Lo de Jared Leto en 'La casa Gucci' pasará a la historia del cine... para mal

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Uno de los acontecimientos más esperados de la temporada, La casa Gucci, ya está aquí. Y si ya estaba dando que hablar antes, la conversación online va a caldearse a base de bien en los próximos días, cuando el público por fin pueda ver a Lady Gaga desplegando su magnética presencia escénica como la viuda negra de los Gucci, Patrizia Reggiani.

Pero si hay un nombre que también está sonando fuerte en relación a la película, más allá de la omnipresente Gaga, es el de Jared Leto, cuya interpretación en el film ha sido señalada por los críticos como una de las más sobreactuadas y ridículas que se han visto recientemente en el cine. Y con razón.

Leto, actor del método conocido por llevar al límite sus trabajos interpretativos, vuelve a construir un personaje extremo, pero esta vez no logra la gloria con él, sino que le hace caer en la más pura y -por qué no decirlo- divertida parodia. Un trabajo que pasará a la historia, pero quizá no por los motivos deseados.

Jared Leto como Paolo Gucci en 'La casa Gucci' (Foto: Fabio Lovino © 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc. All Rights Reserved)
Jared Leto como Paolo Gucci en 'La casa Gucci' (Foto: Fabio Lovino © 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc. All Rights Reserved)

Tras el fracaso en cines de la notable El último duelo, el incombustible Ridley Scott estrena ¡a sus 83 años! su segunda película en lo que va de año. Inspirada en la impactante historia real del emporio familiar tras la legendaria firma de moda italiana, La casa Gucci recorre tres décadas de amor, traición y lujosa decadencia. La historia se centra en Patrizia Reggiani, una joven de origen humilde que, tras casarse con Maurizio Gucci (Adam Driver), se introduce en una famosa dinastía al borde de la autodestrucción, protagonizando una ambiciosa escalada de poder que desembocará en una espiral de venganza y asesinato.

Todo apunta a que La casa Gucci correrá mejor suerte en la taquilla que su predecesora, aunque solo sea por el enorme tirón de Lady Gaga y el revuelo que está causando al haber dividido a la crítica entre los que la consideran un producto fallido y aburrido y los que la aplauden como una telenovela excesiva y muy camp. En lo que casi todos se ponen de acuerdo es en el elogio al trabajo de Gaga, que se deja la piel en el papel, regalándonos una interpretación para la posteridad, rebosante de carisma y presencia escénica. Gaga es La casa Gucci. De hecho, cuando ella no está en escena, la película decae. Sí, el tibio recibimiento de la crítica a la película puede alejarla del Oscar, pero en lo que coincide casi todo el mundo es que si no fuera por ella, La casa Gucci se desmoronaría sobre su propio peso.

Efectivamente, el exceso y la falta de punto medio caracteriza a la película en todas sus facetas. Scott ha orquestado una saga culebronesca que recoge el espíritu de series como Dallas o Dinastía y nos recuerda bastante a los biopics de Ryan Murphy, como Versace: American Crime Story o Halston, también ambientados en el mundo de la moda. La casa Gucci es un festival de opulencia y glamour, mansiones impresionantes, lujo indecente y pelucas con personalidad propia, pero, como señalan muchos, lo que falta en ella es mesura y cohesión. La película no se decide por un tono u otro, y cabalga sin ton ni son entre el drama serio y la sátira kitsch autoconsciente, sin llegar a definirse del todo en ningún momento.

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Y esa discordia se refleja claramente en el reparto, un distinguido grupo de actores en su mayoría anglohablantes imitando el acento italiano cada uno como le da la gana e interpretando a sus personajes a diferentes volúmenes. La propia Gaga modula su interpretación dependiendo de la escena, soltando frases lapidarias de forma divertida (como la ya icónica “Padre, hijo y la Casa Gucci”) y otras desgarradoramente dramática. Pero si hay un personaje que representa los peligros del exceso en esta película, ese es el de Jared Leto.

El actor ganador del Oscar por Dallas Buyers Club interpreta aquí a Paolo Gucci, nieto de Guccio Gucci, fundador de la firma italiana en 1921, retratado como una figura lastimosa y patética a la sombra de su familia. Leto se oculta bajo una montaña de maquillaje protésico que hace que esté prácticamente irreconocible en el papel. Desde luego, la caracterización es excelente, eso no se puede negar, pero su interpretación como el paria de la familia es para no creérsela. Desde su primera aparición en escena, Leto nos deja claro que no está en la misma película que el resto del reparto, y lejos de asentarse a lo largo del metraje, su personaje se vuelve cada vez más histriónico y caricaturesco, hasta el punto de que uno tiene que reírse solo con verlo.

