‘La materia oscura’ prometía ser la sucesora de ‘Juego de Tronos’ pero está pasando sin pena ni gloria

Pedro J. García
·9  min de lectura

HBO estrenó el año pasado una de sus apuestas recientes más fuertes, La materia oscura (His Dark Materials). La serie, coproducida junto a BBC, adapta las populares novelas fantásticas de Philip Pullman en una ambiciosa producción de alto presupuesto que no tardó en despertar comparaciones con el buque insignia fantástico de HBO, Juego de Tronos.

Algo que no jugó precisamente en su favor...

La materia oscura (cortesía de HBO España)
La materia oscura (cortesía de HBO España)

La materia oscura llegó rodeada de mucha fanfarria, pero la expectación dio paso muy rápidamente a la indiferencia y la promesa de ser uno de los grandes fenómenos televisivos del año no tardó en disiparse. La segunda temporada acaba de estrenarse en HBO España con sus dos primeros episodios, y aunque la recepción por parte de sus fans es positiva, parece que la serie no ha conseguido calar de la misma manera en el público general, quedándose lejos de ser la sucesora de Juego de Tronos.

Así que analicemos las claves por las cuales La materia oscura está pasando sin pena ni gloria a pesar de ser una buena adaptación y una más que correcta serie fantástica.

Cuando HBO y BBC anunciaron que estaban desarrollando una adaptación de La materia oscura en forma de serie televisiva, los fans de la saga de Philip Pullman lo celebraron con entusiasmo y esperanza. Se trataba de una nueva oportunidad para hacerlo mejor después del gran fiasco que supuso la adaptación cinematográfica de 2007, La brújula dorada, protagonizada entre otros por estrellas de la talla de Nicole Kidman y Daniel Craig.

La película, superproducción plagada de efectos digitales que pretendía subirse al carro del éxito de sagas como Harry Potter o Las crónicas de Narnia, fracasó en taquilla y fue recibida negativamente tanto por la crítica como por el público, especialmente por los seguidores de las novelas, desilusionados porque el film no estaba a la altura de lo que habían leído. La enorme decepción de La brújula dorada frustró los planes de continuar la saga en la gran pantalla y dejó a los fans con las ganas de ver la historia de Lyra Belacqua completa.

El tiempo pasó y en 2019 el panorama ya era muy distinto al de la década anterior. El auge de las series de calidad y las plataformas de streaming propiciaron el entorno idóneo para intentarlo por segunda vez. Con numerosos inicios frustrados en cine de sagas juveniles de género fantástico, una serie se revelaba como la mejor opción para adaptar las novelas. El éxito de Juego de Tronos era el ejemplo perfecto de que la televisión era el nuevo hogar de las sagas fantásticas, ya que permitía adaptarlas más fielmente y cultivar mejor la fidelidad de los fans.

Para quien no esté familiarizado con ella, La materia oscura transcurre en un mundo alternativo en el que todos los humanos tienen un compañero animal denominado daimonion, que no es sino la manifestación de su alma fuera del cuerpo. Cualquier cosa que le pasa al humano la experimenta el daimonion, y viceversa. La historia se centra en Lyra (Dafne Keen), una niña huérfana que se embarca en una peligrosa aventura tras descubrir el oscuro secreto de la identidad de sus padres y una serie de secuestros de niños relacionados con la existencia de otros mundos. Mientras, se fragua una guerra entre las fuerzas conservadoras del Magisterio y todo lo relacionado con una misteriosa materia llamada Polvo, con la que Lyra tiene un vínculo especial. Pero claro, esto es solo una sinopsis muy a grandes rasgos que apenas rasca la superficie de lo que es La materia oscura. De ahí que, por su ambición narrativa y temática, y su proyección a largo plazo, el formato serial fuera el más adecuado para ella.

Así, HBO y BBC pusieron en marcha la serie, que llegó en noviembre de 2019 con un reparto de lo más atractivo: Dafne Keen (la niña hispano-británica que interpretó a X-23 en Logan), James McAvoy, Ruth Wilson, Clarke Peters, Andrew Scott y Lin-Manuel Miranda ente otros. Las expectativas por ver la historia de Pullman recibiendo el tratamiento que merecía eran altas, casi imposibles de cumplir. Pero la ficción convenció a la crítica y al público con su estreno, confirmando que como serie, la historia funcionaba infinitamente mejor que como película. Sin embargo, el entusiasmo inicial no tardó en transformarse en indiferencia, y en muchos casos en aburrimiento.

La materia oscura (cortesía de HBO España)
La materia oscura (cortesía de HBO España)

El resto de la primera temporada, que cubría el primer libro (La brújula dorada), se emitió sin grandes aspavientos por parte del público. La serie estaba gustando, pero no lo suficiente como para aguantar mucho tiempo en la conversación seriéfila o causar verdadero impacto en la cultura popular, como le había pasado a Juego de Tronos. Para cuando la temporada terminó, había mucha gente contenta con el resultado de la adaptación, pero la sensación generalizada -es decir, fuera de los círculos fan- era más bien fría y el interés había decaído.

