¿Lo puedo congelar o no?

El congelador se ha convertido en nuestro gran aliado en la vida moderna. ¿No tienes ni idea de cocinar? Pasas por casa de tus padres y arrasas llevándote restos de comida para llenar el congelador. ¿Has preparado lentejas pero la semana se te complica con cenas inesperadas? Al congelador que van. ¿Tienes helado para el fin de semana pero resulta que cambia el tiempo y hace un frío que pela? Pues se queda en los cajones inferiores del frigorífico hasta nuevo aviso. Sin embargo, hay alimentos que nos tienen en un sin vivir y que no sabemos si se pueden congelar o no. Aquí van siete sospechosos sobre los que hay que arrojar luz.

Los huevos sí pueden congelarse, aunque han de tratarse previamente.

Huevos. Imagínate que te juntas con una cantidad tremebunda de huevos en casa y decides que es el momento de congelarlos. ¿Se puede? Sí, pero tienes que llevar a cabo una pequeña preparación. Parte del contenido del huevo es agua, así que no puedes congelarlos tal cual en la cáscara, porque se expandirían y se romperían. Lo que tienes que hacer es ponerlos en un recipiente y añadirles sal, si los vas a usar en platos salados, o azúcar, si van a ser para preparaciones dulces. Suelen durar un año más o menos.

Para congelar el queso, mejor que no sea de pasta blanda.

Queso. Siempre que sea de pasta dura, sí. En el caso del queso de pasta blanda, es posible hacerlo también, aunque se verá más afectada su textura, endureciéndose y volviéndose más quebradizo (lo que no nos interesa, claro). A la hora de descongelarlo, déjalo durante un par de días en el frigorífico.

Sí, el jamón sí se puede congelar… aunque se resiente

Jamón de bellota. La respuesta más corta sería sí. La respuesta larga y compleja (que es la que nos interesa) es que congelar el jamón significa alterar todas sus propiedades y hacer que pierda sabor y textura. Es mucho mejor envasarlo al vacío para que se mantenga en todo su esplendor a la espera de que abramos el paquetito.

Las patatas no congelan demasiado bien que digamos.

Patatas. Teniendo en cuenta que gran parte del contenido de las patatas es agua, es mucho mejor que no intentes congelarlas, porque se arruinarán. Si aun así insistes, utiliza patatas nuevas y dales un hervor antes de meterlas en el congelador. Intenta que la bolsa o el recipiente esté sellado con la menor cantidad de aire posible para evitar que la humedad se condense.

La tarta de zanahoria sí se puede congelar.

Tartas. ¡Menuda pregunta! Vamos a pensar, por ejemplo, en una tarta de zanahoria que incluye cobertura cremosa. En este caso, la respuesta es que sí, aunque debemos envolverla bien para aislarla lo mejor posible del resto de elementos que pueda haber en el congelador. En el caso de bizcochos sencillos, mejor no arriesgarse porque el congelador puede acabar secándolos demasiado.

Los tomates congelados deben usarse para salsas o guisos.

Tomates. Otra fruta (sí, el tomate es una fruta) sobre la que nos puede surgir la duda de si es “congelable” o no. En este caso ni siquiera tendríamos que cocerlos ni darles un hervor rápido. Eso sí, el resultado con el que nos encontremos puede no ser el esperado. Mejor emplearlos en una salsa o guiso, porque salen del congelador con una textura blandengue. Nada de usarlos en ensalada.

Para congelar un plátano, hay que cortarlo en rodajitas.

Plátanos. Esta fruta se puede congelar perfectamente. Eso sí, es mejor congelarla pelada y cortada (porque durará unos cuatro meses, el doble que si la congelas sin pelar). Trata de cortarla en trocitos y ponerlos dentro de una bolsa de congelar suficientemente separados entre sí para sacarlos sin problemas cuando los necesites para alguna receta.