Un informe acusa a Hollywood de censurar películas para complacer a China

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La taquilla china es de los mercados más importantes para Hollywood. Sin ir más lejos, las películas estadounidenses de 2019 recaudaron $2.6/2.1€ mil millones allí con Vengadores: Endgame, Spider Man: lejos de casa y Fast & Furious: Hobbs & Shaw: mucho más de lo que hicieron en casa. Pero entrar en ella no es una tarea fácil dado que, primero, hay que satisfacer a los censores del país que no tienen reparos en pedir recortes y cambios si se incluyen secuencias homosexuales, sangre o referencias que puedan herir el orgullo nacional. Pero después de que Iron Man 3 abriera el camino a la complacencia adaptándose para satisfacer a los censores, un informe ataca a Hollywood demostrando en su argumento que la industria está censurándose a sí misma con tal de complacer a China.

Es más, hay quienes acusan a China de estar tomando el control de Hollywood (Heritage).

Photo by Ahmet Yalçınkaya on Unsplash
Photo by Ahmet Yalçınkaya on Unsplash

Según el informe de 94 páginas elaborado por Pen America, la influencia del gobierno chino en Hollywood estaría imponiendo serias amenazas para la libre expresión del cine. La organización sin fines de lucro que trabaja para defender y celebrar la libre expresión en los Estados Unidos, detalla las muchas formas en que los estudios y casas productoras cambian su “reparto, trama, diálogo y escenarios” en un “esfuerzo por evitar enemistar a los oficiales chinos”. Y entre sus ejemplos incluyen la nombrada Iron Man 3, Guerra Mundial Z y hasta la secuela sin estrenar Top Gun: Maverick.

Básicamente, en el caso de Iron Man 3, la película de Marvel incluyó 4 minutos a la versión que estrenarían en China añadiendo productos locales y personajes chinos para complacer a los censores del país.

"El partido comunista chino está moldeando cada vez más lo que el público global ve", sentenció el subdirector de investigación y política de libre expresión de Pen America, también autor principal del informe, James Tager. "Si bien todos somos conscientes de los estrictos controles que el gobierno de China mantiene sobre el pensamiento independiente y la creatividad dentro de sus propias fronteras, el largo brazo de la censura china, impulsado por grandes incentivos económicos, también ha llegado a Hollywood, dando forma a las percepciones, a inculcar sensibilidades y remodelar los límites de lo que se puede mostrar, decir y contar".

A lo largo de su informe, Tager enumera los diferentes ejemplos que exponen su retórica. Es decir, cambios forzados por la censura china que Hollywood cumplió a cambio de poder estrenar sus películas en el poderoso mercado asiático. El contenido homosexual está prohibido en el cine chino y, por lo tanto, Hollywood eliminó dichas escenas en producciones como Bohemian Rhapsody (eliminando el beso de Freddie Mercury con un hombre), Alien: Covenant (borrando un beso entre androides) y Cloud Atlas (quitando nada menos que 38 minutos del metraje).

Así como también complacer a la censura del país eliminando escenas en donde personas chinas eran asesinadas, como fue el caso de Skyfall o Misión: Imposible III. Incluso Marvel cambió un personaje de Doctor Strange de tibetano a celta. En este caso la decisión fue directamente del guionista para “evitar el riesgo de enemistar a un billón de personas” (The Guardian).

En el informe recomiendan a los estudios de Hollywood que “se comprometan a compartir públicamente información sobre todas las peticiones de censura que reciben de los censores para sus películas”.

Cabe destacar que este informe se hizo a raíz de las críticas del gobierno estadounidense contra Hollywood por precisamente lo mismo. “Muchos guiones no ven la luz del día porque escritores y productores saben no testear los límites” dijo el fiscal William Barr en julio. “Los censores del gobierno chino no necesitan decir una palabra porque Hollywood está haciendo su trabajo por ellos. Este es un golpe de propaganda masivo para el partido comunista chino" (CNBC).

