Jodie Foster normaliza ante las cámaras la vida privada con su esposa en los Globos de Oro

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Hace casi treinta años, Jodie Foster recogía su segundo Globo de Oro por su inolvidable e icónico papel de Clarice Starling en El silencio de los corderos. Por aquel entonces, la actriz, abiertamente lesbiana, no estaba fuera del armario públicamente en un Hollywood donde la mayoría de personas LGBTQ+ se veían obligadas a ocultar su orientación sexual por miedo a perder sus carreras.

Tres décadas después, Foster acepta su cuarto Globo de Oro agradeciendo y besando a su esposa, junto a ella y su perro en el sofá; una tierna imagen cotidiana que ha ablandado el corazón de miles de personas alrededor del mundo al mostrarnos una pareja feliz que nos recuerda lo lejos que hemos llegado en todo este tiempo… aunque aun quede tanto por hacer.

Jodie Foster acepta el Globo de Oro a mejor actriz de reparto junto a su esposa Alexandra Hedison (AP Photo, NBC, Gtres)
Jodie Foster acepta el Globo de Oro a mejor actriz de reparto junto a su esposa Alexandra Hedison (AP Photo, NBC, Gtres)

El triunfo de Foster en la categoría de mejor actriz secundaria de cine es una de las grandes sorpresas de la noche. La actriz ganaba el premio por su interpretación en The Mauritanian, film de Kevin Macdonald (El último rey de Escocia), que se estrena en España el 19 de marzo (en plataformas digitales) y del que no se ha hablado nada hasta ahora. En este thriller basado en el best seller Diario de Guantánamo, Foster interpreta a la abogada defensora Nancy Hollander. Se trata de su primera película en tres años, después de su último trabajo en Hotel Artemis (2018) y tras una década sin apenas prodigarse por la pantalla, dedicada principalmente a la dirección y a disfrutar de su vida.

La esquiva actriz de Taxi Driver y Contact siempre ha sido muy celosa de su vida privada. De hecho, ese siempre ha sido su principal argumento a la hora de justificar su decisión de no salir antes del armario o no hablar más explícitamente del tema. Lo cierto es que desde que su perfil público se volvió más grande gracias a El silencio de los corderos, su condición sexual empezó a ser objeto de especulaciones y tema de discusión tanto en las publicaciones especializadas sobre cine como en la prensa amarilla.

Aunque el círculo cercano de Foster y la mayoría de los que trabajaban en la industria sabían que la actriz era homosexual, ella tomó la decisión de mantener ese aspecto de su vida exclusivamente en su esfera privada, separado de su trabajo como actriz.

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A principios de los 90, las cosas eran muy diferentes. Hoy en día, la turba de Internet se echaría encima de cualquier web que sacase a la fuerza del armario a una personalidad pública. Pero eso es justo lo que hicieron varias publicaciones de la época, convirtiendo la orientación sexual de la actriz en un tema de dominio público en contra de su voluntad. Fueron varias las revistas que utilizaron a la actriz para hablar sobre la homofobia y la transfobia de El silencio de los corderos, confirmándola como lesbiana a pesar de que ella no había hecho ninguna declaración al respecto.

A partir de ese momento, la orientación sexual de Foster se convirtió en un secreto a voces. Todo el mundo hablaba de ello… menos la propia actriz. Y así no es como alguien debería salir del armario, a empujones por parte de medios que han decidido por ella. Si bien está claro que su labor de visibilidad habría sido enorme en el desarrollo de los derechos LGBTQ+ y la representación y diversidad en Hollywood en los 90, salir del armario es una decisión que corresponde exclusivamente a cada persona. Y cada uno decide cuándo está preparado para ello, cómo quiere hacerlo y a quién quiere contárselo.

