La extraña muerte de un guionista que lleva años alimentando teorías de conspiración

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Por más que queramos aferrarnos a las versiones oficiales, hay casos reales que desatan nuestro espíritu conspiranoico y nos hacen sospechar de todo y de todos. Y si hay una historia repleta de misterios sin resolver, es la de Hollywood.

Misterios como el que les contamos a continuación: el de un guionista que murió en circunstancias extrañas, cuyas manos desaparecieron sin dejar rastro, al igual que el incómodo guion político que había terminado.

Hace 23 años, la misteriosa muerte Gary DeVore reveló indicios sospechosos que hoy algunos siguen relacionando con una conspiración gubernamental, como se recoge en el documental The Writer with No Hands. (Imagen: Drum Roll Films)
Hace 23 años, la misteriosa muerte Gary DeVore reveló indicios sospechosos que hoy algunos siguen relacionando con una conspiración gubernamental, como se recoge en el documental The Writer with No Hands. (Imagen: Drum Roll Films)

Su nombre era Gary DeVore y vivía en California. Aunque había comenzado su carrera en programas televisivos de los 60, su reconocimiento en la industria vendría tras firmar cintas de acción como Los perros de la guerra (1980), Apunta, dispara… y corre (1986) o Ejecutor (1986), esta última protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

En el año 1997, DeVore tenía 55 años e iba por su cuarto matrimonio y estaba plenamente integrado en la industria de Hollywood, donde trabajaba como asesor de guion y productor. Y tras un tiempo sin firmar nada propio, por fin había escrito el guion de una nueva película. Pero esta historia no se parecía a las trepidantes cintas que hasta entonces había escrito, sino que se trataba de una oscura trama ambientada en la polémica invasión de Panamá… que lanzaba graves acusaciones contra el Gobierno de los EEUU.

DeVore no lo sabía, pero The Big Steal (“El gran robo”) era el último guion que iba a escribir en su vida.

La noche del 28 de junio de aquel año, DeVore conducía de Santa Fe (Nuevo México) a Santa Barbara (California). Había estado trabajando duramente en su oficina tratando de terminar su ambiciosa historia.

Según la crónica de Los Angeles Times, DeVore se había quejado de sufrir el “síndrome de la página en blanco”, también conocido como “bloqueo de escritor”. Por eso mismo decidió cambiar de entorno y abandonar Santa Fe y regresar a su casa frente al mar en Carpinteria, donde le esperaba su esposa Wendy. Y quizá, buscando la inspiración en la soledad más absoluta, decidió volver atravesando con su coche el californiano desierto de Mojave.

Aquella noche DeVore llevaba consigo la única copia de su guion. Hacia la una de la madrugada, su esposa decidió llamarle por teléfono para saber por qué tardaba tanto (una llamada que, según recoge Vice, no habría sido registrada por la compañía de teléfono).

Nuestro protagonista respondió, pero no dio señas concretas de su localización. Y aquella fue la última vez que Wendy habló con él. Su marido nunca volvió a casa.

Pese al amplio dispositivo de búsqueda desplegado, durante meses no hubo ni rastro del paradero de DeVore y entonces, un año después de su desaparición, un detective amateur que aseguraba haber tenido “una corazonada” reveló qué había sido del guionista.

El coche de DeVore fue encontrado bajo el Acueducto de California, sumergido en lo más profundo del agua, con el cuerpo sin vida del guionista en su interior. La versión oficial dedujo que había perdido el control del vehículo, chocando contra la barrera y precipitándose al agua, donde habría muerto ahogado.

Pero las teorías conspirativas no tardaron en aflorar, asegurando que se trataba de un asesinato detrás del cual podrían estar desde narcotraficantes rusos hasta la propia CIA. ¿El motivo de tanta especulación? Que al cadáver de DeVore le faltaban ambas manos, y que no había ni rastro del arma que transportaba, ni del portátil que contenía la única copia de su guion.

Aquello desató las sospechas de muchos curiosos de las teorías criminales, ya que el acueducto había sido minuciosamente inspeccionado meses atrás, cuando se denunció la desaparición de DeVore, y en aquel momento no se encontró ninguna señal de impacto en su estructura. Además, el informe policial determinó que para estrellarse en aquel lugar, debía de haber conducido durante 4,8 kilómetros en sentido contrario sin que nadie se percatase. Esto, a su vez, habría sido extremadamente difícil, puesto que los faros del vehículo estaban desconectados.

En opinión del investigador privado Donald Crutchfield –que trabajó para estrellas como Judy Garland, Frank Sinatra o Marlon Brando–, “ni el motorista de acrobacias Evel Knievel en su mejor noche podría haberlo hecho”.

En consecuencia, a día de hoy la muerte de DeVore sigue considerándose como un asesinato sin resolver. Algo que el doctor Matthew Alford –un investigador británico especializado en los vínculos entre Hollywood y el mundo de la política– trató de remediar durante casi diez años de pesquisas. Y es que, para Alford, la desaparición de DeVore es “la mayor historia de espionaje jamás contada”.

