La clave que explicaría a Hollywood por qué sus remakes de clásicos no están triunfando

De un tiempo a esta parte, la “fórmula segura” de los remakes y reboots de sagas míticas, por la que los estudios llevaban años apostando, ha empezado a dar signos de agotamiento. Y así, este mismo año, hemos visto como Destino oscuro, la última entrega de una megafranquicia de la talla de Terminator, o el propio revival de Los ángeles de Charlie, han tenido resultados –tanto en taquilla como entre los fans y la crítica– que dejan mucho, mucho que desear.

Y es que esta explotación intensa y masiva de la nostalgia del espectador podría estar alcanzado su cenit, con algunos grandes éxitos como la actual trilogía de Star Wars o el reboot de Halloween justificando la estrategia comercial –eso sí, mediante productos de cierta relevancia cultural y que se sostienen por sí mismos en vez de ser una mera nota a pie de página del original–, y un grueso de estrenos que suscitan la indiferencia e incluso la oposición de buena parte del público.

¿El último en subirse a este carro? El viejo RoboCop, que ya en 2014 tuvo precisamente un reboot fallido y que ahora vuelve con una historia que pretende ser continuación directa de la original de 1987 e ignorar así las secuelas. Una táctica aparentemente atractiva que, no obstante, ha tenido poco éxito en el caso de Terminator: Destino oscuro...

Música: “Stranger Danger” de Francis Preve

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