Durante muchos años, Foster vivió su sexualidad abiertamente en su círculo privado y en su profesión. En 1992 conoció a la productora Cydney Bernard en el rodaje de Sommersby, iniciando con ella una relación que duró hasta 2008 y en la que tuvieron dos hijos juntas, Charles y Christopher. Esta relación era conocida por todos, pero de nuevo, ella optó por no hacer un acontecimiento de ello.

No fue hasta 2007 cuando la actriz hizo referencia por primera vez a su orientación sexual en púbico, aunque de manera indirecta. Fue durante su discurso en el desayuno anual de la organización Women in Entertainment, donde recibió el premio Sherry Lansing Leadership. La actriz dio las gracias a “mi preciosa Cydney, que permanece junto a mí a través de lo malo y la felicidad”. Aunque ella no lo pretendiera, muchos interpretaron estas palabras como su salida del armario oficial. Seguramente Foster no pensara que estuviera haciendo tal cosa, ya que en realidad nunca había ocultado su relación.

Unos años después, en 2013, Foster recibió el Globo de Oro honorífico Cecil B. DeMille, y en esta ocasión, sí se refirió a su orientación sexual de manera más directa y sin ambigüedades. Aunque la actriz nunca llegó a decir “soy lesbiana/gay”, sus palabras dejaron más que claro algo que ya sabíamos desde hacía mucho tiempo.

Foster pronunció un discurso personal y emotivo que dejó a los presentes en la sala con lágrimas en los ojos, causando también un gran impacto entre el público en casa. En 2013, las redes sociales ya formaban parte diaria de nuestras vidas, y cualquier cosa que los famosos decían en público, ya era amplificada y difundida alrededor del globo, lo que ocurrió con el inspirador y emocionante discurso de Foster, que, de nuevo fue interpretado como su salida del armario oficial. Aunque Foster no lo viera así.

La actriz de Nell comenzaba su discurso así: “Tengo la necesidad de decir algo que nunca he sido capaz de decir en público y por lo que estoy un poco nerviosa, aunque no tanto como mi publicista. Así que lo voy a decir, en voz alta y orgullosa. Voy a necesitar vuestro apoyo con esto. Soy… estoy soltera”. Con esta broma, Foster rompía el hielo de forma ingeniosa, haciendo referencia a un tema que siempre había estado ahí y del que sin embargo nunca había hablado de cara al público con un micrófono delante.

Y es que la actriz nunca consideró que tuviera que hacerlo. Yo ya salí del armario hace mil años, en la Edad de Piedra, continuaba, “Fueron esos días extraños, cuando una chica joven y frágil se abrió a sus amigos, familia y compañeros de trabajo, y después a cualquier persona que la conociera y que ella conociera. Pero ahora, por lo visto, me han dicho que todas las celebridades deben entrar en detalle sobre su vida privada con una conferencia de prensa, una fragancia y un reality show en horario de máxima audiencia”.

En el mismo discurso, Foster dio las gracias a Cydney Bernard, por aquel entonces ya su expareja, a quien se refirió con estas preciosas palabras: “mi co-madre heroica, mi expareja en el amor y mi alma gemela en la vida, mi confidente, mi compañera de esquí, mi consigliere y mi querida mejor amiga desde hace 20 años”. Por si quedaba alguna duda en algún rincón del mundo sobre su sexualidad, Foster dejó claro de una vez por todas el tema, volviendo a dirigir el discurso hacia su profesión al anunciar un cambio de dirección en su carrera, más enfocada a la dirección.

En 2014, Foster se casó con la actriz y fotógrafa Alexandra Hedison, después de un año saliendo juntas. Desde entonces ha continuado con su vida como hasta ahora, viniéndola libremente pero sin la necesidad de hacer una rueda de prensa al respecto.

Y así llegamos a 2021. La pandemia de Covid-19 ha transformado por completo la industria del cine y las ceremonias de entregas de premios se han visto obligadas a volverse virtuales, como tantos otros eventos. La gala de los Globos de Oro, presentada por cuarta vez por las geniales Tina Fey y Amy Poehler (en esta ocasión cada una en una costa opuesta de Estados Unidos), transcurrió sin contratiempos, reduciendo el número de momentos virales con respecto a años pasados debido a la infraestructura virtual, con la mayoría de nominados viviendo la ceremonia desde sus casas.

Pero si hay un momento del que las redes sociales no han podido dejar de hablar es la intervención de Foster durante el premio a mejor actriz de reparto, que ha ido a parar a ella. Fue entonces cuando los espectadores pudimos asistir a una escena cotidiana de la actriz que nunca habíamos visto hasta ahora y que en cierto modo marca un antes y un después. Como decía al empezar este artículo, Foster apareció con su mujer en la retransmisión. Y no solo eso, sino que lo hizo en un contexto totalmente íntimo y cotidiano, muy alejado de la clásica imagen de las alfombras rojas y optando por no vestir de etiqueta.

Jodie recibía su premio junto a Alexandra en el sofá, ambas en pijama y con su perro sobre su regazo, una imagen de lo más cálida y entrañable en la que se puede respirar la felicidad marital y que mejoraba con un beso de la pareja ante la sorpresa del premio para la actriz. Sus compañeras de categoría -Glenn Close, Olivia Colman, Amanda Seyfried y Helena Zengel- reaccionaban como el público desde sus casas, con una sonrisa de oreja a oreja. Y es que, fuera una reacción ensayada o no, ver a Jodie y su esposa dándose un beso para celebrar el premio era motivo para sonreír.

Y no solo eso. Durante su discurso, Foster dijo emocionada “Amo a mi esposa” y le dio las gracias embargada de felicidad y entusiasmo por estar compartiendo ese momento con ella, en el sofá, a dos centímetros de distancia. Casi todos coinciden: el mejor momento de la noche y todo aquello a lo que aspiramos (couple goals, como repetimos una y otra vez en redes sociales). Pero además, qué estampa tan bonita y qué manera de simbolizar, sin pretenderlo, lo mucho que han cambiado las cosas en esos treinta años entre su segundo y su cuarto Globo de Oro.

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Hasta ahora, Foster había preferido mantener esa faceta de su vida en casa, pero ahora que debido a la pandemia, las galas de premios se han introducido en los hogares de las estrellas, no había motivo para no presumir de mujer y perro ante millones de espectadores. Si Amanda Seyfried aparecía junto a su esposo, Thomas Sadoski, en el mismo livestreaming, si tantas parejas heterosexuales se besan para celebrar un premio antes de subir al escenario a recogerlo… ¿por qué no iba a hacerlo ella también?

Es un detalle aparentemente insignificante que sin embargo significa muchísimo. El éxito y la prestigiosa carrera en Hollywood de Foster, una mujer abiertamente LGBTQ+, es sin duda un logro y un ejemplo para la comunidad en sí mismo. Pero verla recibir el premio en el contexto más íntimo, con una sonrisa pletórica y un beso a su mujer contribuye incluso más a la visibilidad que tanto seguimos necesitando.

Cada vez son más estrellas de Hollywood y de otros ámbitos públicos que se animan a salir del armario y vivir su orientación sexual en público, con la misma libertad y naturalidad que las heterosexuales. En lo que tiene razón Foster es en que si no quieres, no hace falta hacer una conferencia de prensa, sino que basta con ser uno mismo y mostrarlo con toda la normalidad del mundo. Eso también mueve montañas.

La pandemia nos ha arrebatado muchas cosas, pero al menos nos ha dejado una de las mejores escenas románticas del año. Y no, no ha sido en una película, sino en una videoconferencia que, a través de un precioso gesto cotidiano y una imagen que desprende felicidad en pareja, se ha convertido en una celebración de la vida de Jodie Foster en todas sus vertientes y un perfecto ejemplo de visibilidad para la comunidad LGBTQ+ en el momento que más lo necesitamos. El premio, al final, es lo de menos.

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