Es muy difícil demostrar que sucedió algo, como pudiera ser un asesinato”, asegura Alford (según recoge Vice). “Pero se puede demostrar que no sucedió algo, como puede ser un accidente imposible”.

¿Cómo es posible dar la vuelta en una autopista y conducir 4,8 kilómetros en sentido contrario con las luces apagadas? Si esos hechos son ciertos, y diversos expertos dicen que no es posible que lo sean, entonces yo diría que estamos ante el primer asesinato patrocinado por el estado en los EEUU. Así pues, se deduce que tuvo que ser un asesinato, que debió de ser una tapadera, y que nadie más podría haberlo llevado a cabo”, sentenció mientras alimentaba aún más las teorías conspiratorias.

Las conclusiones de Alford aparecieron en el documental de William Westaway, The Writer With No Hands (2014), que en 2016 convirtió en un libro homónimo firmado por él mismo, y que un año después se reestrenó en una versión actualizada –bajo el título The Writer with No Hands: Final Cut.

Más allá del sorprendente hecho de que la web promocional del The Writer With No Hands fue retirada del servidor por alguna mano anónima en torno a la fecha de su estreno, el documental ofrece un sinfín de detalles e indicios hasta entonces desconocidos. Por ejemplo, los huesos de la mano que fueron encontrados en el río estaban incompletos: el informe policial menciona 23, cuando en realidad solo se recuperaron tres. Y entre estos no estaba el dedo meñique deforme de DeVore, que habría supuesto una clara prueba para su identificación.

Por otro lado, no se pudo extraer ningún ADN de dichos huesos puesto que eran “demasiado antiguos.

Pero hay mucho más: según Alford, en los días posteriores a la desaparición, un grupo de hombres que decían ser agentes del gobierno entraron en el domicilio de DeVorne y recogieron información sobre su guion.

Además, como ya hemos dicho, la compañía telefónica no tiene registro de la última comunicación entre Gary y su esposa. Y por si fuera poco, varios testigos aseguraron haber visto cómo un helicóptero negro sin identificación ninguna tomaba fotografías del vehículo cuando este fue hallado en 1998.

Según el testimonio de Alford, el Departamento del Shérif de Santa Barbara fingió tomarse en serio todos los nuevos indicios que él les presentó, pero en realidad no llevó a cabo la investigación necesaria para esclarecer los hechos. Además, el investigador asegura haber descubierto que DeVore tenía cierta relación con la CIA. Y es que su esposa Wendy recuerda haber recibido llamadas de personas que decían representar a servicios gubernamentales, y recuerda haber visto a su marido trabajando en documentos escritos en alfabeto cirílico (el del ruso y otras lenguas similares) que él no quiso explicar.

Estaba muy preocupado por algunas de las cosas que había descubierto durante su investigación”, declaró Wendy a CNN. “Estaba investigando la invasión de Panamá por parte de EEUU, porque la historia que estaba escribiendo se ambientaba en el derrocamiento de Noriega y las enormes cantidades de lavado de dinero que tenían lugar en los bancos panameños, incluyendo el lavado de dinero de nuestro propio gobierno” añadió la esposa.

Alford descubrió que Devore había trabajado en la Base Aérea de Tonopah (también conocida como Área 52) y había obtenido pruebas de sus viajes a Sudamérica con el Ejército. Y además que el guionista habría conocido a Chase Brandon, rostro público de la oficina de la CIA en Hollywood durante la década de los 80, y primo del actor Tommy Lee Jones, en cuya segunda boda DeVore ejerció de padrino. Este y otros indicios llevan al investigador a creer que existe un entramado que uniría el mundo de la política y el Ejército con la industria de Hollywood.

El nexo entre el entretenimiento y la política es muy estrecho”, explicó Alford a Vice. “Cuando empecé a investigar para mi doctorado cómo las películas de Hollywood representaban la política exterior del país, pensé que estaba comparando dos cosas totalmente dispares”.

Pero ahora me parece evidente que el mundo del entretenimiento y el de la política están más entrelazados de lo que jamás hemos creído”.

Según Alford, la experiencia en el Ejército habría provocado un fuerte cambio ideológico en DeVore, que habría tratado de expresar a través de su talento creativo. Y es que, efectivamente, el guion final de The Big Steal se ambientaba en la invasión de Panamá y prometía tratar los supuestos motivos ocultos de dicha guerra. Según la teoría de Alford, la película iba a mostrar la invasión como una mera distracción que permitiría a los EEUU introducirse en Panamá para recuperar fotos incriminatorias de ciertos oficiales, que Noriega estaría usando para hacer chantaje.

Por supuesto no hay pruebas concluyentes y todo esto podrían ser poco más que teorías fantasiosas, meras ideas lanzadas al aire por un investigador obsesionado con un caso ciertamente enigmático –o simplemente hambriento de exposición mediática. Al mismo tiempo, Alford asegura haber dejado ciertos nombres importantes fuera de su libro y no estar revelando todo lo que sabe.

De momento, y quién sabe si para siempre, la verdad sobre la muerte de Gary DeVorne sigue siendo un misterio. Hasta dónde se extiendan la duda y la sospecha depende de cada uno… y su nivel de paranoia.

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