El renacer de Keanu Reeves: pasó 14 años en la lista negra de un estudio por rechazar Speed 2

Keanu Reeves siempre ha sido uno de los intérpretes más queridos por los cinéfilos de todo el mundo. Ya sea por su estilo de vida simple, alejado del glamour y la fama; por su cercanía a los fans; por las tragedias vividas que conmocionaron al mundo; o por el efecto de sus personajes, lo cierto es que siempre ha tenido un lugar especial entre la mayoría de los espectadores. Y es por eso que esta historia que contamos a continuación resulta aún más especial.

Keanu Reeves está viviendo un intenso renacer como estrella del cine de acción gracias a la saga John Wick. Próximamente estrenará la tercera y última entrega, volviendo a hacer gala de su amor por los perros y su talento nato para las artes marciales. Pero si hacemos memoria, tras el final de la trilogía de Matrix, su magia se apagó pasando una década alejado del éxito, los aplausos y, por qué no, los salarios millonarios. Y uno de los motivos acaban de salir a la luz.

Keanu Reeves en John Wick: Capítulo 3 – Parabellum (Autor: ©2018 Niko Tavernise / Fuente: EOne Films Spain)

Keanu saltó al estrellato en los años 90 como héroe de moda en películas como Le llaman Bodhi (Punto límite, 1991), Mi Idaho privado (Mi mundo privado, 1991) y Drácula de Bram Stoker (1992); hasta que Hollywood le dio su primera oportunidad en el cine de acción cambiando su filmografía para siempre. Me refiero a Speed – Máxima potencia (Máxima velocidad, 1994), una producción de los estudios 20th Century Fox que lo pusieron a él y a Sandra Bullock en el mapa del género.

El resultado fue un éxito sin precedentes en su carrera. Con un presupuesto de 26 millones de euros (30 millones de dólares), la película recaudó unos 309 millones de euros (350 millones de dólares) en todo el mundo, abriendo la puerta a una secuela.

La idea original era recuperar a los mismos protagonistas, pero ninguno de los dos tenía obligación contractual de regresar a la historia (ya que la cinta original fue pensada como una sola entrega). El director Jan de Bont se puso manos a la obra y tres años después llegaba la secuela. Pero, ¡oh sorpresa! Sin Keanu. En su lugar, Sandra Bullock tomaba las riendas protagonistas compartiendo cartel con Jason Patric.

Le ofrecieron un salario de 10 millones de euros (12 millones de dólares), pero igualmente lo rechazó en favor de otros proyectos como una obra de teatro y el rodaje de Pactar con el diablo (El abogado del diablo, 1997) -que se filmó al mismo tiempo que Speed 2. Pero su decisión tuvo consecuencias.

Keanu Reeves y Sandra Bullock en Speed (Imagen: Twentieth Century Fox)

Si bien su mejor momento estaba a punto de llegar gracias a su papel de Neo, “el elegido”, de Matrix y sus dos secuelas (1999-2003), a los ejecutivos no le gustó que rechazara la oferta y a consecuencia, pasó 14 años en una lista negra que le cerraba las puertas a cualquier proyecto del estudio. Así lo reveló él mismo en una reciente entrevista para la revista GQ, en donde confiesa su verdad.

Keanu afirma que rechazó volver a la secuela para poder interpretar una adaptación de Hamlet de Shakespeare en un teatro de Winnipeg, en Canadá, en enero de 1995. Y según revela la revista en la entrevista realizada, “Fue excomulgado por Fox durante una década después de rechazar Speed 2”, a lo que Keanu añade: “No trabajé [con Fox] hasta Ultimátum a la Tierra (“El día que la tierra se detuvo”). Es decir que si hacemos las cuentas, son 14 años entre la primera Speed y este remake de 2008.

En todos esos años habrá perdido oportunidades, pero ganó otras. Hizo la trilogía de Matrix para Warner Bros. cosechando el mayor éxito de su vida -las tres películas alcanzaron los 1,400 millones de euros (1,600 millones de dólares). Pero fue un desafío que consiguió en el momento personal que podríamos calificar como el más duro de su vida.

Meses después del éxito de la primera Matrix, en diciembre de 1999, sufría la pérdida de su primera y única hija al nacer sin vida tras ocho meses de embarazo. En marzo de 2001 se embarcó en la tarea de rodar las dos secuelas en simultáneo, y un mes más tarde, su novia Jennifer Syme moría en un accidente de tráfico. Tras un tiempo de duelo, igualmente, terminó ambas entregas.

Sin embargo, pasó los siguientes once años (de 2003 a 2014) sin grandes bombazos ni aplausos de la crítica. Y la mitad de ellos los pasó vetado en el estudio que le dio su primer bombazo. Pero todo cambió gracias a John Wick.

La primera película se hizo con 17 millones de euros (20 millones de dólares) para contar la historia de venganza de un asesino con el corazón roto. Tras el fracaso de sus apuestas más arriesgadas como 47 Ronin: la leyenda del samurái (2013) -que generó pérdidas tras costar la barbaridad de 154 millones de euros (175 millones de dólares)- o su única película como director, El poder del Tai Chi (Man of Tai Chi, 2013) -que solo hizo 4,8 millones de euros (5,5 millones de dólares) cuando tuvo un presupuesto de 22 millones de euros (25 millones de dólares)-, digamos que las expectativas eran bajas. Muy bajas.

Pero John Wick sorprendió a los fans que llevaban tiempo esperando la redención de Keanu y sumó adeptos al llegar al streaming. Hizo 77 millones de euros (88 millones de dólares) en la taquilla mundial, seguida por una secuela tres años después que duplicó su presupuesto y ganancias; y ahora concluye con una tercera titulada John Wick: Capítulo 3 – Parabellum que espera triplicar la hazaña.

Dirigida una vez más por Chad Stahelski -el coordinador de escenas de acción de Matrix- John Wick: Capítulo 3 – Parabellum se estrena el 31 de mayo.


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