En un año nefasto para el cine, la espera ha merecido la pena: ‘Wonder Woman 1984’ es mejor que la original

Pedro J. García
·10  min de lectura

Puntuación: 84/100

La espera por fin ha terminado. Después de varios retrasos en su fecha de estreno, primero debido a cambios en el calendario de DC y más tarde por culpa de la pandemia, Wonder Woman 1984 llega a los cines (y al streaming en Estados Unidos) para repartir optimismo, acción y entretenimiento en un año en el que los superhéroes cinematográficos se han resistido a salir de sus guaridas para acudir a nuestro rescate.

La secuela de DC aterriza en un panorama de incertidumbre ante el futuro de los cines y el efecto que podría tener la polémica nueva estrategia de Warner Bros. de estreno simultáneo en salas y HBO Max, que se pone en marcha precisamente con ella en su país de origen. Sin embargo, hoy no me centraré en eso, sino en la película en sí misma. ¿Ha merecido la pena la espera para volver a ver a Diana? La respuesta es un “sí” definitivo, y estas son las razones por las que Wonder Woman 1984 supera a la original y es la película de superhéroes que nos hacía falta justo en este momento.

Clay Enos, © 2018 Warner Bros. Entertainment Inc.
Clay Enos, © 2018 Warner Bros. Entertainment Inc.

La primera entrega de Wonder Woman, dirigida por Patty Jenkins, se estrenó en 2017 resultando ser un enorme éxito de taquilla y público. Diana Prince llevaba luz al sombrío Universo DC después de Batman v Superman en una aventura que hacía justicia al personaje creado por William Moulton Marston y popularizado en los 70 por Lynda Carter. En la piel de Gal Gadot, La Mujer Maravilla entraba por la puerta grande en la nueva era de los superhéroes, ayudando a una DC en apuros y marcando el camino a seguir. Un icono había (re)nacido.

Tres años más tarde, Wonder Woman 1984, de nuevo dirigida por Jenkins, continúa el espíritu luminoso y romántico del primer film, pero como manda la ley de las secuelas, lo hace en un espectáculo mucho más grande. La película arranca con un prólogo en la isla de Themyscira donde se nos sumerge de lleno en la acción más brutal en una secuencia absolutamente impresionante a nivel físico y visual con la que Jenkins sube su listón como directora de acción y Hans Zimmer nos golpea fuerte con una banda sonora gloriosa, de esas que elevan aun más las imágenes.

Después de este contundente inicio (que me hizo desear con todas mis fuerzas ese spin-off centrado en las amazonas que está en desarrollo en DC), la película nos lleva al futuro. O mejor dicho, al pasado futuro, los 80. Con excepción del prólogo, Wonder Woman 1984 transcurre íntegramente en esta década. Han pasado muchos años desde que Diana perdió a Steve Trevor (Chris Pine) y a todos sus seres queridos, viviendo en los 80 de forma solitaria y con miedo a abrir de nuevo su corazón a los demás, mientras sigue atada al pasado trabajando como historiadora en el Instituto Smithsoniano de Washington.

Allí es donde conoce a las dos personas que se convertirán en sus enemigos en esta nueva aventura, la arqueóloga Barbara Minerva (Kristen Wiig), más adelante convertida en la supervillana Cheetah, y el magnate del petróleo Maxwell Lord (Pedro Pascal), un megalómano desesperado y sediento de poder que pondrá el mundo en peligro para conseguir lo que desea. A esto se suma el misterioso regreso de Steve Trevor a la vida de Diana décadas después de su muerte, devolviendo el amor a su vida, pero no sin tener que dar algo a cambio.

Kristen Wiig y Pedro Pascal en 'Wonder Woman 1984' (Clay Enos/ ™ & © DC Comics, © 2020 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved.
Kristen Wiig y Pedro Pascal en 'Wonder Woman 1984' (Clay Enos/ ™ & © DC Comics, © 2020 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved.

