El vestido de Kim Kardashian en la gala del Met iba a tener 'pezones falsos'

Kim Kardashian, luciendo su vestido de Thierry Mugler, y Kanye West en la gala del Met

El matrimonio que forman Kim Kardashian y Kanye West ya ha dejado patente en varios ocasiones las discrepancias que mantiene a cuenta del particular sentido de la moda que exhibe la primera, al parecer demasiado sexy y provocador en opinión del rapero que ahora se ha empezado a destacar como una especie de predicador religioso.

Tanto es así, que en uno de los últimos episodios del reality 'Keeping Up With the Kardashians', el músico hace una rara aparición ante la cámara para recriminar a su esposa que opte con frecuencia por prendas demasiado reveladoras que, siempre en su opinión, no resultarían apropiadas para una madre de cuatro hijos que está a punto de entrar en la década de los cuarenta.

Al margen del puritanismo que ha empezado a proyectar el que fuera uno de los artistas más contestatarios de la escena musical -en realidad lo sigue siendo, pero desde un enfoque bastante más conservador-, lo cierto es que Kim también ha empezado a reflexionar recientemente sobre si debería bajar un poco el tono de sus estilismos para que no resulten tan impactantes a sus retoños y le ayude a transmitir una imagen más clásica y tradicional.

"La verdad es que tenemos este tipo de conversaciones con frecuencia y creo que es sano debatirlo. Quiero decir, ¿dónde ponemos el límite? ¿Qué es mucho y qué no lo es? Soy una madre de cuatro hijos y cumpliré cuarenta años el año que viene. Yo misma me pregunto si hay un momento concreto en el que debería cambiar la forma en que visto", ha explicado la también empresaria a su paso por 'The Real' y justo antes de revelar que, debido precisamente a su deseo de llegar a acuerdos equilibrados con su marido, el vestido que lució en la pasada gala del Met -protagonista de la discusión emitida en el citado programa- sufrió cambios muy significativos de última hora.

"Bueno, la verdad es que el vestido [de la firma Thierry Mugler] llevaba originalmente unos pezones falsos para representar mejor ese efecto de la salida del agua... Y él ya me había dicho en múltiples ocasiones que no le gustaba y que no quería verme con eso en la gala. Al final los quitamos pero me quedé con el vestido porque me encantaba y encajaba a la perfección con mi estilo", ha añadido en la misma entrevista para señalar, justo a continuación, que jamás renunciará por completo a su identidad estilística aunque a veces no tenga más remedio que atenuarla.