La lección que Hollywood debería aprender de la Cenicienta de Camila Cabello

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Por Alberto Cano.- ¿Qué puede aportar una nueva película de Cenicienta hoy en día? Es lo primero que me pregunté cuando Sony anunció una nueva adaptación del cuento clásico de Charles Perrault con una estrella del momento como Camila Cabello. Aparentemente, poco más que aprovechar la fama de la cantante de Havana o Don’t Go Yet para obtener beneficio fácil bajo la misma historia de siempre. Los retrasos que fue sufriendo el proyecto y su posterior venta a Amazon Prime Video tampoco auguraban nada bueno, pero había un detalle de la película por la que el proyecto seguía captando mi atención.

Y es que su directora y guionista, Kay Cannon, fue una de las principales responsables de Dando la nota, una de las sagas musicales adolescentes más frescas, divertidas y disfrutables que recuerdo de la pasada década. Y no solo eso, también ha estado detrás de la dirección de cintas como #SexPact, una comedia juvenil estrenada en 2018 que revertía los tópicos del género para ofrecer una historia con un compromiso claro con el feminismo y la diversidad. Por tanto, me resultaba difícil pensar que en Cenicienta, pese a que los avances y promoción anticipaban todo lo contrario, iba a encontrarme otra vez la misma historia de siempre enfocada al mero lucimiento de su estrella. Y no estaba equivocado.

Camila Cabello y Nicholas Galitzine en Cenicienta (Photo: Kerry Brown; © 2021 Amazon Content Services LLC)
Camila Cabello y Nicholas Galitzine en Cenicienta (Photo: Kerry Brown; © 2021 Amazon Content Services LLC)

De hecho, vista Cenicienta, puedo decir que es la perfecta mezcla entre la fórmula musical de Dando la nota y esa visión tan diversa y feminista que se vio en #SexPact, una película que se siente muy comprometida con los tiempos actuales y que no se nota como otra versión más del cuento clásico. Y lo mejor de todo: sabe tratar estos temas de la forma más natural posible, sin que deje esa impresión tan habitual en el cine de hoy en día de que estas cuestiones están metidas con calzador o no tratadas todo lo bien que deberían. Un hecho del que Hollywood debería de tomar nota.

Me vienen a la menta la infinidad de remakes y reboots que se nos venden como versiones feministas y contemporáneas de clásicos o los intentos bochornosos de estudios como Disney de tratar de mostrar diversidad en sus películas de la forma más torpe y forzada posible. Por ejemplo, es el caso de películas como el reboot de Jóvenes y Brujas, el remake de Navidad Sangrienta o series como las nuevas Embrujadas de HBO, en donde su reivindicación femenina venía determinada por referencias artificiales al feminismo sin ni siquiera parecer entenderlo. Y es que ni siquiera eran conscientes que sus versiones originales ya aportaban dicha visión sin necesidad de hacerla tan explícita.

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También es el caso de cómo Disney nos vende la inclusión de personajes LGTB cuando estos quedan relegados a referencias implícitas que perfectamente podrían encajar en una película de los años 50, a personajes compartiendo momentos íntimos en el fondo de una escena o a pequeñas frases fácilmente censurables, como bien hemos visto en los últimos años en Jungle Cruise, el remake La Bella y la Bestia, Star Wars: El ascenso de Skywalker u Onward, entre otras. Pero en Cenicienta no pasa nada de esto, sino que la película deja que sus temáticas fluyan sin llegar a forzarlas o resaltarlas. Y el resultado es una contemporaneidad y naturalidad pocas veces vista en las grandes producciones de Hollywood.

En Cenicienta vemos por primera vez a una versión latina de esta reconocida princesa de cuento, pero la película no centra su guion en resaltar los valores ni reivindicaciones de la comunidad latina, sino que deja que sea la esencia de la propia Camila Cabello la que aporte ese toque de diversidad sin forzarlo argumentalmente. Lo mismo con el hada madrina de género no binario de Billy Porter, cuya aportación viene determinada por su natural introducción en este universo fantástico que trata de ser lo más fiel posible a los valores de la sociedad de 2021. No es necesario que una línea de guion te resalte que algo es rompedor y fuera de lo común, porque si realmente se busca normalizar y dar una visión diversa hay que tratar de introducirlo con la mayor sinceridad y espontaneidad posible. Y creo que Cenicienta lo ejemplifica perfectamente. De hecho, la propia Camila Cabello lo reconoció durante la rueda de prensa del film, donde señaló que se trata de una historia con “representación y diversidad sin que la película trate de eso”.

Camila Cabello y Billy Porter en Cenicienta (Photo: Kerry Brown; © 2021 Amazon Content Services LLC)
Camila Cabello y Billy Porter en Cenicienta (Photo: Kerry Brown; © 2021 Amazon Content Services LLC)

Creo que si otros estudios, en su tónica de producción actual, se hubieran adentrado a seguir el mismo camino de esta Cenicienta y sus temáticas feministas y diversas, el efecto hubiera sido el que comentaba antes con remakes como los de Jóvenes y Brujas de Blumhouse o Embrujadas de HBO, un feminismo que se siente forzado por la manera tan explícita en la que estaría representado. Sobre todo porque hablamos de una historia con unas raíces muy clásicas y ancladas al estereotipo de princesa únicamente motivada por el amor de un príncipe, un relato que sería muy difícil de adaptar sin este tipo de naturalidad por la que apuesta la cinta de Sony y Prime Video. Por no hablar de que el toque musical, caracterizado por covers de míticas canciones de Queen, Jennifer Lopez o Ed Sheeran y nuevos temas interpretados por Camila Cabello siguiendo la estela de Dando la nota, ayuda a dar ese toque contemporáneo al film. Por lo que creo que su fórmula es perfecta.

Camila Cabello protagoniza Cenicienta (Photo: Christopher Raphael; © 2021 Amazon Content Services LLC)
Camila Cabello protagoniza Cenicienta (Photo: Christopher Raphael; © 2021 Amazon Content Services LLC)

Bien es cierto que Cenicienta peca en muchos otros aspectos, como en sus escenarios de cartón piedra, algunas líneas de guion vergonzantes o una realización algo chapucera donde el limitado presupuesto es latente, pero la forma en la que hace evolucionar el cuento y las motivaciones de su protagonista, cómo da la vuelta a los aspectos más anticuados de la historia para empoderar personajes femeninos y hablar del cambio en la sociedad, me parece sobresaliente. Y es que Cenicienta persigue sus sueños de convertirse en una diseñadora de éxito y no un príncipe, el romance entre ellos es una mera y bonita casualidad que la protagonista no antepone ante a sus planes. Pero no hay un guion redundante que reincida constantemente en lo reivindicable y rompedor que es este hecho, sino que todo fluye con mucha naturalidad y frescura dentro de la propuesta musical tan disfrutable que es Cenicienta. Y ahí está lo importante y reivindicable de esta película.

Cenicienta está disponible en Amazon Prime Video desde el viernes 3 de septiembre.

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