Kate Middleton y Meghan Markle ante una nueva batalla por la guerra de las mermeladas
El humor británico es conocido por su ingenio, sarcasmo y, en ocasiones, su carácter absurdo y surrealista, creando situaciones cómicas que desafían la lógica... y este es un ejemplo. Cuando Meghan Markle, hace menos de un año, se lanzó a vender mermeladas, el Palacio de Buckingham contraatacó con un video del todo inesperado en el que mostraban las mermeladas oficiales de la realeza británica, que se venden en las tiendas de los palacios y castillos, y daba ideas de donde untarlas. Las redes sociales estallaron con comentarios jocosos y ese episodio se acuñó como la "guerra de la mermelada". Ahora, días después de que la duquesa de Sussex lance otra marca con la que también asegura que seguirá vendiendo mermeladas, es la princesa de Gales la que ha desatado un segundo episodio relacionado con esta batalla real que vuelve a tener como protagonista a la mermelada.
Sucedió este miércoles, durante el regreso de los príncipes de Gales a la agenda oficial después de sus polémicas vacaciones a la isla de Mustique, Guillermo y Kate eligieron la localidad de Pontypridd, al sur de Gales y allí estuvieron recorriendo un mercado, hablando con los pequeños empresarios y conociendo a los miembros de la comunidad durante la visita a un jardín reconstruido por los vecinos después de las últimas inundaciones que asolaron esa zona de Gales. Fue entonces cuando, según The Telegraph, Kate ofreció su receta de mermelada de ciruelas a un grupo de jóvenes jardineros. La reacción no se hizo esperar y muchos medios, empezando por el citado, señalaron la conexión con el negocio que Meghan Markle está promocionando intensamente durante las últimas dos semanas, desde que lanzó su nueva marca As Ever, advirtiendo de que seguirá vendiendo sus "famosas" mermeladas.
Rizando el rizo, desde el Reino Unido, se ha puesto el foco en el que Kate "regala", mientras Meghan "vende". Este segunda batalla real no es más que el regreso a un debate que lleva abierto años y que es una prolongación de la tensa relación entre los dos hijos del rey Carlos III, los príncipes Guillermo y Harry.