El dolor (de espalda) que sienten los adolescentes es tan intenso como el de un adulto

Mónica De Haro

Si no le enseñas a cuidar su espalda ya, antes de cumplir los 15 años sufrirá dolores crónicos, difíciles de aguantar e incapacitantes en un futuro no muy lejano. Esto es lo que tienes que explicarle

¡Cuidado! La mochila debe ir colocada sobre el eje de la columna, evitando el bamboleo.

Actualmente, el 51 por ciento de los chicos y el 69 por ciento de las chicas padecen dolor de espalda entre los 13 y los 15 años, lo que limita considerablemente sus actividades diarias e incrementa
significativamente el riesgo de padecer esos mismos dolores de forma crónica al llegar a la edad
adulta.

Estas dolencias son excepcionales antes de los 8 años, pero su frecuencia aumenta a partir de esa edad y es similar a la de los adultos por encima de los 16 años.

“Hacer ejercicio de forma habitual reduce el riesgo de padecer dolencias de la espalda. Y, si aparecen, evitar el reposo en cama y mantener el mayor grado de actividad que el dolor permita, acorta la duración del episodio doloroso y reduce el riesgo de que se repita en el futuro”, nos explica el Dr. Francisco Kovacs, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la
Espalda (REIDE)
y de la Unidad de la Espalda Kovacs del Hospital Universitario HLA-Moncloa (Madrid, España).

Por su parte, el Dr. Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC) añade que “adquirir esos hábitos desde la niñez es la mejor manera de mantenerlos durante la vida adulta, y resulta beneficioso para la salud cardiovascular y general, además de para la espalda”.

Ambas entidades acaban de presentar lo último para combatir los dolores de espalda en los escolares: una aplicación gratuita que enseña a los niños cómo cuidar su espalda.

El material escolar que trasportan los menores nunca debe superar el 10 por ciento del peso corporal.

Se trata de una nueva aplicación interactiva que les permite conocer, de manera didáctica y efectiva, cómo prevenir las dolencias de la espalda y reducir su impacto no sólo durante su niñez, sino también en su futura vida adulta.

La aplicación es multiplataforma (para Android e iOS) e incluye escenas de realidad aumentada para acceder a contenidos adicionales a la edición impresa del Tebeo de la Espalda. También cuenta con módulos de entretenimiento para afianzar lo aprendido de manera divertida.

En las escenas animadas el niño puede tocar algunos de los elementos que aparecen en la
pantalla para realizar otras acciones. Así, si pulsa sobre uno de los personajes, se despliega
información adicional, con escenas en movimiento y visión de 360º, y el personaje comienza a
hablar y a moverse, aportando información y consejos de manera más visual y atractiva, y
facilitando la adquisición de los conocimientos de forma más entretenida. Al final del Tebeo, hay una prueba de autoevaluación que ayuda a fijar los conocimientos adquiridos.

Los juegos que incorpora la aplicación son:

– Puzzle: realización de un puzzle, eligiendo una de las viñetas del Tebeo. A la vez que el
menor ordena las piezas, el Dr. Espalda les recuerda varios consejos.

– Carrera sana: consiste en seleccionar a uno de los dos niños personajes del Tebeo,
convirtiéndolo en el protagonista de una carrera en la que debe sortear obstáculos; saltar y
coger tantos frutos como le sea posible.

– Colorear: juego consistente en colorear sobre la pantalla una de las ilustraciones del
Tebeo.

– Memorizar: juego de formación de parejas basado en la memoria. Tiene dos opciones:
Aprende –en la que se muestran las parejas que hay que formar y que son escenas de
niños haciendo deporte– y Juega– en la que se forman las parejas.

Si se queja y tiene molestias, llévale a que le miren o podrá tener secuelas en la edad adulta.

Pero, ¿cuál es  la mejor manera de prevenir?

