Netflix retrata la pesadilla de una familia en la casa de sus sueños

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A Ryan Murphy le ha vuelto a picar el gusanillo del true crime. Y es que el creador más mimado por Netflix está preparando otra serie basada en un caso real espeluznante. Y digo “otra serie” porque justamente se encuentra rodando la historia de un asesino caníbal que sembró el pánico durante décadas y que verá la luz en la misma plataforma en 2022. Y es que a este contador de historias le apasionan las tramas basadas en la vida real, y cuanto más inquietantes y polémicas, mejor.

Ahora es el turno de The Watcher y un caso real para provocar las peores pesadillas.

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The Watcher (que se traduciría como El observador) ya cuenta con Naomie Watts y Bobby Cannavale en el reparto para dar vida a una pareja que fue aterrorizada por un acosador al mudarse a la casa de sus sueños, viviendo una pesadilla constante al ser observados y amenazados sin saber por quién.

Derek y Maria Broaddus se mudaron en 2014 a una mansión valorada en $1.35 millones en un barrio de Nueva Jersey. Era la casa soñada por la pareja que había trabajado duramente para subir peldaños profesionales, sobre todo Derek ascendiendo en una aseguradora de Manhattan hasta ser el vicepresidente. Era el comienzo de una nueva etapa para la familia, pero poco después de entrar en la vivienda de seis habitaciones comenzaron a recibir cartas anónimas detallando cada uno de sus movimientos, amenazándolos e impartiendo el terror entre las paredes de la vivienda.

La primera carta que recibieron decía que la casa ubicada en 657 Boulevard había estado relacionada con la familia del acosador "durante décadas" y que estaba por cumplir su 110 aniversario. "Me han puesto a cargo de observar y esperar a la segunda llegada. Mi abuelo observó esta casa en 1920 y mi padre en 1960. Ahora es mi turno. ¿Conocen la historia de la casa? ¿Saben lo que esconden las paredes? ¿Por qué están aquí? Lo descubriré" sentenciaba provocando terror a cualquier que la leyera. En esa misma nota incluso aseguraba que había pedido a los Woods -la familia anterior propietaria del lugar- que “le trajeran sangre joven y parece que me han escuchado”, haciendo referencia a los niños de la familia de 5, 8 y 10 años. En la siguiente carta los acechaba aún más, increpándoles si la vieja casa donde vivían previamente era “demasiado pequeña para la familia” y provocando el terror de cualquier padre: “¿fue vuestra codicia traerme a sus niños? Una vez que sepa sus nombres, los llamaré y vendrán a mí”.

Las cartas no dejaban de llegar, siendo más intrusivas cada semana y revelando detalles privados debido a “todas las ventanas y puertas” que le permitían “observar y rastrearlos” a todos desde fuera.Los trabajadores han estado ocupados y he estado observándolos descargar coches con vuestras pertenencias” decía una nota dirigida a los nuevos dueños por sus nombres demostrando que el acosador ya sabía quiénes eran. "El contenedor de basura es un buen toque. ¿Han encontrado ya lo que hay en las paredes? Con el tiempo lo harán" escribía añadiendo intriga y miedo sobre el lugar que estaban habitando.

"¿Quién soy?" escribría en otra nota. "Hay cientos de coches que pasan por 657 Boulevard cada día. Quizás soy uno. Miren por cualquiera de las ventanas [...] a toda la gente que pasa cada día. Quizás soy uno" sentenciaba para añadir una amenzaba aterradora: "Bienvenidos mis amigos, bienvenidos. Que comience la fiesta", con la firma final de "The Watcher" (El Observador).

Para añadir más pavor al asunto, en otra carta identificaba incluso a los niños por nombre y fecha de nacimiento y preguntaba en qué habitaciones dormía cada uno, para así observarlos mejor. El acosador había logrado acercarse lo suficiente como para conocer detalles íntimos de la familia, demostrando que siempre estuvo más cerca de lo que imaginaban. La pareja entonces decidió mudar a los niños, recibiendo entonces otra carta preguntándoles a dónde se habían ido.

