Cinco herramientas que suman beneficios para la exportación de vinos argentinos

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Se puede exportar más vino con las herramientas adecuadas
Se puede exportar más vino con las herramientas adecuadas

Desde hace 30 años las exportaciones de vino argentino vienen creciendo. En 1992 eran de 18 millones de dólares anuales, y fueron aumentando año a año hasta llegar en 2021 a más de 900 millones. Se promulgaron leyes tendientes a promocionar la actividad vitivinícola, creando el INV como organismo rector de la actividad. En 2004 se creó la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), destinada a coordinar la implementación del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI). Inicialmente, éste planteó como meta que la industria vitivinícola alcanzara para 2020 ventas por US$2000 millones y participara en un 10% del volumen en las exportaciones mundiales.

Claramente ese objetivo no fue cumplido, con lo cual recientemente el PEVI 2030 ha propuesto actualizarlos en función de los aprendizajes y logros obtenidos. Entre ellos, se hace hincapié en que el entorno competitivo y en particular la competitividad país deben acompañar al proceso estratégico, aclarando que la tasa de devaluación de la divisa debe variar en la misma magnitud que la tasa de inflación.

Con estas premisas planteadas, el plan tiene como objetivo exportaciones totales para 2030 por US$1380 millones, incluyendo el vino fraccionado, a granel, jugo concentrado de uva (o mosto), pasas de uva y uva de mesa. Para el vino fraccionado propone exportaciones por 250 millones de litros (13% de incremento respecto a 2021) y US$1000 millones (22%) en valor, para el vino a granel 150 millones de litros (30%) y un FOB de US$100 millones (25%).

Para el logro de estos objetivos, el plan establece estrategias de innovación, entendiéndola como un proceso social y técnico de cambio continuo en las formas de producción, comercialización y organización.

Coviar se vale de distintas unidades ejecutoras para definir y desarrollar las acciones alineadas a aquellas estrategias: Wines Of Argentina (WOFA) está a cargo de la comunicación y promoción internacional. La unidad de negociaciones internacionales, junto con la Cancillería, trabajan para mejorar el acceso de los productos vitivinícolas a los mercados internacionales, difundiendo oportunidades de alerta para los exportadores. Para dar mayor sostenibilidad a la producción, a través de la unidad ejecutora para pymes exportadoras, busca incorporar más empresas al comercio exterior, dando capacitaciones para internacionalizar sus negocios y conseguir financiamiento.

Dado que en el PEVI 2030 los servicios, la logística y la infraestructura se suponen invariables para los próximos 10 años y que las acciones estratégicas solo representan oportunidades que los particulares deberán aprovechar, comentaremos aquellas que los exportadores disponen para conseguir aquellos objetivos.

Por lo general éstas tienen que ver con mejorar y mantener las finanzas de la empresa bajo control para generar cierta previsibilidad que permita realizar las inversiones necesarias para impulsar su crecimiento.

  1. La gestión de reintegros a la exportación, cuyo nivel para el vino actualmente es del 7% sobre el valor FOB, y se incrementa en un 0,5% si éste posee alguna certificación de condición ecológica, biológica u orgánica, o bien cuenta con el derecho de uso del sello “Alimentos Argentinos una Elección Natural”. Su tramitación hoy es totalmente electrónica y se puede disponer sólo cuando se han ingresado las divisas, se ha pagado por el derecho de exportación y no existan deudas fiscales. Incluso pueden ser usados para abonar otros tributos nacionales.

  2. El recupero del IVA generado en la compra e incorporación de bienes y servicios en el producto exportado. Mediante este trámite, aquellas empresas que tengan una estricta trazabilidad de sus costos directos e indirectos, pueden recuperar en promedio el 14% del valor exportado. De todos modos, atento al largo ciclo de producción y comercialización del vino, en especial los de alta gama, en épocas de alta inflación y devaluación del peso, se termina recuperando un porcentaje menor. Para realizar el trámite se debe tener cumplido a nivel cambiario la totalidad de las exportaciones realizadas.

  3. La posibilidad de importar de manera temporaria insumos a ser utilizados en la producción de vinos destinados a la exportación sin el pago de los gravámenes que rigen para la importación definitiva, solo aportando una póliza de caución. Para gozar de este beneficio, se debe solicitar un Certificado de Tipificación de Importación Temporaria (CTIT), donde se detallan todos los insumos, los tipos de vino a exportar, las relaciones entre ellos y las posibles pérdidas que se producirán en el proceso. Una vez exportada la mercadería dentro del plazo otorgado, aquella garantía será devuelta. La obtención del CTIT puede demandar un par de meses y el régimen es algo burocrático de administrar, con fuertes multas por incumplimientos, aunque los beneficios suelen ser importantes.

  4. La exportación por cuenta y orden es una herramienta interesante para aquellos casos donde el vino es elaborado por una bodega que puede no estar inscripta como exportadora ante la AFIP por una empresa inscripta y que ha concretado un negocio en el exterior, evitando comprarlo y generar así el IVA y el impuesto a los ingresos brutos.

  5. La exportación en consignación es una solución para enviar vinos al exterior que aún no ha sido vendido teniendo un máximo de 360 días para transformarlo en una venta, momento en el cual comenzará a contarse el plazo para el pago de los derechos de exportación y para el ingreso de divisas. Es la forma indicada para enviarlos por ejemplo a los hubs logísticos que el país ha inaugurado en lugares estratégicos en el mundo.

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