Por qué es tan importante desarrollar la creatividad de los niños y cómo hacerlo

Sumaya Barber
“Desperté de ser niño, nunca despiertes…”, defendía Miguel Hernández en una de sus célebres poesías. Y estamos de acuerdo con él. La infancia es una etapa vital tan única y mágica que sería triste despertar (o crecer) y dejar de lado esa imaginación y capacidad creativa que caracteriza a todos los niños.

Una idea que simbolizan a la perfección en este corto animado que se desarrolla a lo largo de una idea: nacemos con una gran creatividad que las rutinas y las obligaciones del día a día van matando hasta marchitarla.

Ocho minutos bajo el título de “Alike” que te hacen reflexionar sobre la necesidad de potenciar la creatividad en la vida de los más pequeños y no dejar que vaya desapareciendo de sus vidas a medida que crecen.

La creatividad no es solo privilegio de unas mentes privilegiadas. Todo lo contrario: todos los niños nacen con esa capacidad de imaginar y de pensar creativamente. Pero quizá ha sido más en los últimos años cuando nos hemos dado cuenta de lo importante que es potenciar esa creatividad desde sus primeros años de vida para que su futuro sea mejor.

“En los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento”, decía Albert Einstein. Un lema que se ha popularizado en tiempos en los que hemos sido conscientes de que para incorporarte a la vida profesional ya no basta con tener una buena carrera o un máster, sino también demostrar que eres una persona creativa y capaz de aportar a tu empresa soluciones y nuevas ideas. Y no solo vale para el terreno profesional, sino también para el personal, donde la creatividad puede ayudarte a encontrar también soluciones a los retos del día a día.

Por ello es esencial que las relaciones con los niños estén llenas de trucos y técnicas que supongan un estímulo para su intelecto y no pierdan esa capacidad innata para crear e imaginar.

6 pautas para desarrollar la creatividad de los niños en casa

El entorno de un niño está formado sobre todo por el contexto familiar y el contexto escolar. Y es muy importante que en ambos, el niño se encuentre cómodo para ser él mismo y desarrollar al máximo sus capacidades creativas. ¿Qué podemos hacer desde el terreno familiar?

  1. Dejar que juegue. Es muy importante que como padres o familiares del niño, seamos consciente de lo importante que es para él tener tiempo libre para jugar a su manera. Una semana llena de actividades extraescolares y obligaciones no permite al niño esa libertad para jugar, ni para dedicar tiempo a actividades donde sea él mismo quien marque las reglas, dejando que vuele su imaginación de verdad. Tampoco hay que corregirles si no están usando sus juguetes como está indicado en las instrucciones: siempre que no suponga un peligro para nadie, es esencial que el niño juegue, pruebe, experimente, se equivoque y marque su propio ritmo.
  2. Respetarle. Aunque puedan parecernos graciosas o divertidas las historias de los niños, es esencial que las respetemos. No es lo mismo reírnos de sus fantasías, que reírnos con él de sus fantasías. Burlarnos de lo que nos cuenta o infravalorar lo que le preocupa o le inquieta es minar su confianza en sí mismo. Debemos tomarles en serio y sobre todo, no infravalorar sus preocupaciones. Esto no solo es importante para desarrollar su creatividad sino también su autoestima y seguridad.
  3. Darle un espacio para desarrollarse. Este detalle es fundamental para que los niños desarrollen sus capacidades. ¿Cómo? Reservando un espacio de la casa donde el niño pueda tocarlo todo, desordenarlo y volverlo a ordenar. Algunas ideas son colocar murales en las paredes que el niño pueda pintar sin miedos, tener cajas con sus objetos y juguetes, libros, e incluso una mesa y una silla para cuando quiera escribir cualquier cosa. Si en casa no podemos contar con la “habitación de los juguetes”, se puede reservar cualquier espacio del salón o de su habitación donde él sea el protagonista.
  4. Potenciar su pensamiento crítico. Reservar cierto tiempo al día para hablar o debatir con él es básico para potenciar su intelecto. Puede ser de cosas reales, serias o de fantasías. Pero es importante coger la costumbre de debatir con él de manera ordenada, sin responder a todas sus preguntas. Un truco es incluso responderle con más preguntas para que él mismo se cuestione sus ideas y sus pensamientos, y sea él quien aprenda a buscar sus propias respuestas a través de la conversación.
  5. Acercarlo al entorno natural. Por mucho que viváis en la ciudad, es importante que cada cierto tiempo el niño no pierda el contacto con la naturaleza, e incluso los animales. Hacer excursiones cada cierto tiempo a entornos rurales y que juegue en él, tener mascotas y darle la responsabilidad de cuidarlas, son algunos de ejemplos de potenciar su conexión con el mundo menos urbano.
  6. Leerles cuentos. Los cuentos no solo les divierten y entretienen, sino que además, potencian su capacidad creativa y su imaginación. Una forma de coger el hábito es leerles cuentos por la noche antes de irse a dormir. Y para hacerlo más divertido, podemos proponerles que sean ellos mismos los que piensen en un final alternativo para la historia que acabamos de contarles. Cuando el niño crece y ya tiene capacidad para leer por sí mismo, lo más importante es no obligarles nunca a leer nada que no quieran. Llévales a ellos mismos a librerías donde haya una sección infantil atractiva para que sea él quien elija lo que quiere leer.

Ni la imaginación ni la creatividad tienen límites. Puedes ponerlas en práctica en cualquier momento del día. En un viaje largo, en una excursión o visitando un museo. Desde buscar formas en las nubes del cielo hasta jugar al “veo, veo” o a las “palabras encadenadas” en un largo viaje en coche. En cualquier contexto puedes buscar maneras de que tus hijos se diviertan a la vez que ponen en marcha su capacidad creativa para imaginar, inventar y crear. Una capacidad que nadie, por mucho que pasen los años, debería perder.

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