El boom de las fiestas blancas de alto riesgo prolifera en las páginas de citas

Mónica De Haro
·5  min de lectura

Además de esnifarse, inyectarse o ingerirse, se ha identificado una nueva forma de consumo de cocaína relacionada con el sexo, y consiste en aproximarla a los órganos sexuales.

Tras el boom del Chemsex, este método que consiste en aproximar o colocar cocaína en órganos sexuales se ha convertido en la oferta sexual más peligrosa de todas las que pululan por las redes y las plataformas de citas online. Son muchos los anuncios en los que se ofrece como alternativa en el mundo de las citas, y ya se han producido los primeros casos de reacciones graves.

En general, el consumo de drogas durante prácticas sexuales se suele asociar a una búsqueda de un mayor placer, desinhibición o vigor sexual. Así ocurrió cuando se puso de moda el Chemsex, un término que resulta de unir las palabras inglesas 'chemical' y 'sex’. Los expertos en salud sexual detectaron entonces un aumento de enfermedades sexuales e infecciones de transmisión sexual (de sífilis o clamideas a VIH) derivados de los peligros de este fenómeno conocido como ‘orgías de cristal’.

Ahora llama la atención otra práctica aún más arriesgada, las denominadas 'fiestas blancas' o sexo con cocaína, que si bien "no se puede considerar una conducta en auge entre los jóvenes”, aclara Juan Barcala, experto en riesgos y problemas relacionados con el ocio y el tiempo libre de los jóvenes y director de programas de la Asociación Controla Club, sí se ha detectado un aumento de casos entre hombres adultos.

A los expertos les preocupa especialmente la facilidad con la que se pueden acceder a estas ‘fiestas blancas’ que conllevan grandes riesgos para la salud a través de anuncios falsos y ofertas trampa.

De hecho, aunque los habitual es que el sexo con cocaína lo realicen los hombres, están saliendo casos de mujeres que se han visto forzadas a hacerlo engañadas por sus citas.

Se trata de una práctica vinculada al mundo de citas sexuales “y a entornos más marginales”, aclara Barcala, pero hay que estar alerta y proteger a los jóvenes que suelen buscar e investigar sobre nuevas experiencias sexuales para que sepan cómo protegerse ante estos casos.

“La declaración manifiesta de la ingesta de sustancias ilegales en foros públicos se minimiza por temor a consecuencias legales, no así su presencia en los anuncios”, explican desde la Fundación Atenea, que ya incluía las fiestas blancas en un informe del 2018 sobre las prácticas de riesgo. “Se alude a ello contextualizando la práctica, como justificación de haber realizado una práctica de riesgo, que parece no se haya demandado explícitamente, simplemente “ha ocurrido”.

Aunque la fiesta blanca surgió como un fenómeno exclusivo de entornos marginales, ya está presente de manera encubierta en muchos foros y páginas de citas. “Hemos encontrado citas explicitas al consumo conjunto es en foros generalistas no vinculados a prostitución, con predominancia de usuarios masculinos y jóvenes, donde se vuelcan experiencias de consumo conjunto”, advierten.

En las relaciones sexuales es relativamente común el uso de la cocaína, pero "la combinación de diversión y cocaína es muy frecuente en los hombres”, apuntan desde la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FDA). Al estar en contacto con las mucosas masculinas, la cocaína -que hace que la sangre quede almacenada- "permite que la erección se pueda mantener por más tiempo", explica Celia Prat, jefa del equipo de formación de la FAD.

El hecho de que retrase la eyaculación y aumente el deseo sexual serían los motivos por los que algunos hombres recurren a esta práctica, unido a otros efectos de la cocaína como la euforia y la disminución de las sensaciones de cansancio, sueño y hambre, según informa 'Energy Control' en su página de información y prevención sobre drogas y sexo.

La edad, el estado de salud y otros condicionantes como la pureza de la cocaína, la cantidad y en qué estado estaba influyen en la peligrosidad de esta práctica. (Foto: Getty)
La edad, el estado de salud y otros condicionantes como la pureza de la cocaína, la cantidad y en qué estado estaba influyen en la peligrosidad de esta práctica. (Foto: Getty)

No aumenta el placer sexual y tiene múltiples riesgos

Pero "en términos sexuales y de placer, no tendría sentido", comenta Josep Rovira, director del área de drogas de la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) en 20minutos, quien considera que “no hay una explicación lógica para usar la cocaína en las relaciones sexuales ya que también actúa como anestésico y anula la sensibilidad en las mucosas”.

Contracciones cardíacas, dificultad respiratoria, parada cardíaca y muerte súbita son algunas de las consecuencias que puede acarrear la absorción de coca en zona genital y los efectos pueden sobrevenir en menos de un minuto”, señala el neurólogo Andrés Cánovas, secretario general del Sindicato Médico de Valencia.

La zona genital es una de las zonas con más terminaciones nerviosas del cuerpo, por eso “la absorción de coca es más rápida a través de mucosas en zona vaginal o recto. Casi de manera inmediata. Son zonas muy irrigadas de riego sanguíneo, con muchas salidas a nivel venoso y arterial, con una absorción muy directa”, añade Cánovas.

Además, la cocaína es una sustancia que puede provocar taquicardias e incremento de la tensión arterial, como también son típicos otros efectos secundarios posteriores como el insomnio, la pérdida de apetito o la ansiedad. Si las dosis son altas o se consume con mucha frecuencia, el riesgo de problemas cardiacos (infartos) o cerebrales (hemorragias, ictus) se eleva.

Por eso, en cualquier contexto, “hay que apartarse al máximo cocaína, y jamás utilizarla de ningún modo, ni en contacto en órganos sexuales ni por vías respiratoria”, concluye el neurólogo.

Más historias que pueden interesarte:

Sanidad catalana recomienda tener sexo en espacios abiertos para evitar el coronavirus

La ciencia descubre que tener relaciones sexuales nos blinda frente al ‘contagio’ y la transmisión del cáncer

6 causas de Balanitis (la infección masculina más común) que no tienen que ver con el sexo