Escapada a Santiago de Chile: los mejores lugares para comer, beber y comprar, a dos horas de Buenos Aires

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Con la flexibilización de los protocolos de entrada y salida a Chile, una escapada a Santiago ya no demanda horas de trámites y papeles, y con las opciones de pasajes de las low cost, aún con el cambio en contra, termina saliendo lo mismo que un viaje a algún destino del país. Les compartimos un recorrido de tres días para no perderse nada y sorprenderse mucho.

Escapada a Santiago de Chile desde Buenos Aires

Día 1 en Santiago de Chile

Una vez acomodados, sin valijas y con ropa cómoda, el periplo puede arrancar por Las Condes, uno de los barrios más lindos de Santiago. Como primera parada gastronómica, Olam, ubicado en el primer piso del 45 by Director Hotel, es una de las mejores opciones de la ciudad.

Las Condes, uno de los barrios más lindos de Santiago de Chile

El restaurante de Raúl Yañez y Sergio Barroso, dupla detrás del exitoso 040 (que en poquitos meses reabre en el Hotel Madarin Oriental), es un buen ejemplo del alto nivel de la cocina chilena. Y en la planta baja, de noche la cosa se pica en Nkiru, el bar donde suena el mejor hip hop y los tragos sorprenden por su presentación con copas y vasos exóticos que vuelven locos a los usuarios de Instagram.

Por la tarde, el paseo puede continuar por el barrio Lastarria donde la bohemia intelectual y la gente joven copa la parada. Similar al barrio porteño de San Telmo, Lastarria tiene un hermoso legado arquitectónico; puestos de chucherías en las calles donde hay desde ropa hasta antigüedades; cervecerías y pequeños negocios con todo tipo de comidas y, en una misma cuadra sobre la calle Merced, una casa de tabacos, una pastelería japonesa, varios locales de delicias turcas, café, librerías con grupos charlando, y mucha gente paseando.

Una opción en la noche es darse una vuelta por Origen, el bar del Madarin Oriental

Muy cerca de allí está el Cerro Santa Lucía, el spot perfecto para hacer un picnic en un día soleado luego de la visita al Centro Cultural Gabriela Mistral.

Después de un día movido, que no decaiga: la noche tiene mucho para ofrecer, como Prima, un bar y restaurante en el barrio de Providencia donde el chef Kurt Schmidt trabaja con distintos tipos de fermentados y embutidos, casi un laboratorio gastronómico donde los tragos son particularmente grandes.

Prima, casi un laboratorio gastronómico

Otra opción es darse una vuelta por Origen, el bar del Madarin Oriental y disfrutar de un poco de su clásico glamour, y terminar la noche en Siete Negronis para probar las distintas variedades de este icónico cóctel preparados por un grupo de talentosos bartenders y amigos que armaron este bar ubicado en Vitacura y está posicionado entre los 100 mejores del mundo.

¿Quieren más? Pueden probar Fora, que además de hermosos tragos iluminados tiene un sótano donde tocan bandas en vivo.

Se puede terminar la noche en Siete Negronis para probar las distintas variedades de este icónico cóctel

Día 2 en Santiago de Chile

Después de un primer día agitado, conviene no perderse Barrio Franklin un punto de encuentro maravilloso entre la feria de Mataderos, un mercado persa y Chacarita (pero sin el cementerio) donde hay cientos de pequeños puestos para comprar prácticamente cualquier cosa que a uno se le ocurra. Dividido en distintos galpones, en uno está Demo, un pequeño restaurante, de esos que le deben su fama al boca en boca y que la rompe con una propuesta casi conceptual de platos que combinar técnicas, productos y sabores de todo el mundo.

Fuera de los galpones principales, a una cuadra está Refinería Franklin, una vieja fábrica que compró una emprendedora que montó un centro de experimentación donde hay una destilería de gin y cerveza; una cafetería de especialidad y una hermosa barra de pickles donde sentarse a disfrutar de un rico sándwich de pejerreyes o erizos con salsa verde, acompañados de un shot de La Chupilca, un licor chileno que homenajea a una bebida mítica y se elabora con pimienta negra y lúcuma.

Después de un día movido, la noche tiene mucho para ofrecer en Santiago

Si logran hacer todo esto temprano y para las 4 o 5 de la tarde dejan de comer, pueden pensar en ir a cenar a Boragó o a Ambrosía, dos de los mejores restaurantes de Chile, de esos que brindan largas experiencias inolvidables. Las reservas son difíciles y hay que desembolsar un billete importante pero si no les molesta gastar en comida, ambos deberían estar en la lista.

Día 3 en Santiago de Chile

Antes de ir al aeropuerto, aquellos compradores compulsivos, amantes de las marcas extranjeras y fanáticos de los enormes supermercados pueden despuntar el vicio y sacarse las ganas de comprar ropa, zapatillas y demás cuestiones. La llegada de IKEA a la región revolucionó a los chilenos que hacen enormes colas para entrar en el gigante del diseño nórdico.

Lo mismo pasa con los supermercados, hay cientos de productos de todas partes del mundo súper tentadores para los más foodies. En cuanto al shopping, bueno, desde Gap hasta Desigual pasando por Forever 21 y H&M, hay para todos los gustos.

Baco tiene uno de los mejores platos de puyes de la región

Superada la etapa consumista, pueden hacer la despedida en Baco, el restaurante que abre los 365 días del año y tiene uno de los mejores platos de puyes de la región. Estos pequeños pescaditos (más chiquitos que los cornalitos) son una delicia nacional y, junto a los locos y las empanadas fritas de macha con queso, son tres platos que sí o sí tienen que probar si les gustan los productos de mar. Luego de una opípara comida, no está mal un paseo para bajar la comida hasta The Elephant Coffee. Este tipo de cafeterías afortunadamente están proliferando por Santiago de la misma forma que sucedió en Buenos Aires y cada barrio tiene las suyas.

Santiago está pasando por un gran momento y tomando en cuenta que está solo a 2 horas de Buenos Aires, y que hay pasajes por menos de 70 mil pesos, no hay mucho para pensar, ¿no?