"Hoy se puede tener una aventura sin salir de casa”, dice la autora de libro sobre la infidelidad

Getty Images

Tras el superventas internacional Inteligencia erótica (léase “en la pareja”), lanzado en 2006 y traducido a 24 idiomas, la psicoterapeuta belga Esther Perel escribe sobre “aventuras” en su nuevo libro. The State of Affairs: Rethinking infidelity (aún no traducido al castellano), fue publicado en Brasil como Casos e Casos – Repensando a Infidelidade por la Editora Objetiva y habla de “ese tabú consagrado por el tiempo” que aún sigue estando “universalmente prohibido pero [que sigue siendo] universalmente practicado”.

A través de historias reales que ha escuchado tanto en su consultorio de Nueva York, como de sus trabajos y conferencias alrededor del mundo, Esther desarrolla reflexiones profundas sobre el amor moderno. ¿La monogamia está condenada al fracaso? Si amamos a una persona, ¿dejamos de desear a otras? ¿Se puede superar una infidelidad o se puede reinventar la relación? A continuación, la entrevista que mantuve por Skype con la autora: “Algunos me acusan de hacer apología de la infidelidad, pero decir que comprendo [a la persona infiel] no significa que lo defiendo”.

– ¿Los seres humanos son monógamos por naturaleza?

ESTHER – No por naturaleza, como ocurre con otras especies. Pero, desde hace siglos, hemos establecido modelos culturales monógamos. A lo largo de buena parte de la historia, la monogamia significaba “una persona para toda la vida”. Hoy quiere decir “una persona a la vez”. Necesitamos hablar de cómo nos adaptamos a esos modelos que nosotros mismos creamos. Para algunas personas, la monogamia es muy importante porque ofrece una estructura, seguridad, estabilidad. Para otras, es una restricción, un límite, un confinamiento…

– ¿La infidelidad siempre ocupó un papel central en las relaciones amorosas?

ESTHER – En el pasado, la infidelidad tenía que ver con cuestiones económicas como el patrimonio y la herencia, es decir, con garantizar que los hijos fueran legítimos. Hoy es un ideal romántico (“cuando encuentro a mi alma gemela, no me importada nadie más”) y una prueba de amor (“eres la persona por quien dejé de salir con otras”). Pero para muchas parejas homosexuales, por ejemplo, la fidelidad es un contrato emocional que implica sentido de lealtad y no exclusividad sexual. Puedes tener relaciones con otras personas y ser un compañero horrible…

La aclamada terapeuta belga Esther Perel, autora del superventas “Inteligencia erótica”, vive en Nueva York (Foto: Divulgación).

– ¿Por qué personas de parejas felices también engañan?

ESTHER – Existe la creencia de que si se tiene todo en casa, no es necesario buscarlo fuera. Mucha gente me dice “amo a mi pareja y no quiero otra en la vida, pero estoy teniendo una aventura”. En verdad, lo que quieren no siempre es otra persona. Quieren conectarse con partes perdidas de ellas mismas. La infidelidad puede ser una búsqueda de vitalidad, autonomía, autoexploración, transgresión…

– ¿Crees que los “hombres son más infieles que las mujeres”?

ESTHER – No sabemos, puesto que las consecuencias de la infidelidad nunca fueron las mismas para hombres y mujeres. A lo largo de la historia, ellos en la práctica tuvieron permiso para engañar y aparecieron teorías para justificar la “naturaleza” masculina: “Los hombres son más conquistadores, exploradores, etc.”. Las mujeres nunca hicieron lo que querían, sino lo que debían hacer para garantizar su propia seguridad y el alimento de sus vástagos. Los índices de infidelidad femenina aumentaron mucho a medida que ellas se volvieron más independientes económicamente. Si consigue sobrevivir sola, acepta correr riesgos. Si no puede correr riesgos y vive vigilada, se quedará en casa. Una vez que las mujeres tuvieron independencia económica, se pudieron divorciar sin perderlo todo y ser excomulgadas… a partir de ahí podemos saber si las mujeres son más o menos monógamas que los hombres.

