IEA: inversión para necesidad energética futura es insuficiente

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(Bloomberg) -- El mundo no está invirtiendo en energía a la escala necesaria para librarse de un cambio climático catastrófico y evitar fuertes aumentos en los precios de los combustibles fósiles, advirtió la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés).

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En un informe publicado pocas semanas antes de la cumbre sobre el cambio climático COP26, la agencia dijo que la inversión en energías verdes, como la solar y la eólica, es insuficiente para evitar que el planeta se caliente de forma significativa. Al mismo tiempo, el gasto en combustibles fósiles es inferior al necesario si continúa el actual crecimiento de la demanda de petróleo, gas natural y carbón.

“Existe un riesgo inminente de más turbulencias para los mercados energéticos mundiales”, dijo el miércoles Fatih Birol, director de la agencia en un comunicado. “No estamos invirtiendo lo suficiente para satisfacer las futuras necesidades energéticas”.

La cruda advertencia se produce en un momento en el que la economía mundial se enfrenta a la mayor crisis energética en al menos una década, con continuos apagones en China e India. Incluso en Europa, los productores de fertilizantes y las siderúrgicas se han visto obligados a cerrar debido a los precios récord de la electricidad y el gas. Y, sin embargo, las emisiones mundiales van camino a registrar su segundo mayor aumento anual en 2021, acercándose a un máximo histórico.

En el pasado, la agencia, que asesora a algunos de los países más industrializados, como Estados Unidos, Alemania y Japón, ha centrado sus advertencias en la falta de gasto en energías verdes. Pero en su emblemático informe “World Energy Outlook” también subrayó que la inversión actual no es suficiente si el planeta sigue dependiendo tanto de los combustibles fósiles como ahora.

“En los últimos años, la inversión en el suministro de petróleo y gas a menudo ha parecido orientarse hacia un mundo de demanda estancada o incluso decreciente, mientras que las compras de vehículos con motor de combustión interna y la expansión de la infraestructura de gas natural apuntan en la dirección contraria: hacia un consumo de petróleo y gas cada vez mayor”.

La pandemia, que provocó una caída de las nuevas inversiones en petróleo y gas a mínimos casi históricos en 2020, ha intensificado esta tendencia, dijo la AIE. “Si la demanda se mantiene en niveles más altos, esto provocaría una escasez de oferta en los próximos años, lo que aumentaría los riesgos de precios más altos y volátiles”.

Durante el último mes, el costo del carbón se disparó a un récord muy por encima de los US$200 la tonelada, superando el máximo de 2008 durante el último auge de las materias primas, y el gas natural ha alcanzado máximos históricos en Europa y Asia. Los precios de la electricidad a corto plazo en el Reino Unido aumentaron en un momento a más de 400 libras (US$544) por megavatio hora, unas 10 veces más que los niveles normales. Y el crudo se ha disparado a un máximo de siete años por encima de los US$80 el barril a medida que crece la demanda de gasolina, diésel y otros productos refinados del petróleo.

La IEA parece estar tratando de caminar por una línea muy fina. En el pasado, ha sido criticada por activistas ecológicos por no haber tenido en cuenta el crecimiento explosivo de la energía solar y eólica y la enorme caída de los costos de la energía verde. Desde entonces, el organismo con sede en París ha cambiado de rumbo, centrándose más en las energías limpias y abogando a veces por un menor gasto en combustibles fósiles. Esto ha preocupado a algunos de los países miembros de la IEA, que temen que la oferta de combustibles fósiles caiga más rápido que la demanda, provocando picos de precios que podrían socavar el apoyo político a las políticas climáticas.

Birol afirmó que los signos alentadores de las energías limpias chocan “con la obstinación de los combustibles fósiles”, y añadió: “Los Gobiernos tienen que resolver esto en la COP26 dando una señal clara e inequívoca de que se comprometen a ampliar rápidamente las tecnologías limpias y resistentes del futuro”.

En una conferencia de prensa en la que se anunció el informe, Birol abogó por impulsar la inversión en energía verde al menos tres veces más que el nivel actual para cumplir los objetivos del cambio climático. Advirtió a los inversionistas que apostar por los combustibles fósiles era una mala idea, y predijo, en cambio, que los que apuesten por la energía verde obtendrán unos rendimientos “muy atractivos”.

Sin embargo, admitió que la actual trayectoria de la oferta y la demanda de energía plantea un problema inminente. “Vemos un desajuste entre la demanda que llega con fuerza para la energía” pero en el lado del petróleo y el gas “no hay suficientes inversiones para satisfacer el crecimiento de la demanda”. La solución, dijo, es invertir en energía verde en lugar de volcar más dinero en el petróleo y el gas.

Tres escenarios

La reunión de la COP26 en Glasgow, Escocia, que comienza a fines de octubre, ha sido calificada como la última oportunidad que tiene el mundo para evitar un cambio climático catastrófico.

La IEA presentó a los responsables políticos tres escenarios —más que pronósticos— sobre cómo puede evolucionar el mapa energético mundial en los próximos 30 años. Solo uno de ellos, denominado emisiones netas cero para 2050, mantendrá el calentamiento global en 1,5 grados Celsius. Este escenario exige un descenso drástico de la demanda de combustibles fósiles y requiere que se detenga el desarrollo de nuevos yacimientos de petróleo y gas, aunque la IEA admite que será necesario invertir para mantener la producción en algunos yacimientos actuales. Los otros dos escenarios, que siguen las políticas climáticas y energéticas aplicadas en la actualidad y también los compromisos, prevén una mayor dependencia de los combustibles fósiles y un aumento de la temperatura global de 2,1 y 2,6 grados Celsius, respectivamente.

Cualquiera que sea el camino que siga el mundo, a la IEA le preocupa que los Gobiernos no estén cumpliendo sus promesas de volver a ser más ecológicos después de la pandemia. La demanda de petróleo, gas y carbón está aumentando fuertemente en 2021, y China ha insinuado un cambio en su política energética y climática, con énfasis en evitar la escasez que actualmente está paralizando su economía.

“Si no cambias de dirección, acabarás donde ibas”, dijo Tim Gould, economista jefe de energía de la IEA en una entrevista antes de la publicación del informe. “A menos que cambie la estructura de la demanda de energía, siempre es probable que una recuperación de la actividad económica conduzca al resurgimiento de patrones anteriores tanto de demanda de energía como de emisiones”.

Nota Original:IEA Says World Isn’t Investing Enough in Future Energy Needs (1)

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