Leche entera, los beneficios para el corazón que no se conocían

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Llevamos décadas escuchando que la leche de vaca 'engorda' y sube el colesterol, pero las evidencias actuales han descubierto nuevas ventajas de tomar leche de vaca (entera) que podrían cambiar la forma en la que muchas personas toman lácteos.(Foto: Getty)
Llevamos décadas escuchando que la leche de vaca 'engorda' y sube el colesterol, pero las evidencias actuales han descubierto nuevas ventajas de tomar leche de vaca (entera) que podrían cambiar la forma en la que muchas personas toman lácteos.(Foto: Getty)

Muchos expertos en nutrición y salud del corazón (además de las guías alimentarias) siguen recomendando el consumo de lácteos bajos en grasa debido a su elevado contenido en ácidos grasos saturados, que ha sido indiscriminadamente utilizado como argumento para relacionar la ingesta de leche y productos lácteos con enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, estudios recientes sugieren que no existen evidencias científicas contrastadas que justifiquen mantener tales recomendaciones en individuos sanos.

De hecho, el consumo habitual de leche no está asociado a un aumento de los niveles de colesterol, según una investigación publicada en el International Journal of Obesity, realizada por investigadores de la Universidad de Reading (Reino Unido).

Es más, aunque se ha demostrado que los grandes bebedores de lácteos experimentaron un ligero aumento en el índice de masa corporal (IMC) y la grasa corporal, los autores del artículo creen que, en realidad, los productos lácteos ofrecen más ventajas que desventajas cuando se consumen con moderación. Esto es especialmente cierto con respecto a la salud del corazón.

Worker depositing cow's milk in a gallon.
Un estudio en el que participaron participaron más de 400.000 personas concluye que tomar leche entera con moderación puede reducir el colesterol y el riesgo de enfermedad coronaria. (Getty)

De hecho, la nueva literatura muestra que quienes consumen leche regularmente tienen un riesgo reducido de enfermedad cardíaca y muestra buenos niveles de colesterol. Así lo demostró el equipo de investigación de Reading, la Universidad de Australia del Sur, el Instituto de Investigación Médica y de Salud del Sur de Australia, el University College de Londres y la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda.

Al evaluar los biomarcadores genéticos entre más de 400.000 personas, la investigación encontró que un mayor consumo de leche se asoció con un menor colesterol en sangre, niveles más bajos de lípidos en sangre y un menor riesgo de enfermedad cardíaca. El análisis posterior de otros grandes estudios también sugiere que quienes consumen leche con regularidad tienen 14 por ciento menos riesgo de desarrollar enfermedad coronaria.

La enfermedad coronaria es una afección en la que los principales vasos sanguíneos que irrigan el corazón se obstruyen con depósitos de colesterol. Antes de que ocurra un ataque cardíaco, uno de los depósitos de colesterol explota, lo que hace que se desarrolle un coágulo de sangre. El coágulo de sangre puede bloquear el suministro de sangre al corazón y provocar un ataque cardíaco.

La investigación, de la que se hace eco la revista científica Jano, se publica tras varios estudios contradictorios que habían investigado previamente la relación causal entre un mayor consumo de lácteos y enfermedades cardiometabólicas como la obesidad y la diabetes. Esto podría deberse a que no se han tenido en cuenta ciertos factores o que no se han medido lo suficientemente bien. Por ejemplo, las personas que beben leche también suelen comer más mantequilla y fumar más, lo que aumenta el colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas.

Para minimizar los sesgos y evitar otros errores o incoherencias en el tamaño de la muestra y problemas de 'causalidad inversa', el origen étnico y otros factores, el equipo realizó un metaanálisis de los datos de hasta 1,9 millones de personas y utilizó el enfoque genético para evitar los factores de confusión.

Así, el estudio identificó que ser portador de una variación genética en la que las personas pueden digerir la lactosa era una buena forma de identificar a aquellas que consumían niveles más altos de leche.

El autor principal del estudio, Vimal Karani , profesor de nutrigenética y nutrigenómica en la Universidad de Reading, resume los hallazgos del estudio: "Entre los participantes con una variación genética que asociamos con una mayor ingesta de leche, tenían un IMC y grasa corporal más altos, pero lo que es más importante, tenían niveles más bajos de colesterol bueno y malo". 

También encontraron que aquellos con la variación genética tenían un riesgo significativamente menor de enfermedad coronaria. "Todo esto sugiere que reducir la ingesta de leche podría no ser necesario para prevenir enfermedades cardiovasculares", aclara el experto.

Otra de las teorías que explicarían este supuesto beneficio de la leche entera es que el calcio y la lactosa de la leche pueden mejorar la absorción de calcio, lo que reduce los niveles de colesterol.

Esto podría explicarse por el calcio de la leche, que ayuda a aumentar la actividad de la lipasa. Las lipasas son las enzimas que descomponen las grasas dentro de nuestro cuerpo y pueden ayudar a reducir las enfermedades cardiovasculares al reducir los niveles de colesterol”, explica Elina Hypponen, directora del Centro Australiano para la Salud de Precisión en la Universidad de Australia del Sur y una de las investigadoras participantes en el estudio.

Las conclusiones sugieren que la leche puede ser parte de una dieta saludable para el corazón, pero se necesitarían estudios de intervención a gran escala antes de que se pudieran recomendar cambios en el consumo de lácteos para la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Los investigadores matizan que “los beneficios sugeridos requieren confirmación en estudios adicionales”, y recuerdan que no hay que demonizar a ningún alimento ni dejar de tomarlo por modas o supuestos mitos, sino únicamente por razones de salud tras un diagnóstico médico. Además, señalan que el contenido total de grasa de los productos lácteos puede variar mucho. Por eso, para tomar decisiones más informadas y saludables, hay que consultar con el especialista cualquier decisión que afecte a nuestra alimentación y acostumbrarse de una vez por todas a mirar la información nutricional en la etiqueta para verificar la cantidad de grasa, incluidas las grasas saturadas, la sal y el azúcar, en los productos lácteos que estás eligiendo. A lo mejor no es la grasa, sino el resto de sus componentes lo que te sienta mal.

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