Embarazo y alcohol: ¿Está bien beber poco durante el embarazo?

Pese a saber que el alcohol es un tóxico que atraviesa fácilmente la placenta y que ejerce daño sobre el normal desarrollo del embrión y el feto, un porcentaje elevado de madres sigue consumiendo alguna cantidad durante el embarazo. ¿Qué puede pasar?

La ciencia y los médicos coinciden en que no hay una dosis mínima segura de alcohol y que es mejor no probar el alcohol durante la gestación. (Foto: Shutterstock)

Beber alcohol durante el embarazo puede presentar riesgos médicos graves, como la posibilidad de aborto espontáneo, muerte fetal o problemas físicos y de comportamiento en el bebé, conocidos como trastornos del espectro de alcoholismo fetal (TEAF).

El consumo de alcohol en mujeres no ha cesado de aumentar durante este último decenio. En términos generales, los menores cada vez beben más.

Y en concreto, el consumo de alcohol social en chicas empieza a los 14 años siendo incluso es superior al de los chicos. Al contrario de lo que se pensaba antes, el consumo leve o moderado de alcohol es peligroso para el feto, no hay cantidad mínimo segura. Diversos estudios han demostrado que con una sola copa se puede producir este trastorno en el bebé.

Se calcula que alrededor de un 1 de los niños del mundo están afectado por este trastorno que es cien por cien evitable. (Foto: Getty)

Alrededor de un uno por ciento de los niños del mundo están afectado por este trastorno que es cien por cien evitable. El TEAF se da en los niños y niñas cuyas madres han consumido alcohol durante el embarazo. Los niños adoptados de países de Europa del Este parecen presentar este síndrome en mayores proporciones.

¿Qué es el síndrome de alcoholismo fetal (FAS)?

El alcohol tiene efectos adversos en el desarrollo del feto durante los 9 meses de embarazo. Cuando una mujer embarazada consume alcohol, el feto está directamente expuesto al alcohol en la sangre.

Al nacer, el niño puede tener un trastorno del espectro alcohólico fetal (FASD), que es un trastorno relacionado con el alcohol, el más grave e identificable de los cuales es el síndrome. Alcoholización fetal. Estos trastornos están asociados con una amplia gama de problemas físicos, conductuales y cognitivos, que incluyen retraso del crecimiento, anomalías faciales, disfunción cerebral y retraso del desarrollo.

Según una investigación publicada en The Lancet, dirigida por la Svletana Popova, una de cada 67 mujeres que consumen alcohol durante el embarazo dará a luz a un niño con síndrome de alcoholismo fetal, lo que significa que nacen aproximadamente 119.000 niños con forma severa (SAF) cada año en el mundo.

Por ejemplo, en Francia estiman que cada año, 1.3 millones de personas nacen afectadas por una de las 400 patologías relacionadas con el consumo de alcohol durante el embarazo.

En España el TEAF/SAF es todavía un trastorno muy desconocido pero según los especialistas habría en torno a un 3 por ciento de niños no diagnosticados o diagnosticados de otros trastornos. Lo que es seguro es que un 70 por ciento de mujeres embarazadas consumen alcohol durante el embarazo… Así que el porcentaje debería ser todavía superior.

¿Cuáles son los trastornos relacionados con el FAS?

Estamos, por tanto, ante un trastorno llamado invisible porque en la gran mayoría de los casos no se aprecia físicamente, y está infradiagnósticado en España y tratado como otros trastornos o no tratado.

Las personas con TEAF presentan una serie de características físicas y psíquicas. Su diagnostico en ocasiones tarda en llegar o se confunde con otras patologías.

Es muy importante el diagnóstico precoz porque así se puede evitar el desarrollo de trastornos secundarios que pueden ser muy graves.

Existen una serie de signos y síntomas que indican que un recién nacido puede haber estado expuesto a cantidades excesivas de alcohol durante el embarazo de la madre, y la forma más rápida de confirmar si el niño necesita comenzar el tratamiento para FAS es examinando las características faciales del bebé.

Hay indicios si se aprecia cualquier de estos rasgos: cabeza pequeña, mandíbula superior pequeña, labio superior delgado o liso, sin el surco subnasal o cresta del filtrum que generalmente se ve entre la nariz y el labio superior, nariz corta, cara plana o puente nasal bajo.

La talla y al altura también pueden revelar algún Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal. Sobre todo si cuando no corresponden a la edad gestacional o existe una gran diferencia en relación con sus compañeros. Aunque no por siempre por ser más bajo en peso y en altura que la media hay que preocuparse; es el especialista quien debe valorarlo. Por otro lado, el bebé o el niño podría sufrir deficiencias visuales o auditivas.

En cuanto al comportamiento y las facultades intelectuales, el abanico es amplio. Desde trastornos del sueño y la succión en la infancia, pasando por problemas de coordinación y aprendizaje, mala memoria, comportamiento hiperactivo y dificultades de atención, hasta discapacidad intelectual o bajo coeficiente intelectual, y retrasos en el habla y el lenguaje. Especialmente curioso es la posibilidad de que existan un vínculo entre el TEAF y el tener pocas habilidades de razonamiento y juicio, y en concreto, con las matemáticas.

Qué pasa si no se diagnostica a edad temprana

Entre los 12 y 21 años:

  • 95 por ciento desarrollará problemas mentales (depresión, suicidios…)

  • 68 por ciento sufrirá fracaso escolar.

  • 68 por ciento tendrá problemas con la justicia.

  • 55 por ciento será encarcelado en cárceles, instituciones mentales, tendrán problemas con el tabaco y las drogas.

  • 52 por ciento tendrá conductas sexuales inapropiadas.

Entre los 21 y los 51 años:

  • Más de 50 por ciento de los hombres y 70 por ciento de las mujeres tendrá problemas con el alcohol y las drogas.

  • 82 por ciento no conseguirá tener una vida autónoma.

  • 70 por ciento tendrá problemas para encontrar trabajo.

¿Conocías las consecuencias del TEAF?

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