La fama a Jordi Cruz le jugó en contra

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Es escribir Art Attack y ya se acelera mi nostalgia. Y es que la versión española de este formato británico conducido por Neil Buchanan forma parte de los recuerdos televisivos favoritos de un porrón de espectadores que crecimos en los noventa, ¿verdad, artemaniaco? Claro que rememorar este programa de manualidades es casi imposible sin citar a Jordi Cruz (no confundir con el miembro del jurado de MasterChef) cuyo desempeño en este emblemático espacio le proporcionó una enorme popularidad entre el público infantil. Una fama que, sin embargo, a la larga le jugó en contra a nivel profesional como ha destapado él mismo esta semana en Zapeando.

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Art Attack es tan legendario que incluso me consta que es conocido por personas que ni siquiera seguían las entregas de este programa que fomentaba el desarrollo de la creatividad y que intentaba estimular la imaginación de pequeños y mayores. Un formato de Disney Channel que se estrenó en abierto en Club Disney de Telecinco a finales de los noventa con un joven Jordi Cruz que divirtió tanto al público como El Manitas, encargado de las grandes obras de exteriores, y El cabezón que era fundamentalmente un títere sobre busto de piedra que resumía con gracia los pasos para hacer una pieza de arte.

Pues bien, el pasado 14 de septiembre a más de uno nos dio un chute de añoranza con la presencia de Jordi Cruz en Zapeando. El presentador, que el próximo 14 de octubre sopla 45 velas, visitó el plató de laSexta para contar cómo asimiló la fama que le reportó el mítico programa sobre manualidades. Y entre respuesta y respuesta confesó algo tan insólito como que tuvo que rechazar una oferta de empleo en la televisión por culpa del famoso programa infantil.

“Hay una responsabilidad a la hora de hacer programas infantiles. Yo, por ejemplo, en Art Attack no sabes la cantidad de veces que han venido padres casi intentándome asesinar de es que al niño no le salen las manualidades, no las hace como el programa. Yo siempre decía: no tiene que salirte igual que en el programa. Tienes que intentar hacerla. Ser creativo”, rememoró el invitado primeramente junto a Dani Mateo antes de profundizar en los riesgos de conocer la fama tan temprano. Y es que el también actor de doblaje (puso la voz a Flik de la película Bichos y a Fred Weasley en la saga Harry Potter) no solo se convirtió en un ídolo de masas aquí en España sino también en Latinoamérica.

“El presentador de Latinoamérica, Rui Torres, falleció y entonces tuvieron que buscar una decisión rápida y cogieron el español, lo doblaron, yo sin saber nada”. En este marcó Jordi Cruz compartió que, de la noche a la mañana, empezó a recibir cartas “de México, de Colombia, porque no había mails en ese momento, hasta que una amiga me llamó y me dijo: te acabo de ver en unos yogures”. Es decir, que su popularidad fue in crescendo también fuera de nuestras fronteras.

Una fama que, todo sea dicho, aborda en el libro Mejor no te lo creas que se publicará próximamente y del que ya detalló unas pinceladas en el programa de laSexta: “A mí me paraba la gente por la calle y yo pensaba que me paraba porque me conocía del autobús o del colegio o del barrio. No porque fuera de la tele. Se daban más cuenta mis amigos que había alrededor que alguien me estaba mirando que yo mismo. Entonces creo que cuando no te crees la fama vives de forma natural. Cuando te gusta la fama y solo quieres hacer esto por la fama te vuelves loco”.

Si bien a Jordi Cruz Art Attack le abrió de par en par las puertas de la industria televisiva, fichando en 2005 (tan solo un año después de dejar de conducir el programa de manualidades) por otro icónico formato infantil como fue Megatrix en Antena 3, lo cierto es que, de alguna manera, la fama le jugó en contra en sus inicios. Y es que como también desveló a Dani Mateo el pasado martes “yo estuve a punto de hacer un Caiga quien caiga y no me cogieron porque ese fin de semana empezaron a emitir Art Attack en Antena 3. Me llamaron de Telecinco y me dijeron: lo siento, pero no puedes estar”.

Vamos, que las reposiciones en la cadena rival le privaron de la oportunidad de integrarse en otro distintivo programa de los noventa y principios de los dos mil. Que Jordi Cruz se quedara a un paso de formar parte del equipo de CQC nos priva de saber si su carrera televisiva hubiera despegado con una mayor velocidad aunque, viendo el historial de los presentadores y reporteros convertidos en hombres de negro, todo apunta a que perdió un gran trabajo. Dicho de otra manera, lo que está claro es que es una circunstancia que, evidentemente, le perjudicó porque incluso los productores le recalcaban que el programa de manualidades seguía en emisión siempre que se postulaba a otros proyectos.

Sin embargo, esta realidad no provocó que Jordi Cruz se viniera abajo: “La vida es así. Yo le tengo que dar las gracias todos los días a Art Attack. Por experiencia, por cariño y porque va a ser algo que voy a llevar toda la vida”. O sea, que si bien el presentador reconoce que ha perdido mucho dinero (porque ni siquiera supo de primeras que Antena 3 había comprado el legendario programa) siente una inmensa felicidad de que los espectadores le recordemos con nostalgia a estas alturas del cuento: “He ganado mucho cariño de toda España. De todos los chavales”. Un amor que, efectivamente, no tiene precio.

Además, el comunicador catalán tampoco se ha quedado viéndolas venir dado que se ganó un hueco como locutor en Cadena 100. Asimismo ha presentado en Neox, donde en 2009 también lideró el concurso musical Número 1, Top Gamers Academy, el primer reality-talent de gaming del mundo, y también ha integrado en Netflix el podcast ¿Sigues ahí? con Samantha Hudson. Igualmente, desde 2018 presenta los vídeos de bricolaje del canal de YouTube Brico Attack.

En conclusión, Jordi Cruz se erigió como un fichaje frustrado de Caiga quien caiga por culpa de Art Attack. Pero ni tan mal porque aunque la fama que le generó el programa de manualidades no se convirtió en su impulso profesional, sino que le dejó más bien encasillado, se ha ganado a pulso ser uno de los rostros de la pequeña pantalla que recordamos con más fervor.

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