La historia tras el rodaje que estropeó la relación entre Julia Roberts y Steven Spielberg

Valeria Martínez
·9  min de lectura

Las largas jornadas de trabajo que requiere una superproducción hollywoodense pueden provocar tanta camaradería entre compañeros de rodaje, como mal rollo constante. Yo misma lo comprobé en mis visitas como prensa a diferentes sets de gran presupuesto en donde los actores pasan más horas mirando al techo que actuando ante la cámara (porque cada toma puede requerir un trabajo técnico impresionante). Las jornadas pueden ser larguísimas y aburridísimas. Y si a esto le sumamos aires de estrella, un director que no está conforme con su trabajo y dramas personales, entonces el choque resulta inevitable.

Esto mismo habría sucedido con Julia Roberts y Steven Spielberg en el set de Hook (El capitán Garfio) durante el tiempo que la actriz interpretó a Campanilla.

Julia Roberts (AP Photo; Gtres); Cartel de Hook; Steven Spielberg (Splash News/Mario Cartelli, Gtres)
Julia Roberts (AP Photo; Gtres); Cartel de Hook; Steven Spielberg (Splash News/Mario Cartelli, Gtres)

¿Quién lo diría, verdad? Una película tan adorada por el público -que no por su director- con una historia entrañable, un cineasta amante del cuento y la actriz de la sonrisa radiante. Pero sí, el mal rollo se palpaba tanto en el set de aquella producción que en lugar de llamar a Julia por su personaje, Tinkerbell, el equipo la llamaba Tinkerhell (que podría traducir como Infiernilla en vez de Campanilla).

Corría el comienzo de los años 90, justo cuando Julia Roberts daba comienzo a la década siendo la actriz más solicitada de Hollywood. Es más, la industria ya la definía como la única intérprete capaz de llevar un estreno directamente al éxito. Con apenas 23 añitos contaba en su currículo con dos taquillazos como Pretty Woman y Durmiendo con su enemigo -con una recaudación conjunta de $638 millones- haciendo que ella solita se subiera el caché pasando de cobrar $1 millón por el thriller de la mujer que huye de su marido abusivo, a $3 millones por protagonizar el drama romántico Elegir un amor a $7 millones por su papel secundario en Hook (según cattlecallauditions.com y The Richest). Y todo esto en un mismo año. Su ascenso era realmente meteórico.

Sin embargo, Julia se sumó al rodaje de la película que servía como secuela de la historia de Peter Pan justo cuando pasaba una etapa personal complicada. Su boda con Kiefer Sutherland, planificada para el 14 de junio de 1991, estaba rodeada de auras grises a raíz de rumores que apuntaban a la posible infidelidad del actor con una bailarina exótica llamada Amanda Rice. Él lo negó pero las cosas no iban bien y en esas semanas previas al casamiento, Julia tuvo que interpretar a la hada feliz, enamorada de Peter, que lo acompaña siempre con una sonrisa.

No obstante, las sonrisas habrían sido solo para las cámaras dado que las malas lenguas dijeron que en el set la llamaban ‘Tinkerhell’ por su actitud difícil. Incluso existe una entrevista de Entertainment Weekly publicada antes de la premiere en 1991 en donde le preguntaban precisamente por ese mote. Julia reaccionaba diciendo que no sabía que la llamaban de ese modo y defendía su temperamento, diciendo que no era “perfecta” y que “tenía frustraciones” como todo el mundo. Y no solo eso, también se llegó a decir que entre ella y Spielberg saltaban chispas. Pero de cortocircuito. Y si bien la historia quedó en un mero rumor, fue el propio director el que terminó prácticamente confirmándola en una entrevista meses después del estreno.

Fue durante su charla con el programa 60 Minutes, emitida poco antes de la entrega de los premios Óscar de 1992 cuando Hook contaba con cinco nominaciones (no ganó ninguna). En la entrevista, Spielberg hablaba de sus inseguridades como cineasta y su trabajo, y a la hora de hablar de esta película en particular se quedaba casi sin palabras cuando le preguntaban por Julia Roberts.

Fue una temporada desafortunada para que trabajáramos juntos. Julia es una actriz muy, muy buena” comentaba sobre la colaboración. Sin embargo, al preguntarle si dudaría en volver a trabajar con ella, Steven no respondía directamente sino que reía y con ironía decía “esa es una pregunta de 60 minutos”, como si la respuesta fuera tan difícil de explicar que le llevaría todo el programa.

Si das play a vídeo verás directamente el momento en cuestión:

Aquella declaración fue un jarro de agua fría para la actriz. Si hacemos memoria, recordaremos que mientras la película era destrozada por la crítica y el estudio no recibía las ganancias esperadas, Julia se había convertido en el punto de mira de los tabloides tras su ruptura y nueva relación. Básicamente, la actriz terminó cancelando la boda tres días antes de celebrarla y se marchó a Irlanda con el amigo de su ex, el también actor Jason Patric. Y en una época en donde calificar a una actriz de “difícil” era suficiente como para destruir su reputación y carrera, Spielberg dejó en el aire aquella respuesta y Julia se sintió traicionada. O al menos eso denota lo que dijo años más tarde.

Julia habló por primera vez de aquella experiencia durante una entrevista para Vanity Fair en 1999 donde confesaba que lo que se dijo sobre ella “no era verdad” y que le dolió muchísimo. “Vi eso [la entrevista de Spielberg] y se me salieron los ojos. No podía creerlo. No podía creer que esa persona que conocía y confiaba había dudado en salir en mi defensa” sentenciaba. “Fue una lección dura de aprender. Fue la primera vez que sentí que tenía a un chaquetero en mi mundo”.

Confieso que no puedo evitar sentir cierta simpatía por Julia. Si tenemos en cuenta el difícil momento personal que estaba viviendo, quizás podemos comprender que tuviera una actitud difícil en el rodaje (si es que la tuvo, después de todo nunca contaron exactamente qué sucedió entre director y estrella). Aquella entrevista de Spielberg no hizo más que ampliar el rumor y alimentar a las malas lenguas que incentivaron la sed de los tabloides por su vida privada. Es cierto que Julia no se quedó sin trabajo como otras actrices que fueron tachadas de difíciles por la industria y, haciendo un poco de mea culpa, ella misma reconoció a la versión británica de Harper’s Bazaar (vía People) en 2017 que fue “una egoísta malcriada” en su juventud como estrella de Hollywood. “Yo era mi prioridad, una egoísta malcriada haciendo películas” mientras añadía que el cambio llegó a su vida cuando conoció a su marido, el director de fotografía Danny Moder, y se convirtió en madre.

Sin embargo, hay un detalle muy importante al que nadie parece que prestó atención por aquel entonces. El rumor apuntaba a Julia como “Infiernilla” y Spielberg prácticamente lo confirmaba sin dar un “si” rotundo al preguntarle si volvería a trabajar con ella. Pero… ¿qué rol cumplió el director en aquella supuesta enemistad? Es decir, un director suele ser el señor y dueño de los rodajes, el que tiene la última palabra (y más si es Spielberg que ya sumaba unos cuantos éxitos a sus espaldas). Y analizando el asunto descubrí que existe un detalle muy relevante: Spielberg no estaba contento con la película. No estaba satisfecho con su trabajo ni con el guion y, por ende, no me extrañaría que parte de ese choque de personalidades también fuera fruto de dos personas frustradas por motivos personales que quizás no supieron encontrar un punto intermedio.

Si bien Hook (El capitán Garfio) es recordada con cariño por gran parte del público -sobre todo por la implicación de Robin Williams- y se encuentra entre los clásicos más memorables entre niños de diferentes generaciones, fue una película que recibió tomatazos de la crítica y a la que le costó bastante generar ganancias para el estudio. Es más, técnicamente solo generó $50 millones de beneficio, pero aun así el estudio la consideró un batacazo al ser destrozada por el gran éxito de 1991, La bella y la bestia (Wikipedia).

Pero veamos… Dado que la historia de Peter Pan era muy personal para Steven Spielberg, cualquiera creería que la película era un proyecto soñado para él. El director siempre dijo sentirse identificado con la idea del niño que nunca crece mientras que la historia de J.M. Barrie formó parte de su infancia como uno de los cuentos que su madre le leía en la cama. “Cuando tenía 11 años dirigí la historia en una producción escolar” recoge el libro Steven Spielberg: A biography como parte de sus declaraciones (Joseph McBride, 1997). “Siempre me sentí como Peter Pan. Todavía me siento como Peter Pan. Para mí fue duro crecer. Soy una víctima del síndrome de Peter Pan”.

Teniendo en cuenta sus palabras cualquiera diría que el proyecto era ideal para él, sin embargo no lo fue. Originalmente, en los años 80s, Spielberg había pensado en trasladar su visión a un musical con Michael Jackson, pero al cantante no le gustaba la idea de un Peter adulto. El director terminó alejándose del proyecto cuando nació su primer hijo y Nick Castle tomó las riendas hasta que Spielberg regresó haciendo cambios en el guion con ayuda de otros escritores, como Carrie Fisher que se encargó de los diálogos de Campanilla.

Pero la experiencia no fue la que imaginaba. “Me sentía como pez fuera del agua” dijo tiempo más tarde a la revista Empire (vía Den of Geek). “No tenía confianza en el guion. Confiaba en el primer acto y el epílogo. No tenía confianza en el cuerpo [del libreto]”. Spielberg confesaba que rodó la película sin estar seguro de lo que estaba haciendo y que plasmó sus inseguridades agrandando la producción.Mientras más inseguro me sentía, más grande y coloridos eran los sets” admitió. Incluso en otra entrevista a Kermode & Mayo Film Review añadía que no le gustaba. “Espero algún día verla de nuevo y que quizás me guste algo de ella” decía.

Y el resultado quedó plasmado en un rodaje que se extendió 40 días mas de lo previsto, aumentando el presupuesto y dos estrellas llevándose la contraria. Si tenemos en cuenta entonces que Julia estaba pasando por una situación personal delicada y que Spielberg no estaba confiado y seguro de su labor, entonces podríamos sugerir que quizás la mala espina fue culpa de los dos y no solo de Julia, como quedó grabado en la memoria de esta anécdota.

Curiosamente, ya nada de eso importa. Hook (El capitán Garfio) ha conseguido coronarse como un clásico del cine de capa y espada -también conocido como género swashbucklers- por mucho que su director la recuerde con poca gracia. Eso sí, ellos nunca han vuelto a trabajar juntos de nuevo.

Si quieren ver Hook (El capitán Garfio) de nuevo, o quizás por primera vez, la pueden encontrar en alquiler o compra en plataformas como Google Play, Apple TV, Rakuten y otras.

Más historias que te pueden interesar: