Harvey Weinstein boicoteó 'El indomable Will Hunting' para no pagar a Robin Williams

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Hace poco más de 23 años, El indomable Will Hunting se ganó un lugar especial en el corazón de los cinéfilos del mundo. Su historia de superación personal y oda de aceptación de las relaciones terapéuticas conformó uno de los dramas psicológicos más emotivos e inolvidables de las últimas décadas. Y no solo sus dos premios Óscar la avalan -al mejor guion y a Robin Williams como actor secundario- sino también la aceptación del público con una taquilla abultada para tratarse de una película dramática.

Sin embargo, la aparente avaricia caprichosa de Harvey Weinstein casi sabotea por completo cualquier opción de éxito económico.

Actores-guionistas Matt Damon y Ben Affleck junto a Robin Williams y sus premios Oscar por El indomable Will Hunting en la 70 ceremonia de los premios de la Academia el 23 de marzo en Los Angeles. (Photo credit should read HAL GARB/AFP via Getty Images)
Actores-guionistas Matt Damon y Ben Affleck junto a Robin Williams y sus premios Oscar por El indomable Will Hunting en la 70 ceremonia de los premios de la Academia el 23 de marzo en Los Angeles. (Photo credit should read HAL GARB/AFP via Getty Images)

Así lo ha revelado el director de Clerks y fanático de la historia moderna del cine, Kevin Smith, durante una entrevista a The Daily Beast por la promoción de su nuevo libro, Kevin Smith’s Secret Stash. En dicha charla se abre en canal para hablar sobre sus interacciones con el productor Harvey Weinstein durante aquella producción, y a quien señala de no tener escrúpulos varias décadas antes del #MeToo.

Más de uno probablemente se pregunte qué tienen que ver Smith, Weinstein y la película de Robin Williams. Pues mucho. Matt Damon escribió el guion junto a Ben Affleck en 1994, que en realidad era un thriller en sus orígenes. Recibieron consejos de figuras como Rob Reiner y Terrence Malick que les sirvieron para pulir diferentes aspectos de la historia. Sin embargo, los cambios no terminaron de gustar a los responsables de Castle Rock -estudio que había comprado el guion- dando al dúo de escritores 30 días para buscar un comprador que devolviera la inversión al estudio o el libreto pasaba a manos de la compañía y ellos dos se quedaban fuera. Ningún estudio lo quiso y, como última medida, Affleck le pasó el libreto a Kevin Smith, con quien estaba rodando Persiguiendo a Amy porque le había prometido que se lo haría llegar a las oficinas de Harvey Weinstein en Miramax. ¿Qué tenía que ver Smith con Weinstein? Pues que el productor había sido su lanzadera personal hacia el estrellato tras comprar Clerks unos años antes en el Festival de Sundance.

A Weinstein le gustó tanto que pagó a Castle Rock y permitió que Ben y Matt fueran protagonistas de la historia (cuando ejecutivos del pasado habían querido reemplazarlos por Leonardo DiCaprio y Brad Pitt). Es más, los jóvenes creadores lograron convencer al jefe de Miramax para que contratara a Gus Van Sant como director. De esta manera, Weinstein y su hermano Bob fueron productores ejecutivos mientras Kevin Smith se metía en el proyecto como coproductor ejecutivo a través de su relación con los dos guionistas.

Harvey Weinstein en el 2017 Tribeca Film Festival en 2017 en New York. (Charles Sykes, Gtres)
Harvey Weinstein en el 2017 Tribeca Film Festival en 2017 en New York. (Charles Sykes, Gtres)

Tener a Robin Williams en el proyecto era el imán que necesitan para atraer al público a las salas. Ya era un actor consagrado tras haber demostrado su habilidad para la comedia pero también para el drama con maravillas como El club de los poetas muertos, Despertares y El rey pescador, así como taquillazos como Hook (El capitán Garfio), Aladdin, Jumanji y La Señora Doubtfire. Y es por eso, porque era un actor destacado, que tenía un contrato que estipulaba un porcentaje de las ganancias de taquilla. Sin embargo, según cuenta Kevin Smith, Harvey Weinstein se las ingenió para cortarle el grifo.

El director revela en su libro que el productor habría quitado El indomable Will Hunting de cartelera única y exclusivamente para boicotear las ganancias extras que iba a deberle al actor de superar el límite de taquilla estimado. “Le estaba yendo genial” contó Smith a The Daily Beast. “El acuerdo que habían hecho con Robin era un porcentaje alto sobre cada dólar ganado -el tipo de acuerdo de una estrella- y fue estupendo porque instantáneamente al poner a Robin en la película la preventa de entradas pagó por toda la película entera”.

Al parecer el acuerdo estipulaba que si la película superaba los $100 millones, entonces un porcentaje iba al bolsillo del actor. Kevin Smith no recuerda el porcentaje exacto que iba a cobrar Williams, pero hace mención que posiblemente era una división del 50/50. Es decir, por cada dólar, se llevaba la mitad. 

Recuerdo el día que El indomable Will Hunting salió de los cines y me pareció extraño” relata Smith, recordando los rumores de Óscar que circulaban al filme y las posibilidades de amasar mas dinero en taquilla. Lo hicieron porque quitarla de los cines significaba que más dinero iría para Robin, mientras que al momento que fuera al vídeo la división ya no se inclinaba tanto sobre Robin”.

“Fue paralizada por codicia” sentencia, dando a conocer al mundo una versión de la historia que contradice cualquier noción que pudiéramos tener de la función de un productor. Es decir, si el productor vela por la inversión y las ganancias a futuro, y si una película necesita de la taquilla para generar beneficios para todos los implicados ¿qué sentido que tiene que el inversionista la quite de circulación? Pues, en este caso, suena a la avaricia de llevarse menos pero más. Es decir, generando menos dinero en la venta de vídeo pero sin tener que distribuir el beneficio con otras figuras, en este caso, un actor.

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Con un presupuesto de $10 millones, la película al final recaudó $138.433.435 en Norte América (es decir que Robin se habrá llevado un porcentaje extra), alcanzando un total internacional de $225 millones.

Tras aquella experiencia Kevin Smith se distanció profesionalmente de Harvey Weinstein y se niega a que la industria lo defina como su “mentor” solo porque le dio oportunidad de alcanzar el éxito cuando compró Clerks. Mentor es una palabra grande. [George] Carlin y Stan Lee fueron mentores, Harvey fue un tipo que producía nuestras películas”.

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