¿El mismo empleador para siempre?

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Varios factores influyen en la decisión de una persona para quedarse muchos años en la misma empresa

"Muchas gracias por estos maravillosos 35 años", comienzan algunos correos electrónicos de colaboradores que se despiden de una empresa. Pero, 35 años con el mismo empleador, ¿existe eso aún hoy en día?

Durante la década de 1990, con el incremento de la flexibilización y la digitalización del trabajo, se proclamó el fin de la "vieja carrera", comenta el profesor Thomas Rigotti, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, en Alemania.

"Pero eso no es así", aclara. Y explica que la duración promedio de pertenencia a una empresa prácticamente no se modificó durante los últimos 10 a 20 años.

Por el contrario, incluso se incrementó ligeramente, asegura este profesor para psicología laboral, organizacional y económica. Uno de cada dos empleados en Alemania, por ejemplo, se encuentra activo hace más de diez años con el mismo empleador. En líneas generales, detalla, suelen realizarse cuatro cambios de trabajo en la vida.

Pesadilla para algunos

Sin embargo, "solamente la idea de pasar una vida laboral entera con los mismos colegas e incluso con el mismo desempeño de tareas es un horror para muchos hoy en día", indica Jutta Rump, directora del Instituto para Empleo y Employability (IBE) en Ludwigshafen.

Quienes se incorporan hoy a la vida profesional luego de graduarse no suelen tener la expectativa de permanecer con su primer empleador hasta el momento de su jubilación, asevera Rigotti. "La mayoría ni siquiera lo desea, sino que busca un nuevo reto al cabo de cierto tiempo".

Por cierto: cuanto mayor sea la empresa, más larga será la pertenencia del colaborador. "Incluso actualmente algunos se quedan una vida laboral entera", apunta Rigotti. En ese tipo de empresas, puntualiza, es a veces más fácil implementar cambios verticales u horizontales, o también integrar una asignación en el extranjero.

El trabajo como hogar

Según Jutta Rump, la mayoría de las grandes empresas adopta de por sí la política de que los empleados no deberían estar más de tres años en un mismo puesto y que deberían luego cambiar de tarea, también en el área de producción.

"Cuando se tiene alternancia, se siente cómodo y las cosas marchan bien con los y las colegas, entonces uno puede imaginarse quedarse más tiempo", apunta la profesora.

Rump manifiesta que ver o sentir el trabajo como una especie de hogar también transmite seguridad, lo que en estos tiempos se vuelve un factor relevante.

Thomas Rigotti compara la relación laboral con un vínculo romántico: todo gira en torno a la confianza. Si ocurre un abuso, la motivación desciende y los empleados buscan una alternativa.

Rump afirma que mucha gente tiene una idea clara de lo que es un buen empleador. Por ejemplo, si se designan tareas y puestos en función de los talentos y las fortalezas, se brinda un buen ambiente de equipo y se cuenta con directivos que actúen valorando a sus subalternos.

La experta añade que los empleados necesitan una perpectiva de hacia dónde se dirigen tanto ellos personalmente como la empresa. "Y el trabajo debe tener una cierta utilidad, un sentido. Si todo eso no se cumple, es más probable que uno esté listo para marcharse", agrega.

Muchos cambios en la vida laboral pueden mostrar flexibilidad y que la persona es capaz de aprender y desempeñarse en otros contextos. "Sin embargo, como reclutador, uno empieza a sospechar cuando los cambios se producen muy rápidamente. Hay que mantenerse en el empleo durante dos o tres años, cinco sería estupendo", comenta la profesora.

Explicar el CV

Según señala Rigotti, los potenciales empleadores también desean saber cuán leales serán los futuros empleados. Para eso se hacen necesarias ciertas explicaciones, en algunos casos: contratos de duración determinada, por ejemplo, pueden ser a veces la causa de muchos cambios de empleador en un currículum.

"O también puede explicarse de manera plausible que después de cierto tiempo estuvo claro que no era posible continuar desarrollándose y que se quiso buscar un nuevo desafío", ejemplifica.

Rigotti aclara que, dependiendo del rubro, las expectativas del empleador pueden diferir. Por ejemplo, en el área de las ciencias se espera que la persona se haya desempeñado en más de un lugar y también en el exterior.

Entonces, queda flotando la pregunta: ¿Es necesario cambiar en algún momento de trabajo, incluso cuando se esté contento y satisfecho?

No, asegura Rump con convicción. No obstante, acota que es importante continuar haciendo gala de flexibilidad y movilidad, y no acomodarse en una zona de confort.

"La tendencia muestra que las fronteras se diluyen", señala Rigotti. La responsabilidad sobre la propia trayectoria profesional y el planeamiento de la carrera está cada vez más en las manos de cada individuo, y ya no en el empleador, como era antes.

"Tendrán mejores cartas aquellos que tengan una orientación profesional flexible, se atrevan a transitar nuevos caminos y busquen con determinación nuevos desafíos", añade.