Los Goya acaban de dejar de lado a una de las películas españolas del año

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Por Alberto Cano.- Puede que no haya recibido el reconocimiento de otros cineastas como Alejandro Amenábar o Pedro Almodóvar, pero Rodrigo Cortés se erige como uno de los rostros más solventes e internacionales del cine español. Su gran manejo de la tensión en thrillers Buried (Enterrado), el buen desarrollo de tramas llenas de sorpresas como en Luces Rojas o el haber trabajo con intérpretes de la talla de Ryan Reynolds, Cillian Murphy, Sigourney Weaver, Robert De Niro, Elizabeth Olsen o Uma Thurman, lo posicionan como un director admirable que, sin embargo, no resuena tanto en premios y entre el público como se merece.

Puede entenderse que su predilección por el cine de género haga que no se le tenga en tanta consideración como otros cineastas españoles de primer nivel, pero su última película, El amor en su lugar, un drama sobre el nazismo en torno a una compañía de teatro del gueto de Varsovia, se anticipaba como la ocasión perfecta para que Cortés arrasara con todo este 2021 obteniendo el reconocimiento que merece. Sin embargo, la realidad ha sido muy diferente, y durante las nominaciones de los próximos Premios Goya de 2022 ya hemos visto cómo esta cinta, que venía de recibir grandes críticas en pases previos y en festivales como el de Sevilla, ha sido ninguneada por completo en las categorías principales. Y es toda una injusticia.

Fotograma de 'El amor en su lugar' de Rodrigo Cortés (Foto: Michael Oats / A Contracorriente / Nostromo Pictures)
Fotograma de 'El amor en su lugar' de Rodrigo Cortés (Foto: Michael Oats / A Contracorriente / Nostromo Pictures)

Y es que con El amor en su lugar hablamos de una de las mejores películas españolas del año, de una cinta con los ingredientes perfectos para cautivar y emocionar al público y con un virtuosismo técnico tras las cámaras impecable. Su historia, apelando a un tono similar al de reconocidas cintas como La vida es bella, retrata los resquicios de la cultura en medio del horror del nazismo a través de un relato basado en hechos reales, narrando cómo la vida cultural servía de escape a las penurias de la II Guerra Mundial.

Según ha contado Cortés en entrevistas como la ofrecida para el Festival de Sevilla, es un proyecto que surge desde las investigaciones del coguionista David Safier, quien descubrió que en el gueto de Varsovia había una gran vida cultural y surgieron representaciones teatrales como la de El amor en su lugar de Jerzy Jurandot. Desde aquí nace la idea de perpetrar un guion que siguiera a un grupo ficticio de actores que monta dicha obra en el gueto, dando así juego a retratar la dureza de aquellos tiempos y resaltar el valor de la cultura como vía de escape.

La idea sobre papel funciona a las mil maravillas, puesto que mezcla el encanto y tono evasivo del texto original con la vertiente tensa y dramática de la situación. Pero lo hace mucho mejor sobre pantalla, ya que Rodrigo Cortés saca a relucir mejor que nunca sus dotes tras las cámaras y entrega un ejercicio cinematográfico que es pura tensión y emoción. No solo por el buen manejo de géneros tan dispares como el drama, la comedia o el thriller, sino por una planificación escénica magistral, un control de las situaciones tensas y angustiosas sobresaliente o por el sorprendente plano secuencia de más de 11 minutos de duración con el que arranca el film.

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Por ello, no entiendo cómo El amor en su lugar no ha entrado de cabeza en las categorías principales y técnicas de los Goya 2022 y solo ha sido nominada en Mejor Música y Mejor Vestuario. Bien es cierto que la película no resonaba tanto como El buen patrón, Maixabel, Madres paralelas o Mediterráneo, pero cualquiera que se haya parado a verla debería haber podido valorar estar ante uno de los trabajos más lúcidos del año. Y no solo me remito a mi opinión, puesto que en el pase donde tuve ocasión de verla los aplausos y la emoción que se apreciaba en el público también lo ejemplifican a la perfección.

La manera en la que te hace conectar con los relatos de sus personajes, que te transmite la angustia y horror del nazismo, que juega a varias bandas entre diversos géneros, que escenifica cada sentimiento o situación con un brillante uso de la cámara, iluminación y música, deriva a que termines la película con un mal cuerpo a la vez que con una sonrisa inmensa en la boca. Y es que en el fondo El amor en su lugar no deja de ser una carta de amor a la cultura, y el mismo sentimiento evasivo y feliz que esta produce a sus personajes en un contexto tan terrible como el Holocausto, traspasa la pantalla hacia el espectador. Y esta capacidad de sobrecogerte a la vez que emocionarte creo que es una de las mejores experiencias cinematográficas que nos ha dejado 2021.

Pienso que El amor en su lugar era la ocasión perfecta para que la Academia, tras las 10 nominaciones que tuvo Buried (Enterrado) en 2010, diera por fin el reconocimiento necesario a Cortés y lo convirtiera en otro de nuestros cineastas de referencia. Sin embargo, como bien han dejado claro las 20 nominaciones históricas a El buen patrón o la presencia de muchos nombres habituales, los académicos no han querido salir de su zona de confort.

El amor en su lugar se estrena en cines el 3 de diciembre.

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