R. Kelly, el rapero que usó su fama para atraer a sus víctimas y someterlas a esclavitud sexual

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El cantante R. Kelly, condenado por tráfico sexual, podría pasar varias décadas en prisión
MICHAEL LOCCISANO

Robert Sylvester Kelly, más conocido como R. Kelly, fue condenado este lunes 27 de septiembre por tráfico sexual, tras un juicio que duró cinco semanas y media. Los fiscales habían acusado al cantante de R&B de explotar su estrellato durante un cuarto de siglo con el objetivo de atraer a mujeres y menores de edad a su entorno para mantener relaciones sexuales. 

Durante el juicio, testigos dijeron que algunas de las víctimas esperaban que Kelly pudiera impulsar sus carreras, sólo para descubrir que exigía su estricta obediencia y las castigaba si no la obtenía. De esta manera, la larga lista de acusaciones que comenzaron a recaer sobre el cantante desde hace casi 30 años finalmente empiezan a tener veredictos contundentes.

En este juicio, R. Kelly enfrentó un total de nueve cargos que incluían crimen organizado, explotación sexual de un menor, secuestro, soborno y tráfico sexual. Además, también enfrentaba a ocho cargos adicionales de violaciones de la Ley Mann, una ley de tráfico sexual. El cantante será sentenciado el 4 de mayo del próximo año, según informó CNN y la pena podría ser de décadas de prisión. De todos modos, se espera que los abogados de Kelly apelen la decisión en un futuro cercano.

El caso de R. Kelly es, sin dudas, paradigmático y de gran resonancia en los Estados Unidos. Nacido en Chicago en 1967, es un músico, cantante, productor y exjugador de básquet profesional. Comenzó a cantar en la iglesia a muy temprana edad y, según cuenta en su libro de memorias Soulacoaster: The Diary of Me, en esa época fue víctima de abuso sexual. Hacia mediados y fines de los 80, la carrera musical de R. Kelly tomó impulso definitivo. 

Luego de participar en programas de talentos y de desarrollarse como músico callejero, formó el grupo Public Announcement a principios de la década del 90 y para 1993 ya se había lanzado como solista. En 1996, de la mano del single “I Believe I Can Fly”, que fue parte de la banda de sonido de Space Jam ganó tres premios Grammy y el estrellato ahora sí definitivo. A lo largo de su carrera, colaboró con artistas de la talla de Michael Jackson, Lady Gaga, Justin Bieber, Jay-Z y The Notorious B.I.G., entre otros.

R. Kelly en Leighton Criminal Courthouse, en Chicago, en 2019
R. Kelly en Leighton Criminal Courthouse, en Chicago, en 2019 (ANTONIO PEREZ/)

Sin embargo, el éxito y su costado criminal crecieron en paralelo. En 1994 contrajo matrimonio ilegal con la cantante Aaliyah, que por entonces tenía 15 años. El matrimonio fue anulado en febrero de 1995 por un juzgado de Michigan y R. Kelly fue, también, acusado de haber falsificado los documentos de Aaliyah para hacerla pasar por mayor de edad. Aaliyah murió en un accidente de avión en agosto de 2001.

A partir de entonces, las acusaciones contra él no cesaron. En 2005, Andrea Lee, su por entonces esposa, solicitó una orden de restricción luego de vivir episodios de violencia física y finalmente se divorció al año siguiente. Después de un juicio con muchas demoras, Kelly fue declarado inocente de 14 acusaciones por abuso de menores y posesión de pornografía infantil luego de que se encontraran en su casa fotos y videos realizados por él mismo.

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Pero fue el estreno de la serie documental Surviving R. Kelly, en 2019, el detonante para que se reabrieran las investigaciones por abuso de menores que habían sido iniciadas contra el cantante en décadas pasadas.

Estrenada el 3 de enero, la serie reúne alrededor de 50 testimonios de víctimas y sus familiares, músicos y allegados que detallan episodios de violencia de género, abuso sexual, creación y posesión de pornografía infantil y hasta la creación de un “culto” en el que R. Kelly retiene a mujeres contra su voluntad. Gracias a ese material, que tuvo como base un informe del periodista Jim DeRogatis de 2017, un juzgado de Georgia comenzó a investigar el caso y a solicitar a las víctimas y testigos que se acerquen a declarar al respecto. 

Según el informe, R. Kelly lideraba una suerte de “culto” en el que mantenía a mujeres en condiciones de esclavitud bajo la falsa promesa de catapultarles sus carreras artísticas. A la mayoría de ellas las había separado de sus familias siendo menores de edad.

Aunque parezca inconcebible, R. Kelly continuó con su carrera musical con total naturalidad hasta que el informe de DeRogatis y el movimiento #MeToo llevaran a la sociedad y también a la Justicia a poner los ojos sobre él de manera definitiva. 

Entre 1993 y 2016, Kelly editó 14 discos de estudio, muchos de ellos con gran éxito en los Estados Unidos, además de trabajar en producciones y colaboraciones con músicos de todo tipo. Con el veredicto de este lunes, de todos modos, es probable que su carrera artística empiece a quedar sepultada para siempre, o al menos que la complicidad del ambiente artístico y su público sean cercanas a cero. Los tiempos de la Justicia, por su parte, definirán también cuánto de su vida civil deberá finalmente, pasar tras las rejas.

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