Y con oírlo. Porque si elegimos ver La casa Gucci en versión original (y se recomienda hacer tal cosa para vivir la experiencia al máximo), descubriremos anonadados cómo Leto transforma su voz para ofrecernos su propia versión del acento italiano, una decisión artística de la que seguiremos hablando mucho tiempo. Leto no parece estar en una película de Ridley Scott, sino que da la sensación de que está en un universo aparte, entre una parodia de Saturday Night Live de El padrino y el videojuego Super Mario Bros. Parece que en cualquier momento va a decir “It's-a Me, Mario!”.

Los memes no han tardado en aparecer, y gracias a su trabajo como Paolo Gucci, podríamos decir que a partir de ahora, Leto forma parte del universo Nintendo. De hecho, están a tiempo de cambiar a Chris Pratt como voz de Mario en la próxima película animada basada en los videojuegos, ya que La casa Gucci le sirve perfectamente como prueba de casting para el papel. Y no solo eso, sino que Leto nos ofrece una clase magistral de sobreactuación, siendo el único capaz de robarle el protagonismo a Gaga, pero para mal. Es físicamente imposible apartar la mirada del espectáculo que da, aunque el cuerpo te lo pida.

Lady Gaga y Jared Leto en 'La casa Gucci' (Foto: Fabio Lovino © 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc. All Rights Reserved)
Lady Gaga y Jared Leto en 'La casa Gucci' (Foto: Fabio Lovino © 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc. All Rights Reserved)

Leto se ha ganado la reputación de actor difícil debido a su nivel enfermizo de compromiso con cada papel que acomete. Muy sonadas fueron las loquísimas historias tras las cámaras de Escuadrón Suicida, donde interpretaba al Joker. Según cuentan, el actor se volvió completamente insoportable en el set para dar vida al villano de DC y llegó a enviarle una rata muerta a Margot Robbie y condones usados a sus compañeros, lo que llevó a que el reparto acabara harto de él.

Como actor del método, Leto se ha llevado física y mentalmente al extremo en muchas ocasiones, modificando su cuerpo y psicología dependiendo del personaje al que le tocaba dar vida, como en Dallas Buyers Club -para la que perdió 15 kilos, se afeitó las cejas y se depiló el cuerpo entero-, o Blade Runner 2049, para la que eligió interpretar su papel cegado por lente de contacto (CinemaBlend). En su próxima película, el spin-off del Universo Spider-Man centrado en el villano Morbius, el intérprete de 49 años vuelve a sorprender con un físico de impresión para dar vida al terrorífico vampiro de Marvel.

Generalmente, y aunque sea a costa de los que trabajan con él, Leto ha recibido muchos aplausos por sus interpretaciones y está muy bien valorado como actor, pero no parece que esta vez vaya a obtener el mismo recibimiento. Eso sí, en La casa Gucci no se puede decir que no le ponga empeño. Salta a la vista que está actuando cada escena como si le fuera la vida en ello

Así lo ha expresado en una entrevista reciente con la web i-D, donde el actor define su proceso artístico de esta forma tan excéntrica y (creo, aunque con él nunca se puede estar seguro) bromista: "Dar vida a Paolo fue como parir una bola de bolos por el esfínter. El culo me temblaba como dos huesos de gallina en ese set. Fue una interpretación muy física", a lo que añade, rizando el rizo, "Esnifaba rayas de salsa arrabbiata. El aceite de oliva era mi sangre. Me sumergí hasta el fondo. Si hubieras hecho una biopsia de mi piel, ¡habría salido queso parmesano! Esta es mi carta de amor a Italia"

Por el lado bueno, su Paolo Gucci es, intencionadamente o no, uno de los personajes más divertidos de la temporada, aunque solo sea por lo inaudito e irrisorio que resulta. Mientras Lady Gaga aspira al Oscar por su potente y memorable recital como Patrizia Reggiani, Leto parece dirigirse en el camino contrario: directo al Razzie. O lo que ya no me sorprendería, hacia los dos a la vez, dado que con la Academia nunca se sabe. Tiene debilidad por las actuaciones con transformación física de por medio y Jared Leto siempre es buen imán para atraer al público joven a la emisión televisiva de la gala.

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