Fernando Belasteguín, leyenda del pádel, y su increíble vivencia en el último Mundial, el sexto que ganó: “Éste fue el mejor equipo de todos”

El pehuajense Fernando Belasteguín, símbolo del pádel y Nº 1 del mundo durante 16 años
El pehuajense Fernando Belasteguín, símbolo del pádel y Nº 1 del mundo durante 16 años - Créditos: @Mariano Castro Vaccarono

Hoy parece muy difícil de creer, pero que no se tenga dudas: este año Argentina ya ganó el Mundial. Cierto, no de futbol, aún, pero sí de un deporte cada vez más popular, practicado y adoptado por los argentinos: el pádel. Hace menos de un mes, el equipo masculino nacional, luego de acumular triunfos en las etapas previas, logró vencer en la final al candidato, al menos por ranking: España. En un desenlace de película, se tuvo que llegar al tercer partido para definir y en este al tercer set para coronar al campeón. En esa instancia donde los nervios achican la cancha de pádel hasta hacerla de ping pong y la pelota quema como una brasa, Daniel “Sanyo” Gutierrez y Fernando “Bela” Belasteguín terminaron de sellar el logro de todo un equipo para coronar, en Dubái, a Argentina campeón del mundo.

De como “Bela” vivió este Mundial (como si fuera el último, aunque intentará que no lo sea), de cómo se formó un equipo que no vio en 20 años de mundiales, y de cómo un chico de 10 años captó todo eso, habló el histórico crack del pádel, que fue N° 1 del mundo durante 16 años, en una entrevista exclusiva de LA NACION, Fernando Belasteguín.

Bela habló de sus compañeros: "Fuimos muy unidos y teníamos a los Súperpibes", por Martín Di Nenno y Franco Stupaczuk
Bela habló de sus compañeros: "Fuimos muy unidos y teníamos a los Súperpibes", por Martín Di Nenno y Franco Stupaczuk - Créditos: @Mariano Castro Vaccarono

“Veía que teníamos el as de espada”, asegura el nacido hace 43 años en Pehuajó. “Quizá todos pensaban que los tenían ellos [los españoles], pero yo durante toda la semana era un convencido de que podían poner a Superman y a Batman y los Súperpibes ganaban”. Los apodados “Súperpibes” son Martín Di Nenno y Franco Stupaczuk, que brillando en las categorías juveniles se ganaron esa definición. Luego, de adultos, jugaron con otras parejas y se volvieron a juntar en la definición del mundial. Según “Bela”, ellos eran el ancho de espadas, pero había que jugar dos partidos más.

“Después las otras dos parejas teníamos que pichulear un punto”, confiesa Fernando, que algo de mundiales sabe: jugó el primero en 2002 (se juegan cada dos años) y con este lleva seis ganados. Para estos encuentros entre países se forman parejas que quizá nunca compartieron el mismo lado de la cancha en el circuito mundial. Cada cuerpo técnico arma las duplas sin saber contra que combinación se van a enfrentar del otro lado. “Clavamos las tres parejas”, cuenta “Bela” sobre la estrategia argentina, adivinaron como formarían los españoles, y con esa idea salieron a jugar.

Los campeones del mundo en Dubái: un momento inolvidable de los argentinos
Los campeones del mundo en Dubái: un momento inolvidable de los argentinos - Créditos: @https://www.padelfip.com/

Agustín Tapia y Federico Chingotto perdieron en tres set el primer partido. Los “Súperpibes” ganaron el segundo con contundencia. Y la definición quedó en manos de “Sanyo” Gutiérrez y Fernando Belasteguín. El año pasado (para compensar el 2020 que suspendió la pandemia) en el Mundial se había repetido idéntica final. Con el primer partido perdido, Belasteguín y Di Nenno peleaban el segundo encuentro y se ponía 5-2 en el tercer set y hasta estar a un punto para ganarlo. Pero se escapó la posibilidad de ir a un tercer partido final. “Nos dolió tanto, tanto, tanto a todos, pero tanto que nos dimos cuenta lo que valorábamos todos a la selección argentina”.

