Hattie McDaniel, la verdadera víctima de la hipocresía de Hollywood y la intolerancia que arrastra 'Lo que el viento se llevó'

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La hipocresía que encontramos en la historia del mundo en ocasiones nos deja perplejos. Y es la que podemos encontrar en la figura de Hattie McDaniel, la verdadera víctima de carne y hueso que tuvo que sufrir ese racismo que ahora, 80 años después, llevó a HBO Max a retirar Lo que el viento se llevó de su catálogo.

Mucho se ha hablado del clásico épico de 1939 desde que la plataforma anunciara que lo retiraba por sus connotaciones racistas al glorificar la esclavitud. Fue de los temas más candentes de la semana pasada, despertando tal curiosidad que horas después de eliminarla del catálogo, la película era superventas en Amazon US e iTunes. Ironías de la vida, que dicen. Sin embargo, fue ella, Hattie McDaniel, quien fue la verdadera víctima de la hipocresía de su país y de su propia industria. Le dieron el Óscar pero no pudo participar de la ceremonia, ni de la fiesta y ni siquiera asistir al estreno. Y todo por el color de su piel. Y, para colmo de males, una parte de la comunidad negra la criticó durante toda su carrera acusándola de hacer propaganda del estereotipo del negro sumiso y esclavo en sus películas. Y ni siquiera la propia industria protegió su legado.

Hattie McDaniel, Olivia de Havilland y Vivien Leigh en una imagen de 'Lo que el viento se llevó' (MGM, Dominio Publico)
Hattie McDaniel, Olivia de Havilland y Vivien Leigh en una imagen de 'Lo que el viento se llevó' (MGM, Dominio Publico)

Queen Latifah la interpretó en varias escenas de Hollywood, la serie de Ryan Murphy para Netflix, dándole una imagen diferente como mentora de la protagonista afroamericana con discursos de derechos civiles. Algo que Hattie nunca hizo, o al menos nadie tiene constancia de que lo hiciera. Y recientemente, la propia actriz aseguró a AP que “tenemos que dejar que lo que el viento se llevó se lo lleve el viento”, confirmando que para ella sería mejor que la película no volviera a la plataforma. Pero no estoy de acuerdo. Creo que hay que recordar para aprender, y recordar sobre todo a su personaje. A Hattie McDaniel y su verdad.

Nacida un 10 de junio -el mismo día que HBO Max anunció que retiraba Lo que el viento se llevó, para añadirle más ironía al asunto- fruto de un matrimonio de ex esclavos, Hattie y sus hermanos llevaban el arte en las venas y durante sus primeros años profesionales trabajó como cantante hasta que se mudó a Los Angeles. Una vez allí, trabajaba como limpiadora y criada para pagar sus cuentas mientras hacía sus pinitos como actriz, aunque el papel de sirvienta le perseguiría toda su carrera.

Su primer papel en radio fue interpretando a una sirvienta. Su primer papel en cine también (The Golden west, 1932). Y lo mismo con el segundo que le abrió las puertas de la industria (I’m no angel, 1933). Mientras tanto trabajaba cumpliendo el mismo rol en casas ajenas hasta que su carrera explotó en 1934 con Judge Priest. Sin embargo, las historias de sirvientas esclavas volvían a su vida. Aunque ya era con papeles más protagonistas, el cine todavía no se había adaptado a los nuevos tiempos y los papeles para afroamericanos seguían teniendo connotaciones racistas. Repitió en el mismo rol en Alice Adams, aunque enfadó a los blancos sureños por robarle el protagonismo a Katherine Hepburn; incluso fue la sirvienta esclava de Jean Harlow en China Seas (1935) y en Murder by televisión junto a Bela Lugosi. Fue durante estos años que comenzó a ser criticada por la misma comunidad que representaba, acusándola de mantener el estereotipo en contra de los afroamericanos en lugar de utilizar su posición privilegiada para hacerse escuchar.

Y en ese momento, con varias películas en su haber y habiendo entrado en el círculo de amistades de figuras como Joan Crawford, Henry Fonda, Bette Davis y Clark Gable, llegó Lo que el viento se llevó. A pesar de ser de las pocas afroamericanas conocidas en la industria del cine, había muchas contrincantes para el papel de Mammy. La lucha fue tan feroz como la que vivieron actrices blancas por el papel de Escarlata O’Hara. Hasta la primera dama, Eleanor Roosevelt, escribió al productor David O. Selznick pidiéndole que le diera el papel a su propia sirvienta. Fue gracias a Clark Gable, quien recomendó su nombre, que consiguió una audición a la que fue vestida de sirvienta. Y el papel fue suyo. Si es que había interpretado a tantas que ya sabía lo que Hollywood buscaba. El estereotipo era evidente.

