En ‘Sálvame’ algo falla y hasta Jorge Javier Vázquez se da cuenta

Jorge Javier Vázquez, presentador de 'Sálvame' (Mediaset)
Jorge Javier Vázquez, presentador de 'Sálvame' (Mediaset)

Hubo un tiempo que Sálvame era un monstruo de la televisión, al que todos temían por la fidelidad de sus espectadores. Tenía audiencias millonarias, y se llevaba por delante a cualquier rival. Hasta tuvo programas derivados, como Las bodas de Sálvame, que se emitía durante los fines de semana. Pero, como una vez dijo Paz Padilla a Jorge Javier Vázquez, todo lo que sube tiene que bajar, y ahora mismo Sálvame pasa, como todo Telecinco, por un momento delicado. El programa ya no funciona, hay algo que falla, y hasta el propio dueño del cortijo se ha dado cuenta de esto.

El pasado 30 de septiembre, Viernes Deluxe tuvo como plato fuerte un doble polígrafo que enfrentaba a Kiko Matamoros y Belén Esteban, quienes se enfrentaban a una enorme batería de preguntas. La última que le hicieron a la antaño conocida como Princesa del Pueblo iba dirigida hacia Jorge Javier Vázquez, para saber si ella le veía que había venido cambiado de sus vacaciones, “pero para mal”. Ella respondió que sí, y ella se explicó: “Es que has venido muy acelerado”.

El de Badalona recogió el guante, y comenzó a repartir estopa, pidiendo, eso sí, que nadie se molestase por sus palabras. “Es que en algunos momentos el programa parece un tanatorio y, o le echas un extra de energía, o realmente te contagia lo chafados que estáis en algunos momentos”, criticó Jorge.

Las caras de los compañeros era en esos momentos un poema; nadie se esperaba una salida en ese sentido. Jorge siguió entonces explicando que termina su trabajo en el programa agotado, porque tiene que tirar mucho del carro, porque hay colaboradores que no hacen bien su trabajo, que no participan, no hablan. Ahí, Belén Esteban estaba con Jorge, que no se calló. Y siguió diciendo que él acelera su ritmo para intentar contagiar a los que están a su alrededor, que no se pueden permitir todos el lujo de dejarse llevar por la corriente. “Quiero que este programa continúe y que todos podamos seguir trabajando”, avanzaba, en unas palabras que hacía dudar de cuáles serán las intenciones de Mediaset con Sálvame, si es que quizá hay algún cambio importante sobre la mesa de los directivos y no todos van a seguir, o vaya usted a saber qué.

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Nadie se atrevió a llevarle la contraria a Jorge Javier Vázquez, el silencio reinó por un momento, y él volvió a agitar el avispero. “Como profesional, entiendo que hay que meter la quinta todos los días y no se está metiendo”, apuntaba, en lo que era un claro rapapolvo para todos, sin excepción. Habló de dejadez, y de que eso era lo peor que se podía hacer. Incluso se atrevió a dar nombres de personas que estarían haciendo mal su trabajo, como Carmen Borrego, quien una tarde no habló hasta la hora y media de haber arrancado el magacín.

Es fácil entender su postura. Sálvame es un proyecto en el que Jorge Javier Vázquez ha dado lo mejor de sí, donde se ha revelado como un gran showman. Y ha dejado claro que él es el dueño del cortijo, como suele decir, y cuando lo deja en otras manos por vacaciones, motivos de salud o por tener que presentar otros espacios, la cosa no cuaja. Al menos, en estos momentos, en los que Telecinco pasa una de sus peores crisis. Que el mes pasado firmó su peor septiembre histórico en cuestión de audiencias, con una cuota de pantalla del 12%; ni siquiera el estreno en abierto de En el nombre de Rocío, o la puesta de largo de Pesadilla en El Paraíso y la nueva edición de La isla de las tentaciones ha supuesto un salvavidas para la principal cadena de Mediaset.

Mientras que María Patiño optaba por reflexionar, Jorge Javier le daba a todos los presentes la clave de lo que falta en Sálvame en estos momentos: pasión. Y por ahí es donde La Fábrica de la Tele, el programa en sí y los colaboradores a título individual tienen que dirigir sus pasos. Recuperar esa chispa perdida, pero que seguro que puede volver a brotar, jugando con la audiencia y entre sí como lo hacían antaño. Jorge Javier desea salvar el programa y que no se vuelva un náufrago, como cantan en sus créditos. Es cuestión de ponerse manos a la obra y hacerle caso, que él sabe cómo funciona la cosa. Que por algo es el dueño del cortijo.

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