Wonder Woman 1984 es una película ambiciosa y excesiva, un espectáculo en el que salta a la vista en todo momento la pasión desmedida que hay depositada en ella. Cuando Jenkins o Gadot se han dirigido a sus fans en redes sociales para tranquilizarlos por la espera y asegurarles que la película es una labor de amor, no estaban mintiendo. Se nota en cada escena que están al 100%. Puede que el resultado sea imperfecto, por momentos irregular, pero sus fallos se ven compensados por el entusiasmo, la energía y la dedicación que hay detrás de ella, lo que hace en última instancia que su espíritu se contagie.

Y eso tiene mucho que ver con la década en la que se ambienta. Muchos han intentado subirse a la ola nostálgica de los 80, pero pocos han logrado ir más allá de la mera fotocopia vacía. Jenkins, por el contrario, sabe perfectamente cómo capturar esa magia ochentera, no solo en el aspecto visual y los estilismos, sino también en el tono y el guion. Y lo mejor es que lo hace sin abusar de los guiños y los tópicos más fáciles, y sin idealizar en exceso la década (Diana y Barbara se enfrentan estoicamente al machismo diario en la calle y en sus trabajos, totalmente normalizado en la sociedad). Especialmente en el primer acto, Wonder Woman 1984 reproduce fielmente el estilo de las películas de los 80 (y 90), abrazando el lado más desenfadado del personaje y recuperando el asombro casi infantil del cine de entonces, para a continuación ir aumentando el dramatismo y la intensidad progresivamente.

Jenkins conoce perfectamente al personaje y así lo demuestra en la película. Su compromiso con la creación de DC, lo que simboliza Wonder Woman y su legado es absoluta. Esta Diana es una versión moderna del personaje, pero lejos de huir de los detalles más excéntricos de su mitología, los celebra con orgullo y convicción. Sí, puede que el descubrimiento de nuevos poderes por parte de Diana haga que muchos arqueen la ceja, pero también nos deja escenas preciosas, como ese vuelo nocturno a través del cielo plagado de fuegos artificiales que dejará boquiabierto a más de uno. Si aparcamos el cinismo e intentamos mirar la película con ojos del pasado, descubriremos que esconde mil maravillas a simple vista.

También hay que decir que esta película existe en su propio universo y traza su propio camino. Con DC redibujando sus planes de universo compartido tras la decepción de Liga de La Justicia, Wonder Woman 1984 funciona exclusivamente como secuela de la anterior, así que es recomendable no entrar en ella esperando muchos guiños, conexiones o cameos que la conecten a otras películas de DC, porque no es en ningún caso lo que busca. Esta es una nueva historia en la saga individual de Wonder Woman, y lo mejor es que es más que suficiente con eso.

Ahora bien, como decía antes, Wonder Woman 1984 es un espectáculo imperfecto. Su ambición a veces le juega malas pasadas, sus efectos digitales no siempre brillan (parece mentira que con tanto presupuesto y tanto tiempo, haya planos de CGI que parecen inacabados) y sobre todo, intenta barajar tantos elementos que hacia el final, está a punto de perder el control sobre la historia. Después de una primera hora y media magnífica, la película se embarulla considerablemente y su largo metraje puede pasar factura, pero teniendo en cuenta lo ramificado que es el argumento y la presencia de no uno, sino dos villanos, Jenkins consigue lo imposible y hace converger todo en su acto final.

En cuanto a las interpretaciones, hay una sinergia evidente entre los cuatro actores principales. Cabe destacar que Gadot, aun sin ser una gran actriz, ha mejorado considerablemente, sobre todo en las escenas dramáticas, despejando cualquier duda que pudiera haber de que nació para interpretar a Diana. La forma en la que se mete en su piel y se fusiona con su alma es una de las claves por las cuales el personaje y la película funcionan tan bien. Por otro lado, su química con (un muy divertido) Chris Pine es de otro mundo y es muy fácil creerse que los personajes están enamorados de verdad. Su dinámica es uno de los puntos más fuertes del film y nos da algunos de los momentos más simpáticos, románticos y también conmovedores.

