El dolor de los peces y el impacto negativo de la pesca

Los peces sienten dolor. Hace años dudábamos de su capacidad real de sentirlo pero, los actuales estudios demuestran sin lugar a dudas que su dolor es muy parecido al de los mamíferos, al nuestro. La pesca no sólo daña a los peces sino también al ecosistema y a nuestra salud.

Los peces también sienten dolor Getty Images

Cuando vemos a alguien sacar un pez del agua quizá tiendes a no empatizar con la asfixia que está sufriendo el animal porqué no grita aterrorizado como lo haría un humano, un perro, un gato o un cerdo.

Sin embargo debes ir más allá y ponerte en su piel, si a ti te metieran la cabeza bajo el agua hasta ahogarte, ¿no sería una muerte horrible y agónica? Pues con los peces, pasa exactamente lo mismo pero al revés. Se les saca del agua y se les asfixia.

Los peces sienten dolor

Numerosos estudios demuestran que los animales con sistema nervioso son capaces de sentir dolor. Los peces no tienen la inteligencia de los primates sin embargo la Oxford University sostiene que sí tienen la misma capacidad de sentir dolor en su estudio específico ‘Do Fish Feel Pain?

Los peces tienen nocioceptores que procesan de forma compleja las percepciones y sensaciones que les provocan dolor y que alteran, por tanto, su comportamiento. Ellos sienten dolor físico igual que nosotros y también los pulpos, cangrejos, langostinos, sepias etc.

La ausencia de corteza cerebral (neocortex) no supone impedimento alguno en cuanto a sentir dolor o emociones.

Sobre su capacidad de sentir dolor desarrollan también la capacidad de actuar ante el miedo y, así, fomentar su supervivencia evitando peligros y amenazas. Sin embargo, la pesca masiva es una amenaza que no pueden evitar.

 Joseph Garner, de la Universidad de Purdue, explica que los peces sienten dolor y, cuando los sacan del agua o los cazan cruelmente mediante la pesca -aunque sea de captura y suelta- se agitan y estremecen no cómo respuesta refleja a un estímulo (como nosotros al quemarnos, que retiramos la mano casi instintivamente) sino debido al profundo dolor que sienten en la boca y órganos internos debido al anzuelo.

¿Por qué causarles dolor innecesario a los peces?

El debate debería estar centrado en ‘ya que sabemos que tienen capacidad de sentir, ¿por qué causarles dolor?’. Sabemos que podemos vivir sin comer pescado, sabemos que nuestros océanos se están, literalmente, muriendo. Sabemos que los peces del mar viven en condiciones de falta de higiene debido a nuestros vertidos y, por lo tanto, comprometen también la salud de quien los ingiere… entonces, ¿qué sentido tiene seguir pescando?

Culum Brown, de la Universidad de Macquarie, en Australia, sostiene que debemos incluir a los peces en nuestro círculo moral y ofrecerles la protección que tanto merecen. Como te he dicho antes, que no griten como nosotros no significa que no debamos empatizar con su dolor y, por lo tanto, evitar causárselo.

La preocupación global por el bienestar de los peces es prácticamente nula a excepciones de aquellos que les conocen de cerca y se dan cuenta de que cada individuo, al igual que nosotros, tiene su personalidad propia, sus deseos, emociones y miedos.

La bióloga marina Sylvia Earle que, a diferencia de nosotros tiene la fortuna de convivir con peces en su entorno natural a menudo, afirma “Tengo una empatía muy especial por los animales marinos. Me doy cuenta de que, como los humanos, perros, gatos y otras criaturas, cada pez o cada estrella de mar es realmente única.”

Y añade: “Cuando veo una red llena de peces no sólo pienso en toneladas de peces, sino que cada uno es un individuo y no le harías a un pez lo que no le haces a un gato o a un perro. He observado que son inteligentes, hacen elecciones, sienten miedo, dolor y si comprendiéramos lo que realmente son, quizás tendríamos una actitud distinta hacia ellos.”

 

La pesca, ¿daña a los peces, al planeta y a nosotros?

La respuesta a las tres preguntas es un rotundo SÍ. Te expongo los argumentos de PETA al respecto:

La pesca le hace daño al medio ambiente:

Los navegantes ‘de recreo’ causan daño en ríos, lagos y aguas costeras. La elevada toxicidad del agua, el aumento de las concentraciones contaminantes en los organismos acuáticos, las elevadas tasas de erosión, el aumento de los nutrientes que conlleva disminución de oxígeno y aumento en las algas y el alto nivel de patógenos, según la Agencia de Protección del Medio Ambiente.

 

Millones de aves, delfines, tortugas marinas sufren heridas, amputaciones y muerte tras tragarse anzuelos de pesca o quedar enredados en redes abandonadas y cañas de pescar. Los que se dedican a rehabilitar a estos animales sostienen que los artículos de pesca descartados son la principal amenaza para los animales acuáticos, tras la contaminación o, mejor dicho, formando parte de ella.

Anzuelos y pesas de plomo envenenan los mares y el 30% de muertes de colimbos son a causa del envenenamiento debido al plomo.

La pesca de “captura y suelta” también hace daño a los peces

Que el pez no muera y vuelva al mar, no signifique no sufra. De hecho sólo tienes que ponerte en su lugar, que te cojan de la boca con un anzuelo, te den el susto de tu vida, te dejen malherido y te tiren, sin asistencia médica, de nuevo a donde te encontraron.

Los peces sufren el dolor y el miedo además de la asfixia mientras están fuera del agua. Muchos colapsas y sus vejigas se rompen debido al cambio de presión repentino que les obligan los pescadores a sentir por diversión.

 

Cuando sacan al pez, no contentos con haberlo mutilado, quieren recuperar su anzuelo y con los alicates o los dedos, desgarran la garganta de los peces y, cuando les quitan el anzuelo, les desgarran las tripas y los tiran a morir en agonía al agua de nuevo.

Consumir pescado es malo para nuestra salud

Lo es. La piel de los peces almacena contaminantes muy peligrosos que causan daños al hígado, daño a fetos en caso de embarazo, dioxinas asociadas con el cáncer, desórdenes en el sistema nervioso y substancias radioactivas como el strontium-90.

Ya se sabe que contienen mercurio suficiente para dañar el desarrollo de fetos y causar hiperactividad o déficit de atención. Y si, para evitar el mercurio consumes pescado cultivado, la Scientific American explica que absorbes mercurio igual porqué las granjas de peces (lugares de pesadilla donde los animales viven estancados a millones sin poder, literalmente, moverse en toda su vida) están en el mar y siempre al lado de orillas. Los peces absorben toda la contaminación terrestre que llega y luego, tú, te la comes.

Sobran razones para cuidar nuestros océanos y es una hipocresía ir de abanderado contra el plástico para salvar a los peces y la vida marina… ¡y luego matarlos para comérselos! No tenemos planeta B así que debemos poner de nuestra parte, dejar el pescado es ya un primer paso importantísimo.