La inspiración real detrás de ‘El verano que vivimos’, el último gran estreno del cine español en 2020

Pedro J. García
·8  min de lectura

Este 2020 pasará a la historia como uno de los años más surrealistas y desastrosos de nuestra memoria. La pandemia de Covid-19 ha alterado por completo nuestras vidas y ha puesto patas arriba el mundo, en concreto golpeando fuertemente a la industria del cine, que se encuentra en pleno proceso de reconfiguración y que podría haber cambiado para siempre.

En este panorama de transformación e incertidumbre, Warner lleva a las salas españolas el que es su último gran estreno del cine español este año, El verano que vivimos, romance épico protagonizado por Blanca Suárez y Javier Rey que llega dispuesto a colarse a última hora entre las películas más vistas del año. Este relato de amor imposible contado a través del tiempo está inspirado en una preciosa historia real extraída de las esquelas de un periódico. Su director nos contó el origen de la idea y cómo la convirtieron en una de las películas más románticas del año.

Blanca Suárez y Javier Rey (© Enrique Baro Ubach / Warner Bros. España)
Blanca Suárez y Javier Rey (© Enrique Baro Ubach / Warner Bros. España)

El verano que vivimos es una película de Bambú Producciones, la productora detrás de éxitos televisivos como Velvet, Gran Reserva, Las chicas del cable o Fariña. Después del estreno pre-pandemia de Malasaña 32, Bambú sigue intentando dar el salto al cine en busca del éxito que goza en la pequeña pantalla, y para ello ha vuelto a contar con gente de confianza con la que ha trabajado anteriormente. El director del film, Carlos Sedes, es un viejo colaborador de la productora que ha dirigido numerosos episodios de sus series, y a la mayoría de sus protagonistas principales los hemos visto en varias de sus ficciones. El guion corre a cargo de Ramón Campos, Gema R. Neira, Salvador S. Molina, Javier Chacártegui y David Orea, guionistas y productores habituales de Bambú. Vamos, un asunto de familia.

La película nos traslada al Jerez de los años 50 para contarnos una arrebatadora historia de amor ambientada en el mundo de las bodegas y las viñas del municipio gaditano. La historia sin embargo arranca en la costa de Galicia en los 90 con una joven periodista, Isabel (Guiomar Puerta), que en sus primeros días de prácticas en un periódico encuentra unas misteriosas esquelas sin firmar dedicadas a una mujer llamada Lucía. En ellas se puede adivinar una trágica historia de amor, amistad y traición que tuvo lugar en Jerez durante el verano de 1958. Dispuesta a averiguar más, Isabel da con el hijo del autor de las esquelas, Carlos (Carlos Cuevas), con quien se embarca en un viaje por España en busca de pistas para reconstruir la historia de amor.

El verano que vivimos transcurre a caballo entre dos tiempos para contarnos el romance entre Gonzalo (Javier Rey) y Lucía (Blanca Suárez). Gonzalo es un arquitecto que llega a la finca de su antiguo amigo Hernán (Pablo Molinero) para diseñar una nueva bodega. Allí se enamora perdidamente de su prometida, Lucía, con la que inicia una aventura secreta durante un viaje de Hernán al extranjero. El affaire da lugar a un torbellino de pasión, dolor y tragedia que, cuarenta años después, sigue muy vivo en la memoria de sus protagonistas; un pasado que se niega a morir, como el amor de Gonzalo por Lucía.

CARTAS DE AMOR A UNA DIFUNTA ESPOSA

La historia y los personajes de El verano que vivimos son ficción, pero la película está inspirada en la realidad. Sedes nos contó que la idea surgió de unas esquelas que encontraron en el periódico El mundo hace unos años y que les llamaron enormemente la atención porque se diferenciaban considerablemente de los obituarios normales. En palabras del cineasta, las esquelas estaban escritas por “un hombre que, después del fallecimiento de su mujer, siguió escribiéndole esquelas veinte años después”.

La particularidad de esta esquelas es que tomaban forma de cartas de amor de un hombre a su difunta esposa, que utilizaba el periódico para hablar con ella años después de su fallecimiento. Según recuerda Sedes, “las esquelas suelen ser frías, pero este hombre las convertía en algo mucho más poético, en ellas le contaba lo que había pasado a lo largo del año”. El director no entra en detalle sobre el contenido exacto de las esquelas por dos razones. Primero porque según él, “lo que aquel hombre escribió en ellas muchas veces no se entendía. Solo serían capaces de entenderlo ellos dos, porque hablaban de cosas muy personales”. Y segundo porque la historia que se cuenta en ellas no es la misma que la de El verano que vivimos, sino que aquellos textos breves sirvieron de punto de partida para crear algo distinto.

