Los niños y los riesgos de enfermarse al nadar

Texto: Cecilia Palacios

¿A tus niños les encanta el agua? ¿Estás pensando enviarlos a natación? Antes de apuntarlos en este deporte, ten en cuenta que al nadar, existiría el riesgo de que contraigan algunas enfermedades. Te contamos cuáles son y cómo prevenirlas.

La natación podría conllevar riesgos de salud para los más pequeños. – Foto: PeopleImages/Getty Images

Los niños y la natación

Enviar a tus hijos a practicar natación desde pequeños, ayudaría a que desarrollen funciones neurológicas y cognitivas, a la vez que reforzaría su autoestima, su confianza y su integración social, reseña el sitio HealthLine.

Si bien cada niño aprende a nadar en diferentes momentos, los chicos de menos de 4 años no deberían asistir a clases de natación, debido a los riesgos de enfermedades que involucraría esta actividad, informa la Academia Americana de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés).

Esto es porque los niños pequeños, al estar en contacto con el agua de una piscina de natación, podrían contraer dolencias causadas por los gérmenes y químicos que habría dentro de la alberca o por la falta de ventilación de estos ambientes, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

¿Cuáles son los posibles riesgos de