La siesta: su duración podría avisarte de una enfermedad

Para aprovechar los beneficios de esta sana costumbre española, la siesta debe ser diurna y breve. De lo contrario, algo falla

Son pocos los que a estas alturas del verano pueden mecerse en una hamaca y conciliar el sueño a cualquier hora del día. Para que siente bien no debe exceder la media hora. (Foto: Getty)

Aunque se dice que es el deporte nacional, según la Fundación de Educación para la Salud del Hospital Clínico San Carlos y la Asociación Española de la Cama (Asocama), 6 de cada 10 españoles nunca duerme la siesta.

Un error que podemos empezar a subsanar en vista de los innumerables beneficios que tiene: mejora el estado de alerta, el rendimiento y la función cognitiva, además de reducir el riesgo de mortalidad.

Dormir entre horas nos hace estar más receptivos y tomar mejores decisiones, al ayudarnos a sopesar los pros y los contras y adquirir información que no se percibe conscientemente, según un estudio del Journal of Sleep Research. Pero también hay que tener en cuenta que cuanto más dormimos (de día), más riesgo tenemos desarrollar diferentes patologías.

Eso sí tiene que ser una siesta corta (26 minutos según la NASA) o sus potenciales beneficios sobre la salud se revertirán. Hay evidencias de que hacer una pequeña pausa durante el día es bueno para el corazón y reduce el estrés.

Lo que no sabíamos era que las siestas largas podrían ser un síntoma temprano de enfermedad.

Así lo explica la doctora Patricia Lloberes Canadell, vicesecretaria de la de la Sociedad Española del Sueño (SES), “si alguien duerme mucho de día quiere decir que algo pasa con su sueño".

Y es que la somnolencia diurna podría ser indicio de alguna patología; por ejemplo, podría ser un posible síntoma temprano del Alzhéimer, según una nueva investigación publicada en la revista 'Alzheimer's and Dementia' y citada en Science Alert.

"Media hora de sueño después de comer puede estar muy bien para reponerse, pero el dormir más puede ser incluso un síntoma de que algo va mal, de una somnolencia anormal. Si el cuerpo nos pide dormir siete u ocho horas, y ya se duerme durante el día, se va a dormir peor y menos durante la noche", añade la experta, que hace hincapié en no hacer siestas de más de 30 minutos.

Esto se debe a que las neuronas cerebrales que se encargan de mantener nuestro cuerpo despierto durante el día son las primeras víctimas de la neurodegeneración en el Alzhéimer, ya que esta enfermedad ataca a las regiones del cerebro responsables de mantenernos despiertos.

Igualmente, las siestas largas se han vinculado al desarrollo de diabetes tipo 2, padecer esta enfermedad predispone a padecer trastornos del sueño, pero a su vez, dormir poco también predispone a padecer Diabetes.

El tener sueño durante el día también se ha relacionado con la hipersomnia, una patología que se refleja en las personas que aunque han dormido 8 horas siguen cansadas. Una alteración que afecta el horario, la cantidad y la calidad del sueño y que puede convertirse en un problema crónico.

Es bueno si es breve...

Además, echarse una cabezadita (al mediodía) ayuda a disminuir los niveles de presión arterial "en la misma medida que otros cambios en el estilo de vida, como la reducción de la sal y el alcohol", explica Manolis Kallistratos, cardiólogo del Asklepieion General Hospital de Voula (Grecia), y coautor de un estudio del Colegio Americano de Cardiología.

Una siesta de 30 minutos es beneficiosa para recuperar energía y disminuir la presión arterial, uno de los factores que más influyen en la aparición de enfermedades cardiovasculares. (Foto: Getty)

En general, echarse una siesta durante el día se asoció con una caída media de 5 mm Hg en la presión arterial, lo que, según los investigadores, está a la par con lo que se esperaría de otras intervenciones ya conocidas para disminuir la presión arterial.

Un hallazgo importante ya que "una caída en la presión arterial de tan solo 2 mm Hg puede reducir el riesgo de eventos cardiovasculares como un ataque al corazón hasta en un 10 por ciento”, explica el especialista.

Nos mantiene sanos y delgados

Investigadores del CIBEROBN, pertenecientes a la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili (URV), del Institut d’Investigació Sanitària Pere i Virgili (IISPV), han demostrado que las siestas de más de una hora al día se asocian con una mayor prevalencia de diabetes tipo 2 y de peores valores de adiposidad, más peso y más perímetro de la cadera.

“El problema, señala Jordi Salas, investigador principal del CIBEROBN y coordinador del PREDIMED PLUS, llega cuando prolongamos la duración de la siesta, especialmente de más de 60 minutos al día, tiempo que se ha asociado con una mayor morbilidad y mortalidad en comparación con la ausencia de siestas o más cortas”.

Si las obligaciones te lo permiten, intenta reposar durante las horas centrales del día. (Foto: Getty)

Y no digamos ya si la siesta dura 90 minutos, entonces el riesgo de síndrome metabólico aumenta en hasta un 50 por ciento, al igual que estar excesivamente cansado o somnoliento durante el día.

Por eso, tal y como indica Guillermo Mena Sánchez, investigador del Centro de Investigación en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutricion (Ciberobn) y autor de otro trabajo publicado en la revista Journal of Clinical Medicine, hay que controlar su duración, pero no eliminarla”.

Pero si la siesta es corta, de menos de una hora, existe un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en las personas con un mayor riesgo de padecer esta enfermedad.

También resulta beneficiosa en personas de edad avanzada con síndrome metabólico, que tienen problemas con los triglicéridos, la glucosa y la presión arterial.

Y favorece el buen rollo

La relajación y el reposo son fundamentales para el equilibrio del organismo, y también para mantener el cuerpo y el cerebro activos. Por eso, empresas como Ben & Jerry´s, Uber y Google tienen espacios destinados a las siestas, con el objetivo de impulsar la productividad y creatividad de sus empleados. Y por supuesto, la siesta mejora el estado de ánimo y fomenta la positividad.

¿Conocías los peligros de echarse siestas largas?

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