Los estudios científicos realizados coinciden en que la actividad física y el ejercicio resultan las
medidas más efectivas para prevenir las dolencias de la espalda. Incluso más importante que el tipo de ejercicio es la constancia de su práctica, y a eso ayuda tener en cuenta los gustos y preferencias de cada persona.

Tradicionalmente se había considerado que nadar era el mejor deporte para la espalda, pero se ha demostrado que cualquier actividad física es mejor que ninguna y que su efecto beneficioso es similar al que aportan la mayoría de los deportes (como el entrenamiento en gimnasio, la natación, el ejercicio en agua, el Pilates, el yoga o el tai-chi).

En general, cuanto más ejercicio, mayor beneficio. Como excepción, el deporte de alta competición se asocia a un mayor riesgo de padecer dolencias de la espalda entre los niños, esencialmente si conlleva cargas superiores a las que puede soportar un hueso que todavía está en formación o induce un desarrollo desequilibrado de los distintos grupos musculares.

Pero estos efectos perjudiciales sólo aparecen con prácticas muy intensas (a nivel competitivo cuasi-
profesional), y pueden prevenirse siguiendo los consejos de los entrenadores, fisioterapeutas y médicos deportivos que tutelan el entrenamiento de los deportistas de élite.

Por el contrario, el ocio pasivo es más preocupante porque resulta perjudicial para todos, también
en edades escolares, y es cada vez más frecuente. El informe anual del Sistema Nacional de
Salud de 2016 refleja que el 12,1 por ciento de los niños de 14 años no realiza ninguna actividad física ensu tiempo de ocio.

Entre las recomendaciones recogidas en cualquiera de las dos versiones del Tebeo de la Espalda
para mantener una espalda fuerte y sana destacan las siguientes:

  1. Ejercicio y deporte continuado desde edades tempranas. La práctica de ejercicio, dos
    veces por semana como mínimo, inculca hábitos saludables de por vida, desarrolla la
    fuerza y la coordinación muscular; y aumenta la resistencia de la columna vertebral a las
    cargas excesivas. Ésta es la medida más efectiva y tiene efectos positivos sobre la salud
    general, además de sobre la de la espalda.
  2. Eludir el reposo en cama. Reposar en cama cuando se padece dolor de espalda facilita la
    prolongación de este dolor y su posible reaparición en el futuro. En caso de que el dolor
    obligue a estar tumbado de manera puntual, debe ser lo más breve posible ya que a partir
    de 48 horas de reposo mantenido se pierde fuerza y tono muscular. Junto con la anterior,
    ésta es la medida cuya efectividad ha sido demostrada por pruebas científicas más
    sólidas.
  3. Transporte correcto del material escolar. Los expertos recomiendan utilizar mochilas con
    ruedas. Pero si esto no es posible, el alumno debe llevarla en el eje de la columna,
    colgada de ambos hombros, a la altura de la zona dorsolumbar y preferentemente sujeta
    para evitar su bamboleo.
  4. Reducción del peso del material escolar. El peso que el escolar transporta no debe
    superar el 10 por ciento de su peso corporal, aunque la realidad demuestra que en algunos
    ámbitos suele superar el 30 por ciento. Instalar taquillas en los colegios, fraccionar los libros en volúmenes bi o trimestrales o generalizar la enseñanza en soportes electrónicos son
    medidas sencillas que contribuirían a ese objetivo.
  5. Mobiliario escolar adecuado. En edades de crecimiento, cuando se producen grandes
    variaciones de estaturas, lo óptimo sería que los alumnos contaran con sillas que
    permitieran adecuar su altura. Además, se recomienda evitar mantener la misma postura
    durante horas, cambiando la postura frecuentemente y levantándose cada 45-60 minutos
    (aunque sólo sea para dar unos pasos).

También te puede interesar:

La alergia (alimentaria) no es lo peor a lo que tu hijo tiene que enfrentarse

La ‘democracia infecciosa’: lo que hemos conseguido por no vacunar a nuestros hijos