La fórmula acertada de una película de terror para imitar a 'Saw' sin sangre

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Por Alberto Cano.- El cine de terror tiende a repetir esquemas de manera constante. Cada año nos llegan infinidad de slashers, historias paranormales, falsos documentales de metraje encontrado o remakes que se nutren una y otra vez de los mismos conceptos. La trilogía La calle del terror de Netflix es uno de los ejemplos más recientes. Pero de vez en cuando el género tiende a reinventar sus fórmulas, tomar ideas previas y darles originales vueltas de tuerca con las que vuelve a conquistarnos.

Puede ser perfectamente el ejemplo de Saw, la exitosa saga de horror gore y juegos macabros iniciada por James Wan en 2004 que lleva tras de sí un total de nueve películas. Pero aunque en su día todos saliéramos sorprendidos por sus sangrientas pruebas, sus terroríficas habitaciones o sus impactantes giros de guion, lo cierto es que era un concepto que remitía claramente a cintas como Cube, aquella película canadiense de 1997 donde varias personas atrapadas en un laberinto de habitáculos cúbicos debían sortear trampas mortales para sobrevivir.

Sin embargo, el director de Expediente Warren o Insidious supo encontrar la tecla con la que revitalizar dicha fórmula, cautivar al público, lanzar su carrera y obtener un éxito inmenso en taquilla. Curiosamente, muchos años después de aquel estreno que logró más de 100 millones de dólares y lanzó una de las más prolíferas sagas de terror de la historia del cine, este movimiento volvió a repetirse con Escape Room, título de 2019 que apostó por revitalizar el concepto de las habitaciones macabras con muertes por doquier siguiendo esta conocida fórmula. El 13 de agosto regresa con secuela, Escape Room 2: Mueres por salir, recuperando aquella decisión muy contraria a la que llevó al éxito a Saw: no mostrar ni una sola gota de sangre.

Póster de Escape Room 2: Mueres por salir
Póster de Escape Room 2: Mueres por salir (Sony Pictures)

¿Saw sin sangre? ¿Eso puede funcionar? Fue lo primero que me pregunté en cuanto me enteré de la propuesta de Escape Room hace un par de años, película sobre un grupo de personas enfrentándose a la peor de sus pesadillas al ver que la "escape room" en la que se han aventurado está repleta de juegos mortales. Sin embargo, pese a que entré al cine con mucho escepticismo, me encontré con una original vuelta de tuerca donde el gore y las muertes explícitas dejaban paso a una mayor implicación del espectador, a un juego con tensión inteligente y una adaptación ejemplar de la fórmula Saw hacia un público más amplio.

Las muertes suceden por doquier, siguiendo la estela de Saw de personajes tratando de sortear a contrarreloj habitaciones donde se juegan la vida. No obstante, mientras que la saga del conocido asesino en serie Jigsaw basaba su impacto en resultar lo más extrema y sangrienta posible, aquí se apuesta por poner al espectador en el tablero del juego, por mantenerlo en vilo buscando detalles en los escenarios como si formara parte de la acción. Claro, que en vez de estar buscando posibles soluciones a los puzles, estás más pendiente de cómo y donde llegará la siguiente de las muertes, lo que supone un componente adictivo y divertido para el amante del género. Aparte de terrorífico, claro.

Curiosamente el director responsable de Escape Room y su secuela es Adam Robitel, cineasta que ya recogió el testigo de James Wan con Insidious al dirigir su cuarta entrega en 2018. Bien es cierto que su habilidad tras la cámara no está cerca a la del realizador de Saw, pero creo que muestra un gusto exquisito a la hora de jugar visualmente con los escenarios y llevar al espectador a sufrir el horror dentro de la pantalla. Y es que otra de las virtudes de Escape Room es su apartado estético, lo bien que se trabaja sus habitaciones y sus trampas con un estilo “art deco”, mostrando un aspecto atractivo e inofensivo para ocultar el mayor de los infiernos en sus rincones más inesperados. Y creo que aquí tiene un elemento de sorpresa con el que gana una importante jugada a Saw.

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Aunque no se puede decir lo mismo a nivel argumental y de desarrollo de personajes, porque mientras que Saw se esforzaba notablemente en desarrollar a su villano, sus motivaciones y a las principales víctimas de sus juegos mortales, en Escape Room nos encontramos ante unos protagonistas que son meros títeres al servicio de las muertes.

También es cierto que los más puritanos de esta fórmula, aquellos que se acercaron a Saw o Cube buscando ideas retorcidas y sangrientas, podrían sentirse decepcionados, aunque como bien digo, fue el prejuicio con el que me acerqué al cine a verla y acabé saliendo muy sorprendido. Además, el público respondió muy favorablemente en taquilla y Escape Room consiguió recaudar 155,7 millones de dólares en todo el mundo, que a excepción de Saw III es superior a las cifras del resto de la saga de James Wan. Y teniendo en cuenta que la primera parte apenas contó con un presupuesto de $9 millones, la ganancia fue abismal.

Y es que el huir de la sangre y el gore le permite obtener una calificación por edades más baja y atraer a más público. Mientras que Saw siempre ha sido calificada como “R” en Estados Unidos y +18 en España (e incluso como película X como fue el caso de Saw VI), Escape Room puede permitirse un PG-13 en tierras estadounidenses y un +12 en nuestro país, lo que inevitablemente lleva a un mayor espectro de espectadores a las salas de cine. Y si encima consigue obtener unos resultados tan efectivos en tensión y entretenimiento como Saw, es una jugada ganadora en toda regla. 

Saw: Spiral (Brooke Palmer; cortesía de DeaPlaneta)
Saw: Spiral (Brooke Palmer; cortesía de DeaPlaneta)

De hecho, en Escape Room 2: Mueres por salir, su secuela que aterriza en los cines españoles el viernes 13 de agosto, han decidido mantener intacta esta fórmula, volviendo a apostar por habitaciones tan macabras como atractivas y continuas muertes sin una gota de sangre en pantalla. Además, han querido ir un poco más allá tratando de emular los giros de guion con los que Saw ha seguido sorprendiéndonos a lo largo de sus ya nueve películas, lo que eleva su atractivo para los que busquen algo más que una simple propuesta de terror.

Así que si te gustan las películas que te trituran los nervios pero no quieres pasarlo excesivamente mal por un alto nivel de gore, deberías dar una oportunidad a Escape Room. La primera puede verse en Amazon Prime Video mientras que su secuela estará en cines próximamente.

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