Elizabeth Berkley y cómo logró empoderarse a sí misma tras el fracaso de 'Showgirls'

Valeria Martínez
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Elizabeth Berkley tenía apenas 23 años cuando aceptó con ilusión su primer papel como protagonista. Era el de Nomi Malone, la bailarina exótica que llega a Las Vegas a cumplir su sueño a toda costa en el thriller erótico Showgirls. Pero quién iba a decirle a aquella joven intérprete con poca experiencia que estaba a punto de embarcarse en un proyecto que cambiaría su vida y su carrera para siempre. Y no como trampolín al estrellato como seguramente esperaba.

El rechazo de la crítica y la mala recepción en taquilla fue tan abrumadora que la cinta de Paul Verhoeven llegó a ser catalogada como una de las peores de 1995, y en lugar de pasar factura a su director, el peso del fracaso recayó en esta joven actriz que de repente veía cómo sus sueños se esfumaban para siempre. Sin embargo, pocos saben que Elizabeth encontró la manera de empoderarse con aquel fracaso.

Elizabeth Berkley (American Foto Features,Janet Gough / AFF-USA.com, GTRES)
Elizabeth Berkley (American Foto Features,Janet Gough / AFF-USA.com, GTRES)

Después de cuatro años interpretando al prototipo de la adolescente popular estadounidense en Salvados por la campana, Elizabeth buscaba un proyecto que la ayudara a dar el salto definitivo al mundo del cine. Quería demostrar a la industria que era una actriz adulta y decidió tomar el riesgo de aceptar uno de los papeles más polémicos que circulaban por los pasillos de Hollywood. Incluso cuando Drew Barrymore, Angelina Jolie, Pamela Anderson, Charlize Theron, Sharon Stone y Madonna habían rechazado formar parte de la producción (la mayoría rechazó la idea por la cantidad de desnudos que requería la cinta).

Probablemente a Elizabeth le daba seguridad saber que estaba en manos de un director experto en el género del thriller erótico tras haber dirigido Instinto Básico y haber catapultado a Sharon Stone al estrellato. Y así se puso en sus manos interpretando escenas de bailes exóticos, desnudos y secuencias sexuales de lo más estrafalarias. El resultado fue un batacazo rotundo, incluso cuando se esperaba que el morbo mediático diera un empujón extra a la taquilla. Es decir, Showgirls contaba con la actriz de un éxito juvenil tan popular como Salvados por la campana y era la primera película de gran presupuesto que se estrenaba en salas con el rating para mayores de 17 años -una calificación que reemplazaba el antiguo cine X en EEUU-. Tanto el tráiler como la promoción fueron directos al grano: Showgirls era una película hecha con, y para, ojos masculinos. Pero ese público que abarrotó las salas de cine tres años atrás para ver a Sharon Stone y su cruce de piernas no respondió de la misma manera.

Showgirls terminó arruinando aquellos inicios de Elizabeth Berkley en el mundo del cine. Mientras los inversionistas perdían dinero y sus responsables seguían adelante con sus vidas profesionales, la de ella se detuvo. Y es que Elizabeth fue de las que pagó más caro el riesgo. Su agente dejó de representarla y por culpa de las malas críticas otros agentes se negaban a aceptar sus llamadas. De un día para el otro, pasaba de ser la chica popular de Salvados por la campana con un pie dentro de la industria, a ser la culpable de un fracaso económico y completamente fuera.

Elizabeth tuvo que empezar de cero a través de películas menores y papeles secundarios. Recién cinco años más tarde, en 1999, la vimos de nuevo en una película destacada como fue Un domingo cualquiera de Oliver Stone, aunque su papel era menor (al igual que en La maldición del Escorpión de Jane de Woody Allen, 2001). Creo que fuimos muchos los que volvimos a recordarla tiempo después cuando comenzó a participar en capítulos de CSI.

Lo irónico del asunto es que mientras ella se buscaba la vida cargando con la letra escarlata de Showgirls, la película ganaba popularidad como clásico de culto a través del home video (un título que puse en duda en otro artículo). Creo que no soy la única que puede reconocer que durante mucho tiempo vimos a Elizabeth Berkley con cierta compasión. Era muy joven cuando aceptó el reto y tuvo que lidiar con el fracaso consecuente, las críticas y el peso del batacazo sin experiencia suficiente. Pero a sus 48 años, confiesa que lo vivido con la película le sirvió más de lo que podríamos haber imaginado. Encontró la manera de empoderarse en el fracaso y las críticas, transformando todo aquello en una manera para ayudarse a sí misma y otras mujeres.

En una reciente entrevista con Collider a raíz del reboot de Salvados por la campana, Elizabeth reveló que optó por no ver aquella experiencia como víctima sino “como alguien que navegó una época muy dura, que fue altamente polémica y en donde había mucha culpa”.

La actriz reflexiona con positividad sobre el impacto que la película ha tenido con el paso del tiempo, apreciando su efecto en la cultura pop y el cariño que fue ganando entre el público. “Jamás podría haber imaginado en aquel doloroso momento tras el estreno que sería celebrada como un clásico de culto icónico” sentencia. Pero a Elizabeth le costó llegar a esta conclusión. Durante mucho tiempo no quiso participar en proyecciones o charlas especiales dedicadas a la película hasta que el día de la legalización del matrimonio homosexual, apareciendo espontáneamente en una proyección de la cinta en un cementerio, dando un discurso sobre la gratitud que sentía hacia la comunidad homosexual por el apoyo brindado a la película en todos estos años.

A sus 48 años, Elizabeth no se arrepiente de nada, aunque desearía que las cosas hubieran sido un poco más fáciles.Pero todos pasamos por altibajos. Todos vivimos situaciones difíciles, solo que la mía fue muy pública. Como una mujer muy joven tuve que aprender cosas que fueron duras pero las superé, y salí mejor y más fuerte en todos los sentidos. Esa fue mi lección y mi crecimiento personal”.

Después de aquella experiencia, Elizabeth fue más cuidadosa a la hora de escoger con quien asociarse en nuevos proyectos, tanto en teatro, cine o televisión. Más que recordarla como el peor momento de su vida, cuenta que aquella experiencia fue “catalizadora” hasta el punto de llevarla a crear un programa de autoestima en 2006.

Se trata de Ask Elizabeth y es un programa que enseña en colegios dando charlas a miles de jovencitas de manera voluntaria. Incluso cuenta con un bestseller publicado en 2011. Una revelación que yo misma desconocía y que me hizo recordar a la labor de Goldie Hawn, quien dejó el cine durante 15 años para crear un programa escolar que enseña a los niños a meditar en las escuelas.

Quería darles a las niñas un lugar seguro para que se sientan escuchadas y sepan que no están solas navegando la experiencia adolescente. No se trata de verme en un podio diciéndoles cómo vivir sus vidas, se trata de darles una comunidad para escucharse mutuamente y utilizar sus voces en servicio de cada una” declara.

Tanto en su libro como en sus charlas, Elizabeth se dirige directamente a las jóvenes adolescentes compartiendo su propia sabiduría y consejos sobre temas como el autoestima, la presión externa, cómo ajustarse a nuevas situaciones, la menstruación, el primer amor, etc. Elizabeth confiesa que quizás no era consciente de la importancia que tuvo lo vivido con Showgirls hasta que creó este programa, siendo una vía de empoderamiento personal a raíz de haber sido ella misma el centro de las críticas al haberse expuesto tanto artística y físicamente ante el ojo público y cargar con aquella cruz durante tanto tiempo.

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