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A CREDIT TO THE MOTION PICTURE INDUSTRY: 80 years ago today, Hattie McDaniel became the first African American Oscar winner. Her portrayal of ‘Mammy’ in GONE WITH THE WIND (1939) won Best Supporting Actress over co-star Olivia deHavilland in the same category. . . In her acceptance speech, McDaniel stated: "I shall always hold it as a beacon for anything I may be able to do in the future. I sincerely hope that I shall always be a credit to my race and the motion picture industry." McDaniel then was escorted, not to the GONE WITH THE WIND table — where producer David O. Selznick sat with deHavilland and his two Oscar-nominated leads, Vivien Leigh and Clark Gable — but to a small table set against a far wall, where she took a seat with her escort, F.P. Yober, and her white agent, William Meiklejohn. With The Ambassador Hotel’s strict no-blacks policy, Selznick had to call in a special favor just to have McDaniel allowed into the building (it was officially integrated by 1959, when the Unruh Civil Rights Act outlawed racial discrimination in California). . . That evening, McDaniel wore a rhinestone-studded turquoise gown with white gardenias in her hair. Seventy years later in 2010, a blue-gown–and white-gardenia–clad Mo'Nique (one of 11 black actors to win Academy Awards since), paid homage to McDaniel while accepting her Best Supporting Actress Oscar for Lee Daniels' PRECIOUS. . . McDaniel passed away in 1952 - her final wish to buried in the Hollywood Forever Cemetery denied because of its segregation policy. Decades later, a marble memorial to McDaniel was placed there. She left her Oscar to Howard University - but it was deemed valueless by appraisers and later went missing from the school — and has remained so for more than 40 years. . . #hattiemcdaniel #gonewiththewind #pioneer #pioneerwoman #academyawards #oscars #oscarwinner #davidoselznick #vivienleigh #oliviadehavilland #dameoliviadehavilland #precious #monique #gay #instagay #gayicon #oldhollywoodglamour #oldhollywood #oldhollywoodglam #classichollywood #classichollywoodactress #vintagehollywood #vintagehollywoodglamour @yours_retro

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Y tiempo después, con la película terminada, llegó el día del estreno. Fue un 15 de diciembre de 1939 cuando la ciudad de Atlanta, en Georgia, se vistió de fiesta para celebrar la premier. Fueron todas sus estrellas, pero solo las blancas. Ninguno de los actores negros tuvo permitido pisar la ciudad. La esclavitud se había terminado, pero no el racismo legal. Las leyes de segregación seguían vigentes y con más rigidez en estados sureños. Georgia era uno de ellos y con alta pasión confederada. El jefe del estudio, David O. Selznick, pidió que permitieran la asistencia de la actriz, pero fue el estudio quien aconsejó que era mejor que no fuera. Clark Gable enfureció y amenazó con cancelar su aparición si su amiga no iba, pero Hattie lo convenció de que fuera de todos modos. Hasta modificaron el póster borrando todas las figuras negras, incluyendo a Hattie, para promocionar la película en el sur.

En un video del canal Smithsonian se pueden ver imágenes de aquella noche, con los más de 300.000 ciudadanos que rodearon las calles principales intentando captar a las estrellas, siguiéndolos en todo su camino desde el aeropuerto, hasta el hotel y el teatro. Podemos ver la intolerancia que tuvo que sufrir Hattie McDaniel, ya que mientras ella se quedaba en casa, la premier recibía a veteranos confederados y las calles estaban adornadas con banderas confederadas. Las imágenes hablan por sí solas.

Pero el racismo continuó en el propio Hollywood que le había abierto sus puertas. Semanas después, en 1940, Hattie McDaniel fue la primera persona negra en ser nominada al Óscar, y por ende, la primera en ganarlo por su papel de la fiel criada de Escarlata. Ocurrió en la ceremonia número doce de la Academia, pero su victoria también estuvo ensombrecida por el racismo.

La ceremonia se celebró en el Coconut Grove, un club nocturno del Hotel Ambassador, un 29 de febrero de 1940. Todas las estrellas de Lo que el viento se llevó compartían mesa en primera fila, llevándose ocho estatuillas. El mayor récord hasta entonces. Y una de ellas fue la de Hattie quien tuvo que vivir la ceremonia desde las sombras. Como el teatro tenía una política estricta de no permitir el ingreso a negros, Hattie no podía asistir. Pero tuvo una mesa en el fondo de la sala, alejada del resto, cuando el productor de la película pidió un favor a los dueños del local.

Imagínense la ilusión. Llegar nominada a la ceremonia como la primera representante de su comunidad en la gala más importante de Hollywood, luciendo un vestido turquesa y gardenias en el cabello. Pero que te digan que no puedes entrar por la puerta grande, que debes ir a una mesa en el fondo, lejos de todos, mientras el resto de tus compañeros celebran en primera fila. Y solo por el color de tu piel. Entre sus récords también se encuentra la triste realidad de que fue la primera persona negra en asistir a la ceremonia.

El vídeo actual que se puede encontrar sobre el momento en que aceptó el premio está editado por la Academia y no podemos ver de dónde viene, sino que aparenta acercarse desde la misma mesa donde estaban sus compañeros. Pero no. Tuvo que cruzar todo el salón para llegar hasta allí. Y para sumarle más hipocresía al asunto, cuando Fay Bainter anuncia que el premio podría “mover los muros y aceptar a toda la América que amamos, la América que hoy reconoce y homenajea a aquellos que dan lo mejor de sí a pesar de sus credo, raza o color”, Hattie subía a recibir el premio desde el rincón de la segregación.

Este es uno de los momentos más felices de mi vida” dijo Hattie con toda educación rezando un discurso que había sido preparado por el estudio (según Queen Latifah). “Sinceramente espero siempre ser un orgullo para mi raza en la industria del cine. Mi corazón está muy lleno para decirles cómo me siento”. Pero la segregación no terminó allí aquella noche. Hattie no pudo celebrar tampoco con sus compañeros porque el equipo asistió a un club donde tampoco aceptaban personas negras, y le denegaron el ingreso.

Sin embargo, mientras ella tuvo que vivir esta división, la industria la aclamaba de la boca para afuera y una gran parte de la comunidad afroamericana la criticaba. Pero ella se defendió diciendo: “¿Por qué debería quejarme de hacer $700 a la semana interpretando a una sirvienta? Si no lo hiciera, ganaría $7 a la semana siendo una”. Es cierto que algunos no fueron tan duros con ella, pero una gran mayoría la culpó de interpretar personajes que celebraban la esclavitud en lugar de su final, y de crear una imagen de que solo aquellos que no protestaban contra el uso de estereotipos raciales podían tener éxito y trabajo en Hollywood. A muchos no les gustaba su falta de implicación en la lucha por los derechos civiles, aunque hay quienes creen que este paso fue deliberado. Según la famosa columnista de rumores de la época, Hedda Hopper, Hattie había decidido mantenerse alejada de la política desde el principio.

Hattie vivió todo esto cuando su vida personal tampoco era un camino de rosas. Su primer marido murió en 1915 a cuatro años de contraer matrimonio. El segundo murió poco después de la ceremonia por herida de bala en 1925 y del tercero se divorció cuatro años y medio después de casarse, en 1945, tras caer en una depresión por un embarazo psicológico. Y del cuarto y último también se divorció a poco menos de un año de la boda.

Hattie fue voluntaria durante la Segunda Guerra Mundial, entreteniendo a las tropas militares con actuaciones junto a otros intérpretes -Bette Davis era la única integrante blanca de su troupe- y luego siguió trabajando, sobre todo en papeles más cómicos, aunque su reputación se hundió un poco más cuando aceptó perpetrar la imagen feliz de la esclavitud al participar en la película de Disney Canción del sur (1946) -hoy guardada bajo llave-. Su última película fue en 1949, trasladándose luego a la radio y la televisión. Fue incluso la primera persona negra en contar con su propio show de radio con Beulah. Fue todo un éxito pero esa misma perpetuación de los estereotipos negros le pasaron factura. El programa generó mucha controversia y, por ejemplo, fue cancelado en Asia cuando las tropas se quejaron porque perpetraba la imagen del hombre negó vago, interfiriendo con las labores de los soldados.

Tras filmar apenas un puñado de episodios, Hattie fue diagnosticada con cáncer de pecho y poco después estaba demasiado enferma como para continuar, siendo reemplazada por Louise Beavers. Murió a los 59 años, un 26 de octubre de 1952, y uno de sus últimos deseos era ser enterrada en el Cementerio de Hollywood, pero los dueños se negaron a cumplirlo porque (también) tenían normas de segregación y no aceptaban restos de personas negras. Hasta en su lecho de muerte fue víctima del mismo rechazo. Fue enterrada en su segunda opción, hoy conocido como el Cementerio Angelus-Rosedale, donde todavía descansan sus restos. En 1999 los nuevos dueños del primero ofrecieron trasladar los restos al lugar que ella había pedido, pero la familia decidió declinar la oferta.

Su otro deseo final fue que la placa que conmemoraba su victoria en los Óscar fuera entregada a la Universidad de Howard. Pero al morir, el estado se cobró las deudas que Hattie tenía vendiendo su propiedad y el premio. Años más tarde, la placa llegó a la universidad como ella había pedido, pero poco después desapareció. Se rumorea que podría haber desaparecido durante unas protestas en los años 60s y todavía se desconoce su paradero.

En resumen, mientras 80 años después opinamos sobre la importancia de reconocer las connotaciones racistas del clásico épico del cine -HBO Max lo volverá a reponer con una presentación especial que explicará el contexto a los espectadores- creo que es tan importante, o más, reconocer que durante todo este tiempo hubo una persona de esta misma película que sufrió esas mismas connotaciones a lo largo de su vida. Y que durante todo este tiempo, la historia del cine recordaba a Hattie como la primera persona negra en ganar un Óscar cuando, por entonces, aquel reconocimiento estuvo ensombrecido por la segregación y el rechazo social. La verdad es que Hollywood tardó 50 años en volver a premiar a una actriz negra cuando lo ganó Whoopi Goldberg en 1990. Y 80 en reconocer públicamente el racismo de la película.

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Fuentes: Hollywood Reporter, Smithsonian Magazine, Wikipedia, You must remember this

Imagen: Hattie McDaniel, Olivia de Havilland y Vivien Leigh en una imagen de 'Lo que el viento se llevó' (MGM, Dominio Publico)

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