La estafa de más de 300 mil millones de pesos descubierta al gobierno de AMLO... en su primer año

Enrique Pérez Quintana
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Mexican President Andres Manuel Lopez Obrador applauds during a ceremony marking the 108th anniversary of the Marcha de la Lealtad or March of Loyalty, at Chapultepec Castle in Mexico City, Tuesday, Feb. 9, 2021. The ceremony commemorates the day in 1913 when hundreds of military cadets accompanied democratically elected president Francisco I. Maduro from Chapultepec Castle to the National Palace at the start of a coup known as the
(AP Photo/Marco Ugarte)

Es función de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) vigilar la correcta aplicación de los recursos públicos, de origen federal, que se entregan al Gobierno para la realización de sus actividades sustantivas. El pasado fin de semana el auditor David Colmenares Páramo entregó, a la Cámara de Diputados, los resultados de su fiscalización correspondiente a la Cuenta Pública de 2019, primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La ASF pudo documentar irregularidades en el manejo de los recursos presupuestales de algunas dependencias, como secretaria de Bienestar, secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, secretaria de Energía, secretaria de Cultura, secretaria de Salud, Petróleos Mexicanos, entre otros, que alcanzarían los 67 mil 498 millones de pesos, durante el primer año de gobierno del presidente López Obrador.

Entre los resultados de esta primera auditoria sobre el gobierno de López Obrador, destaca la observación de la ASF relacionada con el costo que significará la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) ordenada por el presidente en los primeros días de su administración, será de al menos 331 mil 996 millones 517 mil pesos, equivalente a 232% más de lo originalmente estimado.

El entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, señaló que cancelar la obra del NAIM le costaría a México 100 mil millones de pesos. Hoy la ASF destaca que esa apreciación no incluyó en sus cálculos los costos adicionales por liquidar los contratos pendientes, ni por los juicios y demandas interpuestos por los inversionistas y, además, se encontraron limitantes en la información proporcionada por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México que, cuando sean solventadas, se contará con conceptos faltantes, que podrían elevar aún más, el costo de haber cancelado el NAIM.

Además de las observaciones sobre los costos a futuro por la cancelación del NAIM, la ASF advirtió en su informe que se corre el riesgo de que no se cumplan las expectativas sobre los beneficios que el Gobierno Federal proyecta con la construcción del Aeropuerto Internacional “General Felipe Ángeles”, ya que la SEDENA, encargada de la construcción, no consideró las necesidades de las aerolíneas para la distribución de los pasajeros entre ese Aeropuerto, el Aeropuerto de la CDMX y el Aeropuerto de Toluca.

No contó con una estrategia integral de transporte y de interconexión terrestre entre los tres aeropuertos, por lo que existe el riesgo de que se afecten los beneficios esperados y se requiera de un mayor monto de inversión y, en consecuencia, el Estado no obtenga la rentabilidad originalmente esperada”. (El Universal, 20 de febrero de 2021)

Según las observaciones de la ASF no parece que México vaya a resolver en tiempo, forma y costos el problema de la saturación del Aeropuerto de la CDMX. Los señalamientos apuntan hacia el alto riesgo de tomar decisiones, como cancelar el NAIM, para demostrar que el poder en México es solo del presidente, lo caro que le cuesta al país ser gobernado por ocurrencias y simular la democracia y la voluntad popular a mano alzada.

Los resultados que presenta la ASF llaman la atención, porque contradicen el discurso básico de López Obrador, que todos los días, en su conferencia mañanera, afirma que en su gobierno se terminó con la corrupción, pero los datos de la auditoria ponen en evidencia la falta de comprobantes en el uso de recursos, la duplicidad de pagos, cotizaciones sobre valoradas, violación del marco legal, ocultamiento de información, mala planeación de la obra pública y demás.

Cuestionado sobre los resultados presentados por la ASF el presidente López Obrador, en su conferencia de prensa mañanera, como es su práctica, los descalificó. “Exageran, no solo eso están mal sus datos, yo tengo otros datos, y se va a informar aquí. Ojalá y lo hagan ellos, los de la Auditoría Superior de la Federación porque le están dando mal la información a nuestros adversarios, yo creo que no deben prestarse a estas campañas”. 

Los números no mienten, los políticos sí. La ASF documentó la mala administración y falta de transparencia que se practica en la 4T. Los hechos indican que la corrupción todavía está entre nosotros, que habita en los edificios del gobierno, que los que venían a poner orden aprovechan el rio revuelto y que lo barato sale caro.

El presidente dice que tiene otros datos, pero no los presenta, no revela su fuente. Antes dijo que era para ahorrar. Ahora dice que la auditoria exagera. Los números hablan. Es un político al que ¿debemos creerle?

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