Messi hace un daño irremediable al Barça sin proponérselo

Borja González
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, SPAIN - DECEMBER 5: Lionel Messi of FC Barcelona  during the La Liga Santander  match between Cadiz FC v FC Barcelona on December 5, 2020 (Photo by David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
Lionel Messi durante el partido de la Liga Santander entre el Cádiz y el Barcelona. (Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)

Lionel Messi cada vez se va apagando más y más y, con él, un equipo que no sabe desprenderse de su dependencia. La falta de determinación con el balón del resto de sus compañeros es algo que tienen interiorizado de forma contraproducente cuando el ‘10’ está sobre el césped. Este sábado, contra el Cádiz, se ha hecho más evidente que nunca que jugador y Barcelona deben separar sus caminos.

Messi no es el culpable. Lleva tantos años siendo el único que genera juego ofensivo del equipo que el resto de la plantilla vivía a su costa, prácticamente despreocupada por brillar, delegando toda la responsabilidad en el que siempre estaba. Y lo peor de todo es que ha servido hasta ahora.

¿Cuál es la diferencia? Que Messi está peor, sí; la edad no perdona, efectivamente; el revuelo el pasado verano por querer salir de un club al que ha dado todo y que le ha mantenido contra su voluntad le ha mermado psicológicamente, también; pero su bajo rendimiento ha desvelado el mayor problema que estaba oculto: el Barça no tiene jugadores con brío, resolutivos.

En la derrota contra el Cádiz, Messi ha perdido 30 balones. Repetimos para los que necesiten leerlo dos veces para creerlo: ¡Messi ha perdido 30 balones! Todas sus decisiones han sido erróneas menos una, la que acabó en el único gol azulgrana.

Futbolistas por los que se han desembolsado cantidades desorbitadas no son capaces de levantar y mirar más allá de una camiseta con el número 10 a la espalda. Y, ojo, Messi no tiene disculpa, su partido ha sido dantesco, pero ha intentado lo que se le pide: generar juego ofensivo. No ha estado fino encarando, no ha estado preciso en los pases, tampoco de cara a puerta, ni rápido en la toma de decisiones en varias ocasiones, pero ha tratado de llevar a cabo todo lo mencionado.

Alguno podrá usar el argumento de que no ha aparecido, pero estaría faltando a la verdad. Mal, pero ha aparecido. No se pueden perder 30 balones sin aparecer. De cualquier forma, en este Barcelona es imposible que se esconda aunque quisiese porque nadie tiene la valentía para romper con la norma que impusieron a sus cerebros desde hace mucho tiempo: contar con los otros nueve compañeros que hay sobre el verde.

Que Messi se vaya del Barça puede parecer una solución que acabe con todo los males, pero tan sólo sería el comienzo. Habría aún un trabajo psicológico enorme por delante para que los seguidores culés viesen en su equipo tenacidad constante en los suyos.

Así, sin quererlo ni mucho menos buscarlo, Messi es el origen del peor mal al que se enfrenta un club que tiene un sendero muy largo para volver a ser garantía de éxito. Se vienen tiempos mucho más difíciles todavía. Lo del Cádiz no ha sido nada.

VÍDEO | “Messi aún resuelve, pero ya no es el mismo que el de hace cinco años”

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