De las lágrimas de cocodrilo a las lágrimas de Lobo

Teresa Aranguez
·7  min de lectura

Si a la palabra tentador se le pudiera poner cara, no cabe duda que sería la de Lobo. El pretendiente de Marina en La isla de las tentaciones 3 cumple todos los requisitos para serlo. Su pinta de malote y actitud de 'cazador' nato dejaban claras sus intenciones desde el minuto uno. Es por eso que sus repentinas lágrimas por Lucía resultan de todo menos creíbles. Y no porque no las sienta, sino porque entra en contradicción con su propio comportamiento en la isla. Lo de romper a llorar por las deslealtades de Manuel a su chica cuando tú le estás quitando la chica a otro es pura incoherencia.

¿A qué Lobo nos creemos, al cara dura o al sentimental?

Lobo y Marina en 'La isla de las tentaciones 3' (Twitter/@islatentaciones)
Lobo y Marina en 'La isla de las tentaciones 3' (Twitter/@islatentaciones)

La evolución de Isaac en La isla de las tentaciones 3 es digna de estudio. Sus miradas, su sonrisa picarona y su forma pasota de hablar encajan a la perfección con el perfil de picaflor con el que le definía su padre hace días en Viva la vida. Justo lo que se necesita para tentar a las chicas en la isla. Allí se va a lo que se va e Isaac no se ha andado con chiquitas. Verle actuar sin rodeos y con las cosas claras le convirtió en uno de los favoritos desde el comienzo, tanto para Marina como para los espectadores.

Sin embargo, Lobo empieza a perder propiedades. Se ha ido haciendo más descafeinado. Cada vez muestra más sus sentimientos a Marina y, en general, a sus compañeros con quienes ha creado un fuerte vínculo. De hecho, una de las primeras reacciones del tentador que dejaba al descubierto ese lado más sensible fueron sus lágrimas por Simone ante el desprecio de Lola. El catalán se vino abajo y se emocionó ante el dolor del italiano. Llegó a decir que "cómo Lola había tenido los huevos" de utilizar así a su amigo.

No hay dudas de que Lobo se ha ganado un lugar clave en el programa. Es una de las piezas fundamentales en el show por ir de frente. Pero su último episodio en la isla ha dividido a los seguidores del programa en dos bandos. Este lunes el Debate mostraba unas imágenes bastante sorprendentes e inesperadas del tentador. El hecho ocurría tras la llegada de las chicas de la hoguera. Lucía estaba desconsolada tras ver la doble traición de Manuel y no podía parar de llorar. Después de pasar un rato con ella, Lobo decidió salir al jardín para airearse y compartir el drama con sus compañeros. Y así, de repente y sin ton ni son, se puso a llorar. Raro, raro, raro...

Su emoción al ver a Lucía deshecha hasta cierto punto se puede entender, sobre todo teniendo en cuenta la bonita amistad que les une. Lo que no encaja son las palabras que soltó con sus hechos en el reality. Eso ya es otro cantar. Destacó la bondad de la gaditana y su forma impecable de comportarse en la isla. Vale, lo compramos. Pero lo de acusar a Manuel de malo, malísimo de la película por engañarla ya sí que chirría demasiado. "Qué hijo de p.... ¿Tú has visto cómo es Lucía? ¿Cómo es capaz de hacerle algo a una niña así?", dijo a Carlos, Lara y otros compañeros frente a la piscina.

Esa pregunta, que no dudamos le salió del corazón, es la misma que se le podría hacer a él. ¿Por qué le has hecho eso a Manuel? Él también es un buen chico, con sus más y sus menos, y el novio de Marina. Sin embargo con él no tuvo miramientos. ¿Qué diferencia hay? Esa hipocresía a la hora de actuar le ha restado parte de la credibilidad que se había ganado precisamente con su comportamiento descarado y hasta cierto punto poco piadoso. Ahora resulta que Lobo también siente y padece, estupendo, pero entonces no vayas vendiendo lo que no es porque el público, de cierta forma, se siente estafado.

Lo que aplica para los demás, también debe aplicar para uno mismo y a Isaac se le está olvidando ese pequeño gran detalle. Que sí, que la teoría ya la sabemos, él está allí para tentar y no podemos echarle en cara que trate de llevar al huerto a Marina. Lo que no se comprende es que se ponga a llorar desconsoladamente por el engaño de otros a sus parejas y que critique a Lola porque de repente ya no quiera nada con Simone. Ese es el punto que mucha gente, yo incluida, no hemos llegado a pillar del todo.

Su reacción ha dividido a los seguidores de La isla de las tentaciones 3 en dos: los que se deshacen en halagos con Lobo por su repentino ataque de romanticismo, y los que le acusan de doble cara.

La defensa a ultranza de Lobo a Lucía, como suele ocurrir en estos casos, también ha despertado las fantasías de los fanáticos del show que no han tardado en shippear a los dos participantes. Hay quienes han llegado a la conclusión de que a Lobo le gusta la novia de Manuel en silencio, pero como no le hizo mucho caso, terminó tirando la caña a Marina. Ojo, que todo son suposiciones y elucubraciones de los seguidores del show que sueltan así a bocajarro en esa jungla llamada Twitter. Lo que pasa es que, en esta ocasión, han sido más de la cuenta.

Uno de los detonantes que ha disparado esta teoría conspiratoria del supuesto amor en el aire tiene que ver con unas extrañas palabras de Lobo a Marina en la habitación. En el debate de este lunes se mostraban unas imágenes del chaval diciendo, tal cual, que si tuviera que tirarse a alguien sería, a parte de Marina, a Lola y Lucía, por ser las que considera más guapas. Lo de Lola se podría esperar, pero lo de Lucía dejó a Marina sin palabras. ¡Hasta le pidió explicaciones! El chico, algo temeroso, terminó diciendo que a parte de buena gente le parece preciosa. Un argumento que dejó a su tentada y la audiencia con la boca abierta.

Sinceramente, yo no iría tan lejos. Es innegable que entre Lucía y Lobo hay química, pero más de amigos que otra cosa. El chico se enternece con la ingenuidad e inocencia de Lucía, ¿quién no? Y ahora que lo está pasando tan mal, mucho más. Lo que no nos gusta tanto es verle jugar a dos bandas. En una entrevista de Europa Press publicada este lunes le preguntaban por el 'te quiero' a Marina. Su respuesta fue tremenda. "También puedo querer a mi perro. Quiero de muchas maneras. Al final se coge cariño", soltó por esa boquita.

Pues está todo dicho. No sabemos muy bien si lo que dijo fue por despistar o porque realmente lo de Marina es pura pasión y lujuria, sin sentimientos ni romanticismo de por medio. Eso lo iremos descubriendo en cada capítulo. De igual forma, sus lágrimas nos han descolocado bastante. Su autenticidad y actitud sinvergonzona hasta ahora era lo que le hacía destacar y gustar a rabiar, pero este postureo de 'ahora soy bueno y luego malo', es un juego que puede perder. Vamos a ver en qué depara todo y si al final resulta que en vez de Lobo tendremos que llamarle corderito.

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Imagen: Twitter/La isla de las tentaciones