Existe una historia real que 'Expediente Warren' debería contar en su próxima película

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Desde que Expediente Warren iniciara una de las sagas más lucrativas del cine de terror en 2013, hemos sido testigos de ocho películas inspiradas o basadas en casos paranormales investigados por Edy Lorraine Warren en la vida real. La taquilla siempre las ha favorecido, dejando en evidencia la debilidad del público por estas historias de casas embrujadas, demonios al acecho y muñecas poseídas. Sin embargo, las últimas entregas bajaron el listón considerablemente, cayendo en clichés típicos del género y perdiendo la magia aterradora que tenían en un principio.

La buena noticia es que los Warren, la pareja formada por la médium y el demonólogo más conocidos del cine, investigaron decenas de casos paranormales a lo largo de sus vidas. Y en el camino dejaron un buen puñado de historias que podrían servir para encauzar la saga a sus mejores sustos. Sobre toda una historia en particular que podría servir como anillo al dedo para Expediente Warren 4.

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De momento no tenemos noticias oficiales sobre el desarrollo de la cuarta parte de la saga madre -a la que rellenaron con los spin offs de Annabelle, La monja y La llorona- pero resulta evidente que llegará tarde o temprano. No en vano las ocho películas han recaudado más de dos mil millones de dólares en menos de una década. Además, el director de la tercera, Expediente Warren: Obligado por el demonio, Michael Chaves, dijo recientemente que existen “muchos casos interesantes” que los Warren investigaron en los años 80 y que podrían servir para la cuarta parte. Incluso jugando con el posible interés de añadir el elemento mediático que los rodeó a lo largo de sus vidas. Y es que a medida que los casos iban aumentando y llamando la atención de la prensa, se fueron convirtiendo en figuras públicas con escépticos y críticos señalándolos a diestro y siniestro.

Si tenemos en cuenta que la tercera película no estuvo a la altura de sus antecesoras, y lo decepcionante que fueron La monja y La llorona, podemos estar de acuerdo en que la saga necesita recuperar su magia inicial. Y es que en Obligado por el demonio tenían una historia real de lo más interesante al tratarse del primer caso judicial que intentó justificar un asesinato con una posesión demoníaca. Sin embargo, expandieron y enredaron tanto la trama con demonios secundarios, sectas y figuras que no venían a cuento, que no terminó de convencernos, o ni siquiera provocarnos un mínimo susto.

La buena noticia es que existe una historia, un caso real de los Warren, que se antoja perfecta. Es más, incluso les permitiría añadir un personaje que me atrevería a decir que podría servirles para seguir exprimiendo la saga con nuevos spin offs.

Después de buscar, investigar y leer todos los detalles posibles sobre los casos más conocidos de la pareja, encontré el caso de la familia Smurl. No solo se trata de un caso que continúa la línea cronológica al haber sido investigado en 1986, después del caso plasmado en Expediente Warren 3, sino que además fue el primer caso que Ed Warren aceptó después de sufrir su primer ataque cardíaco. Algo que lo vimos sufrir en esa tercera parte estrenada en 2021.

Pero, lo que es mejor, es que se trata de un caso que permite que la saga vuelva a sus orígenes, centrando sus esfuerzos en un escenario y una familia, sin desviarse por ramas innecesarias. Tal y como hicieron Expediente Warren en 2013 con el caso de la familia Perron y su casa embrujada; y Expediente Warren: el caso de Enfield en 2016 con otro caso similar, el de la familia Hodgson en su casa de Londres.

La maldición de los Smurl nos habla de una familia devotamente católica que dijeron haber sufrido fenómenos paranormales en su casa de West Pittson, en Pensilvania (EE.UU.), a lo largo de más de una década. Según Jack y Janet Smurl, los sucesos comenzaron en 1973, poco después de mudarse a la vivienda, con cajones que se abrían y cerraban solos y radios desenchufadas que se encendían de repente. A medida que pasaban los meses, los fenómenos iban aumentando de intensidad, con arañazos en las maderas, un olor putrefacto inundando las habitaciones, voces que susurraban sus nombres en el sótano y sombras humanas manifestándose delante de ellos.

Una noche, según el relato de los Warren, Janet despertó sintiendo una fuerza que tiraba de su pierna mientras su esposo la sostenía sin entender qué estaba sucediendo. Escuchaban golpes en las paredes, levitaban sobre las camas, despertaban con mordidos inexplicables en la piel y las niñas eran arrojadas por el aire en sus habitaciones. Los años pasaban y la situación empeoraba, hasta el punto que dijeron que el perro también sufrió un ataque por una fuerza invisible.

Leyendo estas descripciones resulta evidente imaginar que los responsables de la película tendrían elementos suficientes como para revivir la saga con fuerza. Después de todos esos mismos elementos, o similares, los usaron en Expediente Warren 1 y 2, provocando los mejores sustos de toda la franquicia. Los Smurl finalmente pidieron ayuda a los Warren en 1986, quienes viajaron hasta la vivienda, hicieron sus investigaciones y comprobaron que un demonio los acechaba. Según contó la pareja, incluyendo en un relato en particular que se puede ver en YouTube, comenzaron a rezar en una habitación en el primer día de su investigación y las puertas del armario comenzaron a abrirse y cerrarse con fuerza, adornos se movían solos en la ventana y el televisor se encendió a pesar de estar desenchufado.

Los Warren sugirieron a la familia que pidieran ayuda a la iglesia local, pero el sacerdote se habría negado a ayudarlos sorprendiendo a la familia dado que iban a misa cada semana. Finalmente los especialistas llevaron a un exorcista habitual en sus casos, sin embargo los fenómenos aumentaron hasta el punto que Jack Smurl aseguró haber sufrido abusos sexuales por parte de la entidad demoniaca. “Su piel era blanca, marcada en partes por escamas y otras con rayas llenas de pus. Tenía el cabello gris, los ojos eran rojos y la parte interior de la boca era gris” describió Jack Smurl en una entrevista.

El sacerdote tuvo que repetir el ritual en varias ocasiones, dado que los fenómenos cesaban pero volvían semanas más tarde. Finalmente, la familia decidió contar su historia junto a los Warren en un libro. Y si bien los escépticos criticaron a los implicados de querer exprimir el caso económicamente, los Smurl aseguraron que querían despertar interés para que alguien les ayudara a deshacerse del problema de una vez por todas.

Y así fue. Un librero que había estudiado en el Vaticano durante unos años, leyó el libro y al ver el rechazo que la familia vivió de su iglesia local, envió una carta al cardinal Ratzinger. Sí, quien años después sería el Papa Benedicto XVI. Y, según los Warren, fue quien intervino para que la familia tuviera el exorcismo final que terminó con el acecho.

Lorraine y Ed Warren. Abril 30, 1980. (Photo by Russell McPhedran/Fairfax Media via Getty Images).
Lorraine y Ed Warren. Abril 30, 1980. (Photo by Russell McPhedran/Fairfax Media via Getty Images).

Lo llamativo de esta historia, más allá de las similitudes con Expediente Warren 1 y 2 que permitirían recuperar el rumbo a la saga con sus mejores bazas, es que cuenta con varios detalles que servirían para continuar la historia. Además de la relación con la delicada salud de Ed Warren que ya se plasmó en la tercera película, también se trata del caso que sacudió de forma personal a Lorraine Warren. Si hacemos memoria recordaremos que toda la saga expone la fe ciega de la médium con la iglesia católica, sin embargo, la falta de ayuda que tuvieron los Smurl siendo religiosos, resultó “muy doloroso” para ella.

Por eso, viendo el énfasis que la saga ha tenido en sembrar semillas dramáticas personales en torno a la pareja protagonizada por Patrick Wilson y Vera Farmiga, me parecen dosis perfectas para seguir sembrando el camino. A su vez, les permitiría recurrir a la exposición pública y las críticas que vivieron los Warren, dado que este caso pasó por muchos programas estadounidenses con entrevistas que concedieron los propios Smurl y que, según Ed Warren, fueron ridiculizados en directo al contar la historia.

No obstante, al tratarse de un caso de 1986 podrían incorporar a otro personaje. Les hablo de John Zaffis, el sobrino de la pareja que hoy en día es uno de los investigadores paranormales más conocidos de EE.UU. Es más, en su comunidad es conocido como 'El padrino de lo paranormal'. Además, entre 2011 y 2012 protagonizó su propia serie documental en el canal SyFy después de fundar la Sociedad de Investigación de lo Paranormal y Demonología de Nueva Inglaterra en 1998.

Zaffis se interesó en el tema a los 16 años tras ver una presencia fantasmagórica en su cama, pasando los siguientes años acompañando a sus tíos en sus investigaciones. Esto podría dar lugar a la presentación de su figura como un joven de unos 30 años en aquel entonces, abriendo el camino para una serie de spin offs que podrían centrarse en él y sus propios casos.

Cabe destacar que el caso ya tuvo una tv-movie pasajera y olvidada en 1991, sin embargo, de todos los casos de los Warren, estoy convencida de que podría tratarse del más acertado para renovar la saga y hacernos vivir, otra vez, los mejores sustos del pasado. Y Es que no olvidemos que mientras más simple, centrada y específica fue una entrega de Expediente Warren, mejor fue el resultado.

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