El asesinato real que habría inspirado la historia de 'El fugitivo'

Harrison Ford es uno de los rostros más habituales en la formación cinematográfica del cinéfilo moderno. Ese carpintero que vio cómo su vida cambiaba de la noche a la mañana pilotando la nave espacial más icónica del género galáctico, se convirtió en una de las estrellas más solicitadas de Hollywood de los años 80 y 90, con todo tipo de personajes emblemáticos: Han Solo, Indiana Jones, Rick Deckard, Jack Ryan y, por supuesto, el Dr. Richard Kimble. Aquel marido prófugo de la justicia acusado erróneamente de asesinar a su esposa fue el corazón de una thriller dramático que supo mantenernos en tensión en 1993, y cada vez que la vemos de nuevo.

Imagen promocional de Harrison Ford en El fugitivo (© 1993 - Warner Bros. Entertainment Inc.)

El fugitivo es un clásico, al menos para mí. Aquella historia dirigida por Andrew Davis -un cineasta que dedicó su carrera a especializarse en el género pero sin la misma suerte (Un crimen perfecto, Reacción en cadena, Daño colateral)- es de esas apuestas únicas con los elementos necesarios para superar la prueba del paso del tiempo. Hace poco volví a verla, y 26 años después sigue enganchando como si fuera la primera vez (si no la has visto de nuevo desde 1993, te recomiendo que lo hagas). Si bien muchos espectadores de los 80s conocían el siguiente dato, es probable que el público actual no lo sepa, y es que El fugitivo estaba basada en una exitosísima serie protagonizada por David Janssen como el mismo doctor y que estuvo en antena a lo largo de cuatro temporadas entre 1963 y 1967. Es más, fue tan vista en EEUU que durante 13 años ninguna otra serie pudo superar sus récords de ratings. Ese detalle, junto al rostro de Harrison Ford y el auge del thriler en los 90s, que la película fue un éxito de crítica y taquilla.

Ahora bien, y aquí viene la sorpresa de este artículo, lo que la gran mayoría probablemente desconozca es que la historia original se cree que estuvo inspirada en un caso similar al que cuenta la trama: el de Sam Sheppard, un neurocirujano que en 1954 fue acusado de asesinar a su esposa sin pruebas.

Es cierto que Sheppard no logró guir de la justicia y encontrar al asesino de su esposa, pero los detalles del asesinato hicieron que la cultura popular americana uniera de inmediato la historia real con la serie y la película.

Para poner en situación recordemos que en ambos casos los personajes eran acusados del asesinato de la esposa sencillamente porque no había pruebas que corroboraran lo contrario. En la serie de 120 episodios, Richard Kimble había salido a dar una vuelta en su coche para calmarse tras una discusión con ella cuando un intruso entraba en la casa; y en la película, él debía asistir a una cirugía en el hospital dejando a su esposa sola por la noche. En ambas versiones era declarado culpable con la pena de muerte. Sin embargo, durante el traslado a prisión, ocurría un accidente con un tren, escapando de la justicia y ganando tiempo para encontrar al verdadero asesino: un hombre de un solo brazo. En la serie el doctor casi lo atropellaba al llegar a su casa, y en la película el doctor se enfrentaba en las escaleras al volver del hospital.

En el caso real, la esposa de Sheppard también moría de un ataque en su habitación por la noche y el doctor también aseguraba toparse con el atacante sin que nadie le creyera.

Que la serie estaba inspirada en el caso de Sam Sheppard parece ser un hecho, aunque los guionistas aseguraron en el pasado que su versión no tiene relación con el caso. El parecido es demasiado evidente como para no cuestionarlo; aunque Sam Sheppard no tuvo tanta suerte en la vida real como el bueno del Doctor Kimble. Su vida estuvo marcada por la tragedia, las acusaciones y grandes pérdidas desde el asesinato de su esposa, con un final mucho más cercano a la vida real que la peripecia del doctor de la versión de ficción que logra mantenerse fugitivo hasta que encuentra al verdadero asesino.

Harrison Ford en El fugitivo (© 1993 - Warner Bros. Entertainment Inc.)

La tragedia real ocurrió el 3 de julio de 1954 en Bay Village, Cleveland, mientras la esposa de Sam Sheppard, Marilyn, dormía sola (como el personaje en la película) tras haber tenido invitados durante la cena. Su marido se había quedado dormido en un canapé viendo una película. Según la declaración de Sam, en las primeras horas de la madrugada se despertó con los gritos de su esposa y al ir a su rescate vio a un asaltante “de mucho pelo” que lo dejó inconsciente. Al despertar vio a la misma persona en el piso inferior, lo persiguió hasta la playa, donde volvió a dejarlo inconsciente de un golpe.

A las 5:40 de la madrugada llamó a un vecino pidiéndole ayuda. Marilyn había sido asesinada a golpes con un instrumento desconocido, y había manchas de sangre en la habitación y gotas por toda la casa, mientras que algunos objetos parecían haber sido robados, como un reloj, llavero, llaves y un anillo. Sheppard estaba mojado, sin camiseta y manchado en sangre, mientras que los vecinos nunca escucharon al perro de la familia ladrar ante la entrada de un supuesto intruso ni el hijo de 7 años de la pareja se despertó con los ruidos del ataque.

A pesar de su testimonio apuntando a un intruso, Sam Sheppard fue acusado de asesinato y su juicio comenzó el 18 de octubre del mismo año. Como hemos visto en muchas docuseries recientes sobre culpabilidad errónea, el sensacionalismo de la prensa local tiñó con sangre el destino de Richard Kimble. Con los periódicos y medios de Cleveland sugiriendo la culpabilidad del doctor, la sociedad y hasta algunos miembros del jurado tenían su juicio sentenciado. Según entrevistas realizadas a varios jurados tiempo después se supo que la Corte no los había distanciado de la influencia de la prensa y es muy probable que estuvieran contaminados con la opinión popular del escándalo.

El fiscal John J. Mahon basó su investigación en señalar a Sheppard como el asesino de su esposa asegurando que quiso deshacerse de ella para continuar una relación extramarital con una enfermera llamada Susan Hayes. Pero nunca presentó pruebas en su contra, sino suposiciones basadas en el hecho que el doctor estaba en la casa cuando ocurrió el asesinato y que no podía dar una descripción detallada del aspecto del supuesto intruso. Mahon especuló que Sheppard simplemente había asesinado a su esposa y fingido una escena criminal. Ni siquiera tenían el arma homicida, aunque sugirieron que era un bisturí debido a un corte en una almohada.

Como el juez negó al abogado de la defensa acceso a las muestras de sangre, marcas de la supuesta arma, pruebas físicas en el cuerpo de la víctima, etc., William Corrigan basó su defensa en las lesiones sufridas por el doctor tras los golpes recibidos por el atacante utilizando el reporte médico de un neurocirujano que corroboró las lesiones y golpes en los nervios, reflejos y cervicales de Sheppard. Mientras que también argumentó que si bien la escena del crimen estaba repleta de sangre, la ropa de Sheppard solo tenía una mancha en sus pantalones. En su testimonio, Sam Sheppard dijo que creyó oír que su esposa gritaba su nombre una o dos veces, así como el personaje de la película hace al llamar al numero de urgencias, haciendo creer al jurado que el motivo por el que dijo el nombre de su marido era porque estaba atacándola en la habitación y no porque pedía su ayuda.

A pesar de que dos testigos aseguraron haber visto a un hombre “de mucho pelo” cerca de la casa de la pareja el día del crimen, Sam Sheppard fue declarado culpable y sentenciado a cadena perpetua en diciembre de 1954.

A lo largo de los siguientes seis años, no escapó ni fue perseguido por el inolvidable agente Gerard (Tommy Lee Jones), sino que todas sus apelaciones fueron rechazadas y fue en 1961 cuando un juez aceptó la petición del nuevo abogado de Sheppard, F. Lee Bailey, asegurando que el juicio había sido una “farsa”. En 1964 fue liberado para prepararse para el juicio de nuevo, y tras varias idas y venidas judiciales, en 1966 la Corte Suprema retiró la culpabilidad de asesinato, celebrando un segundo juicio de menos de un mes que lo declaró no culpable. Y una de las pruebas fue que las manchas de sangre evidenciaban que el asesino sería zurdo, cuando Sheppard era diestro. Es decir, no que le faltaba un brazo como en la historia de ficción, pero sí había una diferencia.

Aunque no huyó ni dedicó su vida a buscar al verdadero asesino como en la serie y la película, las similitudes con el asesinato de ficción son indiscutibles. Pero Sheppard no tuvo la misma suerte que Kimble. Pasó 10 años en prisión -entre sus 30s y 40s- y al salir intentó volver a la medicina. Pero sus habilidades como cirujano se habían deteriorado. Tuvo que abandonar después de recibir dos demandas por haber perdido dos pacientes que se desangraron internamente al cortarles una arteria por accidente.

Se casó dos veces más e intentó seguir su vida con una segunda profesión como luchador profesional, a la que se dedicó entre 1969 y su muerte en 1970, falleciendo por fallo hepático. Sin dudas, una vida marcada por la tragedia en todos los sentidos que terminó llevándolo por el camino de la bebida. Incluso un mes después de ser sentenciado culpable del brutal asesinato de su esposa, su propia madre se suicidaba de un disparo, y once días más tarde su padre moría de cáncer de estómago y úlcera gástrica. Doce años después, su suegro también se suicidaba.

Tras su muerte, un amigo de Sheppard demandó al estado de Ohio en un intento por limpiar su nombre. Y fue en el caso civil que se descubrió un nombre que podría ser el asesino. Se trata de Richard Eberling, un limpiador de ventanas y manitas que en 1959 confesó haber llevado a cabo varios robos en la zona. Incluso admitió que su sangre estaba en la escena del crimen de Marilyn Sheppard porque se había cortado antes del asesinato con una ventana. Mientras que la evidencia de ADN presentada en el caso civil -y que no estaba disponible en los 60s- demostró que hubo sangre de una tercera persona en la escena del crimen. Lo curioso del asunto es que Eberling cumplía condena por asesinar a una viuda mayor, millonaria y solitaria, de la que heredó toda su herencia. Si bien Eberling negó su implicación en el asesinato de Marilyn, existieron personas que aseguraron que les había confesado el crimen. Eberling murió en prisión en 1998, catorce años después de ser declarado culpable.

Debido a la notoriedad del caso real en 1954, el conocer popular estadounidense enseguida lo relacionó la trama de la serie estrenada en 1963. Hay quienes no dudan de su parecido e inspiración aunque sus creadores negaron relación alguna sentenciando a Los Angeles Times en 1993 que la serie no se concibió con el caso en mente, mientras que el último abogado de Sheppard dijo para el mismo artículo que “no había dudas que el Dr. Richard Kimble de la TV estaba inspirado en el caso”. “En 1965 nadie se hubiera atrevido a discutirlo”.

Si bien no podemos decir que El fugitivo estaba basada en una historia real en su totalidad, resulta fácil imaginar que el caso de Sam Sheppard sirvió de inspiración a los creadores de la serie que añadieron el toque necesario de ficción para convertir la trama en un thriller trepidante. Que, años más tarde, todavía podemos disfrutar con Harrison Ford en uno de sus grandes clásicos.

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Fuentes: LA TimesFamous-TrialsWikipedia