Los astronautas saben lo que ocurre en el tejido óseo de una persona sedentaria

El estudio de la salud ósea de los astronautas puede servir para prevenir enfermedades relacionadas con los huesos, que nos impiden ser autosuficientes de mayores

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Los astronautas sufren un envejecimiento acelerado de los huesos debido a los efectos de la microgravedad. (Foto: NASA/Getty Images)

El estudio de la salud ósea de los astronautas en el Espacio está siendo clave en la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades relacionadas con los huesos como la osteoporosis y las fracturas por fragilidad, tal como se ha concluido en el simposio ‘A universe of new understanding’ -que ha contado con la colaboración de UCB y Amgen- en el que ha participado el doctor Smith Johnston, oficial médico y cirujano de vuelo de la NASA celebrado en el marco del XXIII Congreso de la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM).

La osteoporosis es una enfermedad que afecta a unos 200 millones de personas en todo el mundo, siendo la enfermedad de los huesos más frecuente; y de la que resultan más 8,9 millones de fracturas por fragilidad ósea cada año. En todo el mundo, 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años experimentarán una fractura por fragilidad debido a la osteoporosis.

Esta patología impide a los huesos envejecer de forma saludable, haciendo que se debiliten antes de lo normal y se hagan frágiles y propensos a roturas. Las fracturas por fragilidad tienen el potencial de imponer una carga significativa en la vida de una persona, a menudo dificultando actividades diarias como comer, vestirse, ir de compras o conducir. Sorprendentemente, para aquellos que sufren una fractura de cadera, el 40 por ciento no puede caminar de forma independiente nuevamente y hasta una cuarta parte de los que sufren una fractura de cadera morirán en su primer año después de la fractura.

Pierna con escayola
¿Por qué ignoramos las roturas en nuestros huesos? Podría no ser solo una fractura, sino una señal de advertencia. (Foto: Getty)

Según el doctor Johnston, vivir en el entorno de microgravedad del espacio significa“estar flotando el 92 por ciento del tiempo, dado que solo el 8 por ciento del tiempo se practica un ejercicio intenso y se experimentan fuerzas gravitacionales”. Esto supone, asegura, un “desgaste óseo y muscular importante, un envejecimiento acelerado de los huesos, que pierden su función de ‘sujetar’ al resto del cuerpo”. Pese al ejercicio intensivo realizado por algunos de los astronautas y cosmonautas de la NASA, “la pérdida de densidad ósea sigue siendo muy significativa y es importante frenarla”.

Aunque la situación de los astronautas parezca muy alejada de nuestra realidad, la ‘gravedad 0’ que se vive en el espacio es un buen ejemplo de lo que ocurre en el tejido óseo de una persona sedentaria que no realiza ningún ejercicio físico. De hecho, se ha observado que los astronautas en estas condiciones tienen una pérdida de la Densidad Mineral Ósea (DMO) de hasta 10 veces superior a la pérdida esperable en función de su estado de salud y su edad. Unos datos alarmantes si los extrapolamos a la población sedentaria terrestre.

Según la NASA, los astronautas que pasan muchos meses en una misión espacial pueden perder, en promedio, del 1 al 2 por ciento de la masa ósea cada mes. Por lo general, experimentan pérdida ósea en las mitades inferiores de su cuerpo, particularmente en las vértebras (columna vertebral) y los huesos de las piernas. El hueso femoral proximal pierde 1,5 por ciento de su masa al mes, o aproximadamente 10 por ciento durante una estancia de seis meses en el espacio, con un tiempo de recuperación después de regresar a la tierra de al menos tres o cuatro años. La pérdida de masa ósea también desencadena un aumento en los niveles de calcio en la sangre, lo que aumenta el riesgo de cálculos renales.

Lo que los investigadores han aprendido al estudiar el impacto de los viajes espaciales en los huesos es muy relevante para los pacientes que se encuentran postrados en cama. Aquellos pacientes que permanecen inmóviles en la cama durante períodos largos de tiempo experimentan una pérdida ósea rápida y progresiva. Ellos pierden densidad ósea porque no ejercitan los músculos que dan fuerza al esqueleto a través del movimiento. Estudios realizados en voluntarios sanos y jóvenes que no hacen ejercicio físico durante largos períodos de tiempo han demostrado que los huesos completamente inmovilizados pueden perder hasta un 15 por ciento de la densidad mineral en un período de tres meses. En tales casos, el entrenamiento excesivo es requerido para restaurar no sólo la masa muscular, sino también la densidad ósea y la resistencia ósea – sin embargo, esta última no puede ser restaurada completamente.

Cuando los astronautas viajaron por primera vez al espacio, los médicos aguardaron ansiosamente su regreso para ver cómo la gravedad cero los había afectado. El impacto más obvio fue que sus músculos se habían consumido, y con el tiempo se dieron cuenta que sus huesos también. (Foto: Getty)
Cuando los astronautas viajaron por primera vez al espacio, los médicos aguardaron ansiosamente su regreso para ver cómo la gravedad cero los había afectado. El impacto más obvio fue que sus músculos se habían consumido, y con el tiempo se dieron cuenta que sus huesos también. (Foto: Getty)

La causa de que los astronautas tengan esas pérdidas de tejido óseo en el espacio se centra en la falta de formación ósea y los efectos que la microgravedad provoca en la propia remodelación de los huesos. “A pesar de que estos efectos se tratan de mitigar con ejercicio intenso, y medidas nutricionales y farmacológicas -recalca el doctor Johnston-, los huesos de los astronautas tardan en recuperarse de estos efectos entre 6 meses y tres años”.