– ¿Y los géneros son infieles por motivos diferentes?

ESTHER – Dicen que los hombres son infieles porque necesitan diversidad y que las mujeres lo hacen porque se sienten solas. Creo que los motivos son muy parecidos para ambos, como la necesidad de explorar y sentirse especial, pero cada género recurre al “vocabulario” que la sociedad espera: los hombres aumentan la importancia del sexo y reducen la de los sentimientos; las mujeres niegan la importancia de la pasión erótica y hablan más de intimidad.

– ¿Hoy es más traumático descubrir una aventura extraconyugal?

ESTHER – La expectativa del amor moderno es mucho más alta y la vulnerabilidad de una relación, también. En la era digital, se puede tener una aventura estando acostada con tu pareja en la cama, toqueteando el celular… No se necesita salir de casa. Es mucho más fácil engañar que mantener un secreto. Muchos abuelos descubrieron a los amantes solo después de que sus maridos o esposas fallecieran. Hoy con solo agarrar el celular para buscar una dirección, de repente, se descubre que está teniendo una aventura, con todos los detalles de la historia ahí. El dolor es mucho más concreto y masivo.

– ¿Existe alguna forma de prevenir la infidelidad? ¿Vigilar, por ejemplo?

ESTHER – No creo en la vigilancia porque eso no es intimidad. Es falta de confianza. Leer un libro como el mío, que contiene un estudio sobre la crisis en las relaciones modernas, es una prevención excelente (risas).

El libro más reciente de Esther Perel, “Casos e Casos – Repensando a Infidelidade”, fue lanzado este año en Brasil (Foto/Editora Objetiva).

– El concepto de infidelidad puede variar bastante… Para algunas personas, ver porno y ponerse en contacto con el ex por Facebook es una traición. ¿Crees que las parejas discuten con claridad sobre ese asunto?

ESTHER – No. En el pasado, las reglas dentro de una relación eran muy claras porque habían sido creadas por la comunidad. Por ejemplo: cuando el sexo era considerado como una obligación femenina, nadie se preguntaba si la esposa tenía ganas o disfrutaba… la mujer simplemente lo hacía. Hoy todo se negocia al interior de la propia relación. Si quieren o no hijos, la carrera de quién de los dos que será prioritaria, etc. Entonces es una locura que la mayoría de parejas conversen por primera vez sobre intimidad, conexión sexual e infidelidad cuando ocurre un engaño.

– Si la persona infiel decide contar su aventura, ¿cómo debe plantear la conversación?

ESTHER – Lo más importante es centrarse en el significado de lo que ocurrió, no en detalles sórdidos: “¿tuviste cinco orgasmos?” o “¿la polla de él era más grande?”. Ves directo a lo que necesitas que tu compañero o compañera entienda. ¿Estás enamorado y vas a dejar la relación o la relación necesita un cambio para que continúes en ella?

– En el libro, dices que la “nueva vergüenza” es seguir con la relación después de un engaño.

ESTHER – Antes de que existiera el derecho al divorcio, las mujeres no podían escapar del matrimonio y era una vergüenza separarse. Hoy lo que es una vergüenza es elegir permanecer cuando se podría marchar. La gente dice que la persona traicionada es estúpida y que será traicionada otras veces. Es mucho más fácil juzgar y dar consejos… La relación puede pasar por una crisis de ese tipo y reconstruirse mejor de cómo era.

– ¿Qué podemos aprender con la infidelidad?

ESTHER – El rechazo, la deslealtad y los secretos lastiman… Pero, si bien algunos affairs destruyen la relación, otros la redefinen. Es importante no hacer generalizaciones del tipo “bueno o malo”, sino entender las complejidades de la infidelidad, algo que se encuentra en el centro del amor moderno. Vivimos dos veces más y tenemos muchas expectativas en torno a una relación. Todo el drama humano habita la historia de la infidelidad, pero normalmente se va a la ópera para eso (risas).

Nathalia Ziemkiewicz