“Viendo como habían llorado los otros chicos, o ellos viendo como yo me había puesto a llorar cuando terminó el partido, por el respeto que nos teníamos y el dolor que habíamos sentido el año pasado, [este año] se creó un grupo con una unión impresionante”, confiesa Fernando. Esos mismos ocho convocados del 2021 se repitieron este año y todos regresaron con hambre de revancha.

Los nombrados arriba más Juan Tello y Maximiliano Sánchez formaron ese octeto. “Cuando entrábamos a jugar éramos los 8 jugando en el primer partido, los 8 jugando en el segundo partido y los 8 en el tercero, porque te puedo asegurar que tanto Maxi y el “Gato” Tello que estaban afuera, fueron tan importantes como nosotros. Se generó un ambiente de complicidad que yo no lo había visto en ninguno de los otros campeonatos del mundo”.

Está llegando a dos millones de reproducciones en YouTube esa final del Mundial. Se arribaría al tercer set, del tercer partido y esta vez, “Sanyo” y “Bela” cambiarían el pronóstico del ranking mundial, el recuerdo del año pasado y las dudas que generan los deportes en que, para ganar, sí o sí hay que meter el último punto.

El punto del Mundial

Al salir de la cancha, Fernando Belasteguín sumaba su sexto mundial, más de 200 torneos ganados, 11 Olimpia de Plata y reconocía: “Estaba cagado”. Algo de experiencia tenía para sobreponerse al miedo, la presión y las ganas de ganar. “Aunque pareciera que es fácil, es muy difícil. Más después de haber perdido la final de la manera en que la perdimos el año pasado. Nos reconforta mucho, pero no porque se nos reconozca a nosotros, sino porque se habla cada vez más de pádel y eso es buenísimo”.

La cita en Buenos Aires y la historia de Benjamín

Ese legado que van dejando los triunfos se vio también la semana pasada, en el Buenos Aires Padel Master que se disputó en la Rural. El único torneo del año del World Padel Tour que se realizó en Sudamérica. Cada vez que Belasteguín entraba y salía de la cancha lo hacía cubierto por una ovación de las dos mil personas que llenaban las butacas para verlo. Las crónicas dirán que, junto con Arturo Coello, llegaron a la final perdiendo contra los número uno del mundo, Juan Lebrón y Alejandro Galán. Pero en cada una de esas butacas había una historia.

Fernando Belasteguín y Benjamín Pantano hace unos años: ya era seguidor del N° 1
Fernando Belasteguín y Benjamín Pantano hace unos años: ya era seguidor del N° 1

“Bela es mi ídolo porque es un jugador inteligente dentro de la cancha y buena persona”, cuenta Benjamín Pantano, con 10 años, piernas flacas y una camiseta que en su espalda dice “Bela”. Benjamín fue el campeón argentino Sub 10 del 2021. “Sigo a Bela desde que tengo 5 años”, agrega y asegura que a esa edad, pudo sacarse una foto con su ídolo.

El Mundial lo miraron casi dos millones de personas, él fue uno de ellos. “Seguí desde la primera fecha hasta la última, me gusta Bela porque siempre apoya al pádel y a los nenes”, le cuenta Pantano a LA NACION mientras alienta cada punto del partido de cuartos de final en la Rural. Cuando Benjamín nació, Fernando Belasteguín ya llevaba diez años como número uno del mundo. Cuando se sacaron la foto juntos sumaba 15. Las crónicas dirán que Fernando Belasteguín perdió la final del torneo de Buenos Aires, pero para Bejamín Pantano será el torneo en que Bela le firmó la camiseta.

Benjamín Pantano, admirador de siempre de Belasteguín, se llevó la firma del gran campeón
Benjamín Pantano, admirador de siempre de Belasteguín, se llevó la firma del gran campeón

Diez años antes de que Bejamín naciera, Belasteguín era parte del equipo que salía campeón del mundo en el 2002. Hoy, con 43 años, todavía hay momentos que lo hacen sentir muy joven. “Si vos nos veías festejar el sábado a la noche, era un viaje de egresados. Diez flacos bailando alrededor de una copa en el piso, así hasta las 6 de la mañana. Para mí de los nueve mundiales que fui, este fue el mejor equipo de todos”.