En este escenario, este cirujano experto en el estudio de los huesos de los astronautas reseña que es importante contar con el compromiso de la comunidad científica para prevenir aún más la pérdida ósea en el espacio y traducir este conocimiento a las investigaciones que se están realizando para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la salud ósea en la Tierra.

En mujeres, la osteoporosis representa más días en el hospital que la diabetes, los ataques cardíacos o el cáncer de mama. (Foto: Getty)
En mujeres, la osteoporosis representa más días en el hospital que la diabetes, los ataques cardíacos o el cáncer de mama. (Foto: Getty)

Con lo que ahora sabemos, tenemos que actuar de manera rápida y enérgica, en especial en la población general con Densidad Mineral Ósea baja, para conseguir proteger sus huesos de posibles complicaciones como las fracturas por fragilidad.

330.000 FRACTURAS AL AÑO

En 2017, en España, se produjeron, 330.000 fracturas (más de 8,9 millones de fracturas en todo el mundo), lo que significauna fractura cada tres segundos, de las que solo el 40 por ciento de los afectados consiguen recuperar la calidad de vida que tenía antes de la fractura. Esto limita su autonomía e independencia. De hecho, se calcula que una mujer que ha sufrido una fractura tiene 5 veces más probabilidades de sufrir otra a lo largo del siguiente año que quienes no la han sufrido.

Las fracturas por osteoporosis afectan ya a cuatro de cada cinco mujeres en España y se estima que una de cada tres padecerá una fractura osteoporótica a lo largo de su vida. Sin embargo, solo el 30 por ciento de las españolas cree que esta enfermedad de los huesos puede llegar a ser un problema para su salud, según se desprende de una encuesta realizada por la biotecnológica Amgen a 700 mujeres españolas de entre 55 y 65 años.

La muestra, en la que han participado casi 6.000 mujeres de nueve países europeos, ha tenido como objetivo analizar el grado de conocimiento de la osteoporosis entre la población femenina del continente.

En España, más de tres millones de personas padecen osteoporosis. En 2017 se registraron un total de 330.000 fracturas, cifra que aumentará en un 30 por ciento en 2030. A pesar de que continúa siendo la dolencia ósea más común, solo el 17 por ciento de las mujeres mayores de 55 años y el 30 por ciento de las mayores de 65 han preguntado alguna vez a su médico sobre su prevención y tratamiento.

Aunque más de la mitad de las encuestadas sabe definir qué es la osteoporosis y está familiarizada con los síntomas, la mayoría desconoce el alcance de su gravedad. En el caso de la fractura de cadera, el índice de mortalidad es del 25 por ciento durante el siguiente año.

Según la Federación Internacional de Osteoporosis (IOF, por sus siglas en inglés), las personas que ya han experimentado una fractura presentan el doble de posibilidades de padecer otra, un factor de riesgo que la mayoría desconoce.

En la actualidad, las fracturas de muñeca, vértebras y cadera son las más comunes. Sin embargo, esta última es la complicación más grave asociada a la osteoporosis: el 90 por ciento de las roturas de cadera se produce en personas a partir de 50 años. En mujeres, el riesgo de sufrirla es mayor que el de cáncer de útero, mama y ovario combinados.

Asimismo, las fracturas por fragilidad continúan siendo la consecuencia más grave de la osteoporosis y su impacto en la independencia física de las personas es elevado, llegando a ser incluso incapacitante en algunos casos. De hecho, valerse por sí mismas es uno de los factores que más preocupa al colectivo de mujeres encuestadas: cerca del 80 por ciento considera frustrante no ser autosuficiente al hacerse mayor y a casi la mayoría de ellas les inquieta perder la movilidad.

El salmón, el atún, las setas o los huevos son alimentos ricos en vitamina D.(Foto: Getty)
El salmón, el atún, las setas o los huevos son alimentos ricos en vitamina D.(Foto: Getty)

CLAVES PARA FORTALECER LOS HUESOS

Entre las medidas de esta enfermedad ósea destacan:

  1. Aumentar la ingesta de calcio a partir de los 45 años con lácteos, judías y derivados, frutos secos y semillas, verduras, frutas, bebidas no lácteas enriquecidas con calcio (soja, arroz o avena), cereales y pescados.

  2. Mantener activo y haz deporte de bajo impacto.

  3. Y… aunque parezca una barbaridad, los profesionales recomiendan tomar el sol sin protección al menos 20 minutos de 3 a 4 veces por semana.

¿Te preocupa no poder envejecer de forma saludable? ¿Conoces tu riesgo de fractura por fragilidad? ¿Lo has consultado con tu médico?

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