Gal Gadot y Chris Pine en 'Wonder Woman 1984' (Courtesy of Warner Bros. Pictures/ ™ & © DC Comics)
Gal Gadot y Chris Pine en 'Wonder Woman 1984' (Courtesy of Warner Bros. Pictures/ ™ & © DC Comics)

Y por supuesto, tenemos que hablar de los nuevos fichajes, Kristen Wiig y Pedro Pascal, dos enormes aciertos de casting que logran escapar de la maldición de los villanos en el cine de superhéroes. Wiig está sencillamente perfecta como Barbara Minerva. Su evolución, de nerd tímida y torpe (muy en la línea de Cazafantasmas) a mujer exitosa y popular, y más tarde villana, es todo un ejemplo de cómo construir un personaje -ya sea desde el punto de vista del guion como del de la actuación-, y la conexión con Gadot es total. Pascal, por su parte, nos da un villano más exagerado y caricaturesco, pero él también domina la transformación del personaje con excelencia, componiendo un villano grandilocuente y excesivo, pero sorprendentemente humano. De hecho, ambos actores logran conservar la humanidad de sus personajes a medida que estos descienden a la monstruosidad, haciendo que conectemos con ellos más de lo que suele ser habitual con los archienemigos del cine de superhéroes.

Wonder Woman 1984 es una apuesta arriesgada y valiente. Patty Jenkins y Gal Gadot (que también ejerce como productora) se han volcado por completo en la película y se puede sentir en la pantalla. El riesgo conlleva errores y no todo funciona en ella (el ritmo decae hacia la mitad y el final puede saturar), pero en general, han conseguido superar a la primera en muchos sentidos, elevando su belleza visual y la escala de la acción -que ya de por sí era grande-, mejorando el tono y triunfando en la construcción de los personajes y sus relaciones. Además, la película nos deja con un mensaje de esperanza muy oportuno que nos recuerda cuáles son los valores y principios por los que Wonder Woman es un icono mundial.

Si Wonder Woman 1984 se hubiera estrenado hace un año, ese mensaje no habría resonado con tanta fuerza. La película reflexiona sobre los tiempos convulsos que vive la humanidad y hace una llamada a la concordia y el amor, a abandonar nuestro egoísmo en beneficio de los demás; una lección que puede pecar de idealismo naif y cuya cursilería hará sonrojar a más de uno, pero que está en perfecta consonancia con la esencia de Wonder Woman y lo que representa, y llega en el momento más adecuado. Personalmente, yo decido creer en la sinceridad, el valor y el impacto que puede tener ese mensaje en la audiencia (sobre todo la más joven), por muy poco realista que sea.

Clay Enos/ ™ & © DC Comics, © 2020 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved.
Clay Enos/ ™ & © DC Comics, © 2020 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved.

Wonder Woman 1984 cierra este desastroso año en un desbordante estallido de color, acción y buenas intenciones. Lo tiene todo: humor, acción, nostalgia, emoción, romance, intriga, épica, mensaje… Recuperando el espíritu de los 80, la película nos lleva al pasado para invitarnos a mirar con los ojos de antes. Conmigo desde luego lo consiguió, ya que durante gran parte del metraje volví a sentir la magia y el asombro de ir al cine de pequeño. Y es que ni que decir tiene que esta secuela está hecha para ser experimentada en una pantalla de cine con el mejor sistema de sonido (insisto, la música es tremenda), para poder impregnarse de esa sensación que tanto se ha echado de menos este año.

Esta es una de esas pocas películas que trascienden su etiqueta de blockbuster de gran estudio para revelarse como algo más íntimo y personal pese a su desmedida envergadura. Eso es lo que la hace tan disfrutable a pesar de sus defectos, que está hecha con amor y con ganas de dar a sus espectadores algo que celebrar, una razón para no perder el optimismo. Y ese mismo amor es lo que define a Wonder Woman y su mensaje de unión y sacrificio colectivo por los demás, una lección que, por muy ingenua y utópica que suene, nunca debería estar de más, y menos aun en estos momentos.

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