Las exigencias de Pamela Anderson en su última entrevista: nada de cuero a la vista y ni mencionar a su novio

Pamela Anderson

Estos días la actriz Pamela Anderson se encuentra preparando su debut en la televisión francesa como participante del concurso 'Dance avec le stars' y como parte de su promoción este lunes ha concedido una entrevista al programa 'Quotidien' para hacer un repaso a su trayectoria como actriz, sex-symbol y activista por los derechos de los animales.

La antigua protagonista de 'Los vigilantes de la playa' arrancó la conversación asegurando que adoraba Francia y París, aunque ella reside en Marsella desde que se mudara allí hace un año para apostar a fondo por su romance con el futbolista Adil Rami. Curiosamente ese fue el único tema que la estrella se negó a tocar para aclarar si los rumores de crisis entre ellos son ciertos y se mostró tajante cuando su entrevistador sacó a relucir el nombre del deportista.

"Yo comprendo perfectamente por qué alguien como usted no habla de su vida personal, así que me imagino que respetaréis que esa sea una cosa sobre la que no quiero pronunciarme ahora mismo", apuntó.

De lo que no tuvo ningún problema en hablar fue de la lista de exigencias que había hecho llegar al programa antes de aceptar su invitación -que se retiraran todas las sillas de cuero que se utilizan habitualmente en el plató y que hubiera solo maquillaje vegano en su camerino- para justificarse y comentar de paso si las habían cumplido todas.

"La verdad es que las sillas de plástico que habéis puesto tampoco son una opción demasiado buena. Al final alguna de ellas acabará en el océano", aseguró sin morderse la lengua y provocando la risa del público. "A mí me parece sexy tener compasión y activista, o el ser una persona comprometida con la sociedad. Además, ser vegano mejora la vida sexual y hace falta recordar que el consumo de carne puede contribuir a provocar problemas de impotencia", aseguró Pamela, que sin embargo reconoció que ella era una vegana algo traviesa porque en Francia no podía resistirse a comer croissant y pan. "He engordado desde que estoy aquí, y no puedo seguir así, ganando tres kilos cada año".