Heather Locklear no será procesada por agredir a su novio el mes pasado

Heather Locklear

Mientras la actriz Heather Locklear continúa ingresada en una clínica de rehabilitación para tratar de superar sus adicciones y los súbitos cambios de humor que a ellas irían aparejados, los trámites para determinar su responsabilidad en el altercado que protagonizó a finales de febrero en su casa de California, el que la llevó a golpear repetidas veces a su novio, Chris Heisser, así como a los agentes de policía que acudieron al lugar de los hechos para investigar lo sucedido, han arrojado esta semana novedades significativas.

Por un lado, los cargos por violencia doméstica que se habían presentado contra ella han sido retirados por iniciativa de su compañero sentimental, como asegura la revista People citando el informe policial del día 25 de febrero que ha salido ahora a la luz. Sin embargo, por el otro, la artista tendrá que enfrentarse todavía a la imputación de cuatro delitos ligados a la agresión perpetrada contra los agentes que trataron de reducirla y detenerla, así como otro de resistencia a la autoridad.

En la misma descripción de los hechos elaborada por el oficial al cargo del caso, Keith Hall, se transcriben algunos de los numerosos insultos y amenazas que la intérprete les dirigió a los policías en el transcurso del incidente, fruto de una actitud "beligerante y agresiva" y de un estado de profundo nerviosismo.

"¡Merecéis que se mueran vuestros hijos! De verdad que os lo merecéis. Y cuando estéis en esa situación pensaréis en mí. Y espero que le prendan fuego a vuestra comisaría, que se jo** todo el departamento de policía. Largaos de mi pu** propiedad y jamás volváis. Os pegaré un tiro si volvéis a mi propiedad, tomáoslo como una amenaza", reza la transcripción de algunas de las lindezas que la antigua protagonista de 'Melrose Place' espetó a los policías.

Fue precisamente esa última amenaza, la que implica la presencia de un arma de fuego, la que llevó al departamento de policía del condado de Los Ángeles a pedir una orden de registro al juez -una semana después de lo ocurrido- para buscar la supuesta pistola que la intérprete guardaría en su domicilio y que habría comprado en el año 1985, como se desprende de un documento que acreditaba su permiso de armas y la adquisición del arma. Sin embargo, los agentes no hallaron en ningún momento dicha pistola.