Carlos Cuevas y Guiomar Puerta (© Enrique Baro Ubach / Warner Bros. España)
Carlos Cuevas y Guiomar Puerta (© Enrique Baro Ubach / Warner Bros. España)

Cuando le preguntamos si conocieron al autor de las esquelas, Sedes nos contó que nunca llegaron a contactar con él. Y no solo eso, sino que no estaban interesados en hacerlo. Querían mantener el misterio romántico de la historia real para centrarse en la creación de su propio romance en el Jerez de los años 50. “Nos gustó el hecho de cómo se convertía algo tan frío como una esquela en una declaración de amor a lo largo de tantos años, y de ahí nos surgió la pregunta de lo que te puede marcar una historia de amor en tu vida”, idea central que funciona como columna vertebral de la película y su reflexión sobre el paso del tiempo y cómo este se niega a detenerse.

Confieso que intentamos encontrar las esquelas, pero sin una fecha concreta ha sido una tarea imposible. Ya nos hubiera gustado leerlas y descubrir de primera mano esa historia que inspiró la película. ¿Quién habrá sido ese hombre? ¿Qué sentiría al escribir esas cartas de amor que podían leer extraños en las páginas de un periódico, pero solo comprenderlas ellos dos? Hubiera sido bonito saberlo.

El verano que vivimos está diseñada para captar la atención de los espectadores aficionados al cine romántico épico y seguramente conquistará a los seguidores de las series de época de Bambú, con las que comparte ADN en un envoltorio evidentemente más ambicioso y de mayor presupuesto. La película está llena de planos preciosistas que parecen rendir homenaje a clásicos como Lo que el viento se llevó o Memorias de África, bebiendo del Hollywood clásico pero traduciendo sus códigos a la Andalucía rural de los 50. Por otro lado, el guion recoge muchos de los elementos y lugares comunes de las historias de amor telenovelescas (la pasión, el amor furtivo, infidelidad, el triángulo amoroso, el encuentro bajo la lluvia…), componiendo con todo ello un trabajo tópico, pero ideal para amantes del género romántico y la novela rosa.

APUESTA POR LOS CINES (POR AHORA)

Con las salas cerradas durante meses, los estrenos más importantes pospuestos al año que viene y las compañías audiovisuales volcándose en el streaming, son pocos los estudios que se han atrevido a estrenar grandes propuestas en cines durante 2020. Warner ha sido una de ellas, apostando este verano por Tenet de Christopher Nolan y más tarde citas de corte familiar como Las brujas. El verano que vivimos llega apenas dos semanas antes que Wonder Woman 1984 aterrice en los cines después de una larga espera, siendo así el último gran estreno en salas del cine español, que este año ha luchado con uñas y dientes para sobrevivir a la crisis causada por la pandemia.

Precisamente Warner acaba de anunciar que el año que viene estrenará todas sus películas simultáneamente en cines y en su plataforma de streaming HBO Max en Estados Unidos, decisión que ya está impactando fuertemente a la industria y que posiblemente haya dado la estocada final a las salas. Pero antes de saber qué va a ocurrir con los cines a partir de 2021 y con la promesa de la llegada de HBO Max a nuestro país en la segunda mitad del año, Warner España continúa por ahora dedicada exclusivamente a las salas, como demuestra El verano que vivimos, que se estrena para clausurar un año en el que nuestro cine ha aguantado el tipo a duras penas gracias a éxitos propios como Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra o Superagente Makey, que impulsaron la vuelta a los cines en nuestro país después del confinamiento.

“Nervioso estoy, no te lo voy a negar”, me confiesa Sedes sobre la idea de estrenar su película en plena pandemia. Sin embargo, el director está contento de que el film llegue a las salas, considerando que “ahora mismo el cine es un lugar seguro para que la gente vaya” y que “si se abren es por eso”. Claro que no todas las salas están abiertas. De hecho, El verano que vivimos se podrá ver en casi toda España, pero no en la localidad donde se rodó y donde transcurre la película, Jerez, ya que el único cine de la ciudad permanece cerrado (La Voz del Sur). Ante esta desafortunada paradoja, Sedes reacciona con tristeza, pero se mantiene optimista: “Imagino que cuando puedan abrirlo, allí estará la película. Y espero que cuando los jerezanos la vean se sientan orgullosos de ella y de nuestra mirada sobre el mundo de Jerez, que está retratado con mucho cariño. Espero que la puedan ver muy pronto”.

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