El fallo de los libros de 'Harry Potter' que las películas arreglaron

La tendencia de Hollywood a simplificar las historias de sus adaptaciones literarias, así como a realizarlas de forma apresurada para aprovechar el tirón de un bestseller, ha hecho de la expresión “el libro era mejor” una muletilla de lo más frecuente. Pero la realidad no siempre se ajusta al dicho, y a veces las sagas literarias contienen, de forma casi inevitable, errores de consistencia interna… que las películas tienen ocasión de arreglar.

Harry Potter se refleja en un fragmento del espejo de doble sentido que fue eliminado de la adaptación cinematográfica de Harry Potter y la Orden del Fénix. (Imagen: Warner Bros.)

Es el caso de la franquicia de Harry Potter, creada por la escritora J. K. Rowling: una saga de fantasía que nos presenta un complejísimo mundo con infinidad de detalles cronológicos, biográficos, geográficos… que no siempre encajan a la perfección. Sin ir más lejos, en la novela Harry Potter y la Orden del Fénix –quinta de la saga–, Rowling introdujo un nuevo objeto mágico a su canon: un espejo de doble sentido que permite la comunicación entre sus propietarios. En el libro, Sirius entregaba el espejo a Harry tras las vacaciones de Navidad y le instaba a usarlo si Snape le ponía las cosas difíciles.

Pues bien, al parecer Harry se olvidó por completo de aquel prodigioso regalo, y cuando Snape efectivamente le puso las cosas difíciles, en su lugar optó por usar la Red Flu para contactar con su padrino.

Que Harry se olvidase del regalo, pase... ¡pero que lo hiciera Sirius!

Como bien saben los Potterheads, la Red Flu no es conocida por su fiabilidad, precisamente. Cualquiera que estuviese oculto en la habitación podría oír o incluso sabotear la conversación, metiendo su cabeza en la chimenea. Además de esto, requiere que la persona con la que quieres hablar esté en casa…

Por suerte para Harry, Sirius sí estaba en casa –aunque en realidad fue Remus quien contestó a la llamada Flu, para después traer a Sirius. Y este, en vez de preguntarle a Harry por qué demonios no usó el espejo que le regaló, le suelta un discurso consolador

Si en ese momento Sirius le hubiera recordado a Harry la existencia del espejo, el protagonista habría tenido en mente el objeto y Kreacher no habría podido mentirle, y podría haber confirmado que Sirius estaba a salvo y no haber arrastrado a todo el mundo al Ministerio de la Magia –y a su muerte.

Bien, aclarado este fallo de lógica interna, no nos sorprende que, a la hora de adaptar el libro a la gran pantalla, el director David Yates y el guionista Michael Goldenberg optasen por omitir el famoso espejo. Las películas ya ofrecen un enorme inventario de detalles y objetos mágicos, por lo que dejar fuera uno solo no parecía suponer un problema...

Pero lo cierto es que aquella decisión no solo resolvió el problema de que Sirius no le recordase a Harry la existencia del espejo, ¡sino que también creó un fallo en la trama, aún mayor, en las películas posteriores!

Y es que, sin que Yates y Goldenberg lo supieran, el espejo se iba a convertir en un componente fundamental del final de la saga: las dos entregas de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Como recordarán los fans, en ellas un fragmento de cristal del espejo aparecía sin darse ninguna explicación sobre su origen

La moraleja es tan fantástica y paradójica como el propio mundo de Hogwarts: a veces estropear algo es arreglarlo... y viceversa.

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