Euphoria: la serie que desafía al espectador con desnudos frontales, drogas y el retrato de una adolescencia melancólica

Una vez superado el furor de Chernobyl, muchos seriéfilos con acceso a HBO han encontrado una nueva obsesión: Euphoria. Una serie que reconozco que no es para todo el mundo y que a mí me costó superar un par de episodios para terminar enganchándome perdidamente. Sin embargo, es de las apuestas más atrevidas, arriesgadas y valientes de los últimos meses.

¿Has oído hablar de ella? ¿Te la recomendaron pero dudas si puedes tomártela en serio al ver un tráiler plagado de actores juveniles con dramas aparentemente adolescentes? Pues intentemos darte una respuesta.

Cortesía de HBO

El boca a boca ha conseguido que esta serie, a primera vista juvenil, esté ganando adeptos hasta el punto de que la cadena ya dio luz verde a una segunda temporada. Admito que siendo de la camada de los 80s, con una adolescencia que considero bastante normal, de visitas semanales al videoclub, dos canales de televisión, alejada del bullying y mucha inocencia -o inconciencia ante el peligro (según como se mire)- me costó adentrarme en esta historia durante el primer capítulo. E incluso tardé un tiempo en darle una oportunidad al segundo. Me costaba conectar con el drama de la joven protagonista, pero mucho más me costaba aceptar la realidad de adultez precoz que viven muchos jóvenes hoy en día debido a la presión social, el acceso a la pornografía y las drogas, así como la libertad sexual a temprana edad. Pero (siempre hay peros), descubrí que es de esas series que merecen un poco de paciencia porque el resultado está siendo mejor de lo que esperaba.

Protagonizada por Zendaya, una de las actrices más seguidas por las nuevas generaciones con más de 59 millones de fans en Instagram, Euphoria arranca inicialmente como un drama juvenil sobre adicciones desde una perspectiva atrevida y moderna que a priori aparenta buscar el impacto rápido pero, en realidad, va mucho más allá. Arranca con la historia de Rue, una adolescente que acaba de salir de rehabilitación pero que sigue enganchada a las drogas con técnicas varias para mantener el engaño delante de su madre. Solitaria y adicta, de repente se topa con Jules, una joven transgénero con un carisma natural que traspasa la pantalla. Se hacen inseparables, influyendo las vivencias de la una a la otra y viceversa, mientras se adentra en el drama que rodea a otros adolescentes del mismo instituto.

Utiliza un estilo similar a Por 13 razones, al ir indagando en la realidad interna de cada adolescente dedicándole un capítulo a cada uno a medida que la trama se expande. Una chica con kilos de más, presionada por el círculo que la rodea a perder la virginidad lo antes posible hasta el punto de que fuerza un despertar sexual que la lleva por unos derroteros impensables para muchos que fuimos adolescentes hace años (o décadas). El chico popular y capitán del equipo, que cocina un trauma interno tras descubrir la obsesión sexual paralela de un padre ejemplar, que guarda una ira contenida que seguramente acabe (muy) mal. El comportamiento sexista de los chicos y las chicas. Así como la necesidad de demostrar valía a través del sexo y el silencio eterno de cada uno por miedo al juicio social, como si fuera más importante que la vida misma. Por todo ello, la serie sirve como análisis social sobre la influencia de la pornografía en los adolescentes. La influencia y presión de las redes sociales, y el mensaje erróneo que conecta al sexo con el poder sobre uno mismo y otros. Habla de personajes que luchan por aceptarse a sí mismos, siendo Jules la única que abraza su propia identidad. Una chica transgénero que brilla en la piel de la joven no binaria Hunter Schafer. Literalmente ella es lo mejor de la serie.

Si bien está protagonizada por actores jóvenes y a una generación nos cueste conectar con los dramas adultos que viven los personajes, Euphoria no es una serie juvenil. Para nada. No solo porque habla de temas sociales que nos tocan a todos de una manera u otra, de la importancia de la presencia parental y la necesidad de ser conscientes de la realidad que hoy en día nos rodea. Sino también porque es una serie que desafía los tabúes sin esconder nada. Absolutamente nada, en donde deja que la empatía y la honestidad más brutal lleven el control de la historia, pero donde también puede incomodar a más de uno con desnudos de actores jóvenes. Vamos, que Sex Education es un poroto al lado de Euphoria.

Estos desnudos, sobre todo frontales y masculinos, se repiten desde el tercer capítulo demostrando que si una generación pasada criticó la “audacia” de Sexo en Nueva York por la libertad con que sus cuatro mujeres adultas hablaban de sexo, seguramente moriría del susto al ver Euphoria. Es cierto que no es habitual que veamos tantas escenas de sexo entre adolescentes, con desnudez explícita incluida. Y mucho menos una escena sexual entre un hombre adulto, interpretado por Eric Dane de 46 años y una adolescente transgénero (Hunter Schafer, que en la vida real tiene 20). O ver a dos jóvenes practicando asfixia durante el coito, así como una adolecente sufriendo una sobredosis o ataques de ansiedad. Es algo que puede impactar a muchos espectadores por la falta de costumbre ante este atrevimiento en el mundo de las series. Pero también, y llámenme antigua, ante la confrontación de una realidad que resulta trágica. O más bien triste. Muy triste. ¿Dónde quedó la inocencia? No quiero ni imaginar la preocupación que puede provocar en padres de adolescentes que viven ajenos a este tipo de realidad.

Cortesía de HBO

Euphoria es valiente al atreverse a mostrar una realidad que ninguna otra serie de tonos adolescentes retrata hoy en día. Sí lo vimos en cine, sobre todo en el independiente, pero no en el mundo de las series. Muestra una visión deprimida y melancólica de la adolescencia moderna, dura de ver a veces, y que se dirige a una audiencia en particular. Esa que disfruta viendo propuestas atrevidas, que apuestan por el nihilismo a través del impacto de una realidad triste y, por momentos, desesperanzadora.

Euphoria cuenta con actuaciones potentes y entregadas, destacando a su reparto juvenil y una historia que definitivamente no es para todo el mundo. Es difícil encontrar una serie que pueda servir como comparación y así ayudarles a entender de qué se trata. Tendrán que verla para quitarse la curiosidad. Cuenta de ocho episodios y de momento se han emitido seis.

Aunque a los de mi generación nacidos antes de los 90s les cueste conectar con Rue, su historia inicial y la adolescencia tan extremadamente traumática de estos adolescentes, Euphoria es una apuesta valiente y diferente. De esas que enganchan con una realidad que estremece, por muy lejana que nos parezca al principio.

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