Entre la primera y la segunda temporada ha pasado un año, como suele ser lo habitual. Mientras otras series permanecen en la memoria colectiva, La materia oscura prácticamente ha sido invisible mientras no ha estado en antena. Cuando una serie causa verdadero impacto, no se deja de hablar de ella, incluso cuando no se está emitiendo o ya ha terminado. Por otro lado, ocurre a veces que una serie no consigue enganchar desde el principio y es gracias a las plataformas y al binge-watching que logra encontrar a su audiencia y aumentarla progresivamente hasta la llegada de la siguiente temporada. Por desgracia, este no es el caso de La materia oscura. Al menos no por ahora.

El estreno de la segunda temporada (una semana más tarde que en el Reino Unido) no ha generado mucho revuelo. Se está hablando muy poco de la serie en redes sociales y las publicaciones especializadas no la están cubriendo como sí lo hicieron con la primera (por ejemplo, esta cuenta con 90 críticas registradas en Rotten Tomatoes, mientras que la segunda tiene solo 20), lo cual no es necesariamente indicativo de fracaso, pero sí manifiesta un claro desinterés general.

¿A qué se debe esto? ¿Por qué no ha calado La materia oscura en la audiencia como esperábamos? ¿Era justo pedirle tanto? Lo cierto es que el nivel de impacto o influencia de una serie en el público y la cultura es una ciencia inexacta, algo que no se puede predecir. Pero es posible que en este caso se deba a varios motivos.

La materia oscura (cortesía de HBO España)
La materia oscura (cortesía de HBO España)

En primer lugar, lo poco que gustó la versión cinematográfica puede haber creado desinterés por asociación en cierto sector del público, que ya ha probado la historia y no está interesado en repetir. Por otro lado, también puede deberse a la misma naturaleza de la trama y el tono de la serie. Muchos coinciden en que La materia oscura es demasiado madura y complicada para los niños y demasiado infantil para los adultos. Esta dualidad se puede ver muy bien en los primeros capítulos de la segunda temporada, donde la oscuridad de la trama adulta (que aborda temas filosóficos, religiosos, políticos y metafísicos) se entrelaza con las aventuras juveniles de Lyra, Will (Amir Wilson) y el adorable daemoinion Pan. Aunque este choque de tonos es parte esencial de la naturaleza de la historia que escribió Pullman y la razón por la que siempre se ha considerado algo más que una obra juvenil, puede que a algunos espectadores les impida conectar con ella.

Por supuesto, un factor muy importante a la hora de analizar lo que está pasando con la serie sería precisamente las expectativas que depositamos en ella. La materia oscura nunca se vendió a sí misma como la nueva Juego de Tronos, así que es injusto pedirle que lo sea o culparla al descubrir que no lo es (tienen en común ser adaptaciones de famosas sagas literarias de fantasía épica, pero más allá de eso, son muy diferentes y no buscan al mismo público objetivo). Cuando ya desde antes de estrenarse esperamos que una serie se convierta en un fenómeno, es muy posible que esto simplemente no ocurra. Y es que los fenómenos, como decía antes, suelen ser impredecibles y no se pueden emular o reproducir. No existe tal cosa como “la nueva Perdidos” o “la nueva Juego de Tronos”. Por eso no deberíamos exigirle tanto a La materia oscura, cuya ambición no es ser la nueva nada, sino darle a los libros de Pullman la adaptación que merecen. Que ya es un reto considerable.

Finalmente, también tenemos que tener en cuenta una teoría mucho más simple: que la serie sencillamente no haya gustado tanto como se esperaba. En mi opinión, La materia oscura es una buena serie y adaptación, pero también creo que hay algo en ella que no termina de cuajar y no va a por todas. La segunda temporada, que adapta la segunda novela (La daga), ha tenido críticas más bien tibias (aunque personalmente, creo que ha vuelto más segura de sí misma y avanzando la historia a buen ritmo). Si bien la mayoría está de acuerdo en que la serie sigue destacando por sus interpretaciones (en especial Wilson y Keen), su impecable factura técnica y visual, su construcción de universos o sus efectos, también los hay que opinan que a la serie le falta algo. Esa chispa especial. Como dice The Indepedent en su crítica, la serie “no inspira tanto asombro como debería”.

Con la oferta tan amplia de series que tenemos a nuestra disposición actualmente, es completamente normal que muchas pasen desapercibidas o no reciban la atención que creíamos que tendrían. Ante hiperéxitos como Stranger Things o Juego de Tronos, parece que si una serie fantástica como La materia oscura no se convierte en un fenómeno, es automáticamente un fracaso. Y no es así. Solo hay que pararse a leer los comentarios de los espectadores que sí han entrado en la propuesta. Dejando a un lado las inevitables quejas por los cambios efectuados a los libros, la adaptación es bastante fiel y está gustando. Solo que carece de esa magia extra, ese “polvo” que hace falta para trascender la frontera entre el éxito moderado y la repercusión masiva y viral.

Series como Breaking Bad o la propia Juego de Tronos tardaron en hacerse tan enormes, pero algo me dice que La materia oscura no seguirá sus pasos. Y no importa. Está claro que los que están siguiendo entusiasmados las aventuras de Lyra y el devenir de la historia, permanecerán fieles mientras dure la serie, aunque no venda tanto merchandising como las mencionadas y aunque el resto de espectadores no estén tan interesados en ella. Lo importante es que BBC y HBO están comprometidos a adaptar la trilogía completa para no dejarnos colgados esta vez. Con Netflix cancelando series inacabadas por doquier estos días, no necesitamos que La materia oscura sea un fenómeno gigantesco, sino una serie con un final que nos dé una historia completa.

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