La historia de 'Benedetta' es real, por mucho que ofenda a la Iglesia

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A sus 83 años, Paul Verhoeven se niega a jubilarse y tras dejar huella en 2015 con la seductora historia de venganza que vimos en Elle, regresa a la cartelera con el amor clandestino de una monja italiana que mantuvo relaciones sexuales con una compañera mientras aseguraba sufrir visiones demoníacas.

Benedetta está basada en una historia real, siendo una película que no pasa desapercibida ni deja a nadie indiferente... y mucho menos a la Iglesia católica.

Imagen de Benedetta (cortesía de Avalon)
Imagen de Benedetta (cortesía de Avalon)

La provocadora apuesta del cineasta holandés ya está disponible en los cines de España, después de polarizar al extremo. Por un lado ha recibido el aplauso de la crítica, dividido a los primeros espectadores que la vieron en el Festival de Cannes, como también ofendido a los más católicos. Algunos especialistas la califican de "sofisticada", "sensual e incendiaria" y con "espíritu subversivo", mientras otros la tachan de "blasfema" hasta el punto de provocar que unos cuantos abandonen la sala en el certamen francés.

Y es que la idea del director de Showgirls e Instinto básico no pretende provocar indiferencia. Aquí nos analiza la relación de la fe con la lujuria, la pasión y la libertad sexual, oprimida bajo las llaves eclesiásticas, a raíz de la historia real de dos monjas en un convento italiano del siglo XVII. Y siguiendo su línea provocadora, hasta incluye una secuencia donde una de ellas utiliza una figura de madera de la Virgen María como consolador.

Para ser más específicos, un asistente tuiteó al respecto en julio, dando a conocer que hasta ocho personas salieron de una de las proyecciones en Cannes, donde el filme se presentaba por primera vez.

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De esta manera, la palabra "blasfema" ha corrido como la pólvora desde el estreno en la Croisette, llevando a Verhoeven a responder directamente en la rueda de prensa del festival. "No entiendo realmente cómo se puede blasfemar sobre algo que sucedió, incluso en 1625", dijo según Variety. “No se puede cambiar la historia, no se pueden cambiar las cosas que sucedieron, y yo lo basé en las cosas que sucedieron. Así que creo que la palabra blasfemia en este caso es estúpida".

Pero sus palabras o explicaciones han sido en vano y los católicos ofendidos contraatacaron. En lugar de comprender que la película parte de una historia real que aboga por la libertad, y de que algunas secuencias no son más que licencias artísticas que buscan remover el avispero (como la del consolador), muchos católicos ofendidos han caído en la trampa. Por ejemplo, existe una petición de firmas en CitizenGo para cancelar su estreno que sentencia que "blasfemar no es “libertad creativa” sino mediocridad". Al momento de escribir este artículo suma 206.576 firmas.

En dicha petición se habla de "preocupación por la muestra abierta y obscena de una blasfemia", en relación a la dichosa escena del consolador con la figura religiosa. Se hace refencia a "malestar" y "sentimientos ofendidos" por "regodearse con la homosexualidad de personas consagradas", sugiriendo que "nunca se habrían atrevido a realizar semejante barbaridad si se tratara del Islam o de Mahoma".

Pero hay más. El Festival de cine de Nueva York recibió hace unos días una mini protesta en las afueras de la proyección de Benedetta, con personas católicas portando carteles en contra. "Vehemente protestamos contra la película blasfema lesbiana Benedetta, que insulta la santidad de las monjas católicas" rezaba uno de ellos, mientras otro cartel preguntaba "¿Por qué el insulto eterno a Jesús?"

Sin embargo, por mucho que la Iglesia y algunos de sus fieles se ofendan, lamento decirles que la cinta está inspirada en una historia real. Sí, hay licencias creativas, no deja de ser una pieza artística cinematográfica y de un director acostumbrado a provocar sin miramientos. Pero una historia real de fondo después de todo.

Benedetta está basada en un libro titulado Immodest Acts: The Life of a Lesbian Nun in Renaissance Italy, escrito por Judith C. Brown y publicado en 1986, que relata la historia de Benedetta Carlini, una monja que llegó a ser abadesa de su convento en Pescia, en la Toscana italiana, con tan solo 30 años. 

Según la historia, comenzó sufriendo visiones de hombres que intentaban asesinarla y ante el temor de que estuviera siendo acechada por demonios, el resto de monjas la encerraron en su celda con la hermana Bartolemea para hacerle compañía, con quien desarrolló una supuesta relación amorosa. Y si bien aquellas visiones cesaron, comenzaron otras.

Todo esto tuvo lugar durante la reforma papal que intentaba subordinar a monjas que mostraran signos de independencia o destacaran como futuras figuras místicas dentro de la Iglesia católica si mostraban signos de herejía espiritual. Cuando el pontificado interrogó a Bartolomea, la joven monja confesó el amor clandestino y aseguró que había mantenido relaciones sexuales con Benedetta mientras estaba poseída por un demonio masculino llamado Splenditello.

A Benedetta le arrebataron su título y la encerraron durante los siguientes 35 años de su vida, hasta su muerte en 1661. Bartolomea murió un año antes. Mucho se ha especulado a lo largo de la historia sobre el caso de Benedetta, cuestionando la política religiosa de la época, si se trató de lesbianismo, posesión o exageración católica para complacer el discurso de castigo arcaico necesario. 

En la película, Virginie Efira se mete en la piel de la novicia Benedetta después de interpretar a una devota católica en Elle, mientras Daphne Patakia es la hermana Bartolemea, acompañadas por un reparto de lujo formado por Lambert Wilson, Charlotte Rampling, Olivier Rabourdin y Clotilde Courau.

Originalmente, Benedetta iba a debutar en el Festival de Cannes de 2019 pero Paul Verhoeven no logró terminarla a tiempo tras sufrir una lesión en la cadera durante la producción. La cirugía, recuperación y complicaciones posteriores con una obstrucción intestinal, retrasaron aun más la postproducción. Y así, dos años después, aterriza en cartelera.

De esta manera, la cinta sigue la seña de identidad del cine habitual del director, con historias enmarcadas dentro del contenido sexual y su propio interés por temas religiosos tras haber formado parte del grupo de críticos bíblicos, Jesus Seminar, y escrito libros como Jesus of Nazareth, una reconstrucción de la vida de Jesucristo.

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