Los beneficios del jamón de bellota en patologías digestivas

¿Puede un producto cárnico curado ser útil para controlar enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa?

Un estudio concluye que el jamón de bellota natural puede ser útil para abordar enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa. (Foto: Getty)

La alta ingesta de ácido oleico y la baja ingesta de ácidos grasos omega-6, generada como resultado de una dieta exclusiva de jamón de bellota cien por cien natural (libre de aditivos y conservantes), tienen un fuerte efecto preventivo contra los síntomas de Colitis Ulcerosa (CU).

Es la conclusión principal un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de Oviedo del Principado de Asturias y de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), conjuntamente con el departamento de Investigación y Desarrollo de Joselito.

La investigación ha demostrado que incluir habitualmente el jamón (de bellota natural) en la dieta podría inducir cambios importantes en la composición de la microbiota intestinal con actividad beneficiosa antiinflamatoria. (Foto: Getty)

Cómo puedo saber si tengo un trastornos inflamatorio

Se trata de una patología de causa desconocida pero mediada inmunológicamente, cuyos síntomas son muy variados y suelen incluir la diarrea o el dolor abdominal, llegando en ocasiones a requerir cirugía o ser incapacitantes para los pacientes.

Durante el desarrollo de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Crohn o CU), se pueden presentar complicaciones, tanto intestinales (oclusión intestinal, deficiencias nutricionales, etc.), como extraintestinales (dermatológicas, reumatológicas, oculares y hepatobiliares, entre otras). La aparición de los síntomas de la enfermedad es impredecible, con periodos de remisión y recaídas y, en muchos casos, llegan a requerir hospitalizaciones e intervenciones quirúrgicas.

La cronicidad de la enfermedad, los controles periódicos, un tratamiento farmacológico continuado y la posible necesidad de intervenciones quirúrgicas tienen una gran repercusión en la vida familiar, laboral y social del paciente, y condicionan considerablemente su percepción de salud y su calidad de vida.

“Lo más importante es que se trata de una patología crónica que afecta a gente relativamente joven y que merma su calidad de vida. Los puntos clave son un diagnóstico precoz de cada paciente y, sobre todo, mantener la adherencia al tratamiento y no suspender las medicaciones antes de tiempo”, explica el doctor Daniel Carpio, responsable de la Unidad de EII Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra.

¿Influye tanto la dieta en la CU?

En concreto, la colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria localizada en el intestino grueso, cuyo inicio tienen lugar en el recto, donde da lugar a la denominada ‘proctitis ulcerosa’. A partir de ahí el proceso inflamatorio se extiende de forma continua y simétrica pudiendo afectar a otros segmentos del colon y generando las denominadas ‘proctosigmoiditis’, ‘colitis ulcerosa izquierda’, ‘colitis ulcerosa extensa’ y ‘pancolitis ulcerosa’. La afectación está limitada a la mucosa y submucosa intestinal, sin dañar la capa muscular.

La intervención nutricional puede ayudar a controlar los síntomas, y aunque la mayoría de los afectados puede seguir una dieta normal variada, equilibrada y saludable, como explica la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), es aconsejable no eliminar los lácteos si no hay intolerancia, y comer de todo en poca cantidad varias veces al día; lo ideal es repartirlas en 6 tomas (desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y post-cena).

No obstante, “las dietas basadas en productos cárnicos no se recomiendan en pacientes con CU, es sobradamente conocido que los alimentos que contienen alto ácido oleico y una baja proporción omega6/omega-3 muestran propiedades antiinflamatorias al producir cambios importantes en la composición de la microbiota intestinal, potenciando varios géneros bacterianos con actividad beneficiosa antiinflamatoria”, explica el doctor Felipe Lombó Brugos, investigador del grupo de BIONUC (Biotechnology of Nutraceuticals and Bioactive Compounds) del departamento de Biología Funcional del área de Microbiología de la Universidad de Oviedo y responsable del diseño del estudio.

Por eso, Lombó y su equipo quisieron comprobar si un producto cárnico curado tradicional como el jamón de bellota natural, que precisamente contiene unos altos niveles de ácido oleico, podría ser útil para controlar enfermedades inflamatorias como la CU, y así lo han comprobado en un modelo animal.

Metodología del estudio

Se utilizaron 3 cohortes animales, alimentadas con pienso, con jamón control y con jamón de bellota natural (un jamón tradicional donde la alta concentración de ácido oleico de las bellotas se acumula en la grasa muscular) durante una semana.

La CU se indujo con DSS (sulfato sódico de dextrano). Tras el plazo correspondiente, se cuantificaron los ácidos grasos de cadena corta producidos en el tubo digestivo, y se realizaron estudios para caracterizar las poblaciones bacterianas intestinales. Se analizaron además diversos parámetros histológicos.

Se evidenció que en la cohorte de jamón de bellota natural existía un efecto protector, en comparación con la cohorte de pienso y la cohorte de jamón control, con respecto al índice de actividad de CU, la densidad de células inflamatorias, las alteraciones en la mucosa del colon, los niveles de mieloperoxidasa, la capacidad antioxidante total de la sangre y los niveles de citoquinas proinflamatorias en plasma.

“El jamón de bellota natural es muy rico en ácido oleico y en antioxidantes naturales. Éstas y otras propiedades, exclusivas de este tipo de jamón, pueden explicar estos efectos protectores”, aclara Beatriz Isabel, profesora de Nutrición en la Universidad Complutense de Madrid.

Jamón de bellota, Mercado de la Boquería

Las dos dietas de jamón causaron una reducción en las poblaciones intestinales de bacterias del filo Firmicutes y un aumento en las de los filos Actinobacteria, Bacteroidetes y Proteobacteria en comparación con la dieta de pienso. Pero, además, la dieta de jamón de bellota indujo cambios importantes en la composición de la microbiota intestinal, con pronunciados enriquecimientos en varios géneros bacterianos con actividad beneficiosa antiinflamatoria, como Alistipes, Bacteroides, Blautia, Butyricimonas y Parabacteroides.

“Los resultados de esta investigación -apuntó finalmente Lombó- abren una vía a la investigación en humanos, ante la que somos optimistas de cara a seguir avanzando en el cuidado, control y calidad de vida de todas aquellas personas que sufren colitis ulcerosa”.

¿Conocías los beneficios de este producto tradicional curado mediterráneo?

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