Incluso en junio, el actor Richard Gere advirtió lo mismo en una comparecencia ante el Senado. “La combinación de la censura china junto al deseo de los estudios de cine americanos por acceder al mercado chino pueden llevar a la autocensura e inadvertir asuntos sociales que las grandes películas americanas solían retratar” (vía Phayul).

LA CENSURA DE CHINA, UNA TÁCTICA CON HISTORIA

La censura en China se remonta a 1911 cuando se crearon las primeras regulaciones bajo la dinastía Qing prohibiendo todo aquello que resultara obsceno. Otros gobiernos siguientes prohibieron el estreno de películas extranjeras que promovieran la cristiandad o que incluyeran historias de amor con “deseo carnal”, así como todo aquello que apoyara ideas supersticiosas y pensamientos no científicos. Fue en 1931 cuando se creó un comité para la censura cinematográfica y tres años más tarde se aprobó una ley que fue modificada varias veces con el paso del tiempo, pero siempre manteniendo la censura contra producciones que “dañaran los intereses nacionales o el orgullo racial”, “violara la política nacional”, “incentivara a cometer crímenes o desobedecer la ley”, “difamara personas del pasado o hechos históricos”, entre otras normas. La ley de censura actual se sigue enfocando en prohibir contenidos que hieran la dignidad y honor nacional, que exponga secretos gubernamentales o ponga en peligro la unidad, apoye el extremismo o terrorismo, e incluya escenas homosexuales; y obliga a que cualquier película que quiera proyectarse en el país obtenga una licencia previa.

Algunos de los clásicos estadounidenses que fueron censurados fueron Los 10 mandamientos (1923) o Ben-Hur (1959) por contener “propaganda de creencias supersticiosas” al contar historias cristianas. Otro clásico que no pasó el corte fue Regreso al Futuro (1985) por incluir viajes en el tiempo, aunque sí se aprobó su lanzamiento en vídeo. O Siete años en el Tibet (1997) de Brad Pitt por el retrato positivo del Dalai Lama y por mostrar de forma negativa las relaciones del país con su incorporación del Tíbet. Incluso la polémica llevó a que China negara estrenos futuros de Columbia TriStar. Brokeback Mountain: en terreno vedado (2005), Memorias de una geisha (2005), El código Da Vinci (2006), Piratas del caribe: el cofre del hombre muerto (2006), Guerra Mundial Z (2013), Noé (2014), Escuadrón Suicida (2016), Deadpool (2016) o Call me by your name (2017) fueron otras que no pasaron la censura en los últimos años. (Wikipedia)

Pero también hay decenas de producciones que complacieron a los censores con tal de entrar en el mercado. Como fue el caso del desnudo de Kate Winslet en Titanic que fue recortado para que no se vieran sus pechos; o la eliminación de algunas frases de Casino Royale; o no traducir palabras rusas en Iron Man 2, y cortar 13 minutos en Men in Black III porque veían como una ofensa la representación de un extraterrestre disfrazado de empleado chino. Así como los 38 minutos eliminados de Cloud Atlas, cambios en Skyfall, la alteración de escenas violentas en Django desencadenado o la eliminación de 8 minutos de Resident Evil: el capitulo final por lo mismo. Los más de 6 minutos en Alien: Covenant por contener sangre y el mencionado beso gay entre dos androides.

Retocar una producción ya terminada supone un coste añadido para los estudios, pero censurar para complacer a un mercado abre el debate sobre el valor del arte. ¿Qué tiene más valor? ¿La visión artística de un guionista y director o comprometerla a cambio de entrar en un mercado potente pero que censura a base de las regulaciones de la política de su gobierno?

Hollywood lleva varios años en el punto de mira de los críticos que la acusan de favorecer la censura a cambio de millones… Todavía está por verse cómo responderá la industria ante las críticas.

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