No obstante, los Broaddus no se quedaron de brazos cruzados. Primero contactaron a los propietarios anteriores, quienes aseguraron que jamás habían recibido cartas de ese tipo en sus 23 años viviendo allí hasta pocos días antes de mudarse recibiendo una sola, dando a entender que el acosador ya había comenzado a merodear la casa. Luego se dirigieron a la policía, quienes les aconsejaron que no compartieran la intromisión con los vecinos en caso de que alguno de ellos fuera el culpable. Y es que poco después conocieron una coincidencia peculiar asociada a sus vecinos: la familia Langford formada por una madre de 90 años y sus hijos mayores que vivían con ella. Ellos habían ocupado la vivienda de al lado desde los años 60s, justo cuando el padre del acosador había ocupado la misma vivienda, según las cartas del observador. Sin embargo, una investigación policial -completa con observación nocturna a través de cámaras secretas- no dio ninguna conclusión ni relación relevante. Finalmente, y ante el acoso constante de las cartas cada vez mas íntimas, la pareja decidió mudarse a casa de los padres de Maria. Les costó tomar la decisión pero no vieron otra salida después de haber instalado una nueva alarma y contar con pastores alemanes protegiendo la vivienda. Las cartas no cesaban y cada vez eran más perturbadoras, con un acosador que cuestionaba la mudanza y la marcha de los niños, acusándolos de maldecir la vivienda y hacer que se volviera en su contra. Como le hubiera pasado a cualquiera, se sentían inseguros, sobre todo por los niños. No dormían por las noches y la ansiedad los estaba llevando a discutir y plantearse la separación. Y, entonces, optaron por marcharse.

Un año después la familia presentó una queja legal contra los propietarios anteriores por no haberles informado de la carta que habían recibido, alcanzando entonces las noticias y medios de su país con su macabra experiencia. Sin embargo, la pesadilla no acabó entonces. Los propios vecinos los acusaron de ser ellos mismos los perpetradores de las cartas con la intención de añadir más valor a la vivienda o conseguir un acuerdo para hacer una película. Ellos lo negaron y en 2016 intentaron vender la casa, topándose con críticas y comentarios negativos en redes sociales y el propio barrio acusándolos de haber sido todo un plan para hacer dinero. Pero la casa no se vendía y consideraron demoler la vivienda para construir dos en su lugar y así vender más rápidamente, pero el ayuntamiento no les aprobó los planos. Al final no tuvieron más remedio que alquilar la propiedad a otra familia que se topó con la carta más amenazante enviada hasta entonces. Quizás un accidente de coche. Quizás un incendio. Tal vez algo tan simple como una enfermedad leve que nunca parece desaparecer pero que te hace sentir enfermo día tras día tras día tras día", escribía la nota como si fueran los tipos de muerte que podrían pasarle a la familia Broaddus.

Tal vez la muerte misteriosa de una mascota. Los seres queridos mueren repentinamente. Los aviones, los autos y las bicicletas chocan. Los huesos se rompen", concluía. Y poco después los vecinos del barrio comenzaron a recibir cartas similares. La familia Broaddus se había marchado pero el acosador había ampliado su perímetro.

La casa lograron venderla finalmente en 2019, aunque Derek aseguró en Twitter que lo intentó todo previamente, incluso destruirla.

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Lo peor de la historia es que no solo la pareja tuvo que abandonar su casa de ensueño y huir despavorida ante la falta de respuestas, o que el acosador siguiera con su acecho con otras viviendas; sino que al observador jamás lo identificaron. La investigación nunca pudo encontrar pistas, ni trazos digitales o huellas dactilares, ni nada que ayudara a dar con el paradero del artífice del terror.

La serie partirá de un artículo originalmente publicado en The Cut en 2018, donde se detallaba toda la crónica familiar inspirando en consecuencia a Ryan Murphy. Y teniendo en cuenta la pasión de este creador por las historias reales, se antoja como una apuesta perfecta para su estilo narrativo.

Y es que si bien somos muchos los seriéfilos que estamos un poco hartos de las series novelizadas de Ryan Murphy, esas de estética bellísima pero carentes de profundidad dramática como fueron Hollywood o Ratched, y hasta decepcionados con el declive en la calidad de American Horror Story, lo cierto es que este autor suele cautivarnos con sus series basadas en casos criminales de la vida real.

Es el caso de la antología de American Crime Story que después del éxito de los casos dramatizados de OJ Simpson y el asesinato de Gianni Versace, este año estrenará una tercera temporada basada en el escándalo de Bill Clinton y Monica Lewinsky. Luego será el turno del caso del asesino caníbal llamado Jeffrey Dahmer con la miniserie Monster, para luego adentrarnos en el caso del acosador de Nueva Jersey que, sin dudas, nos hará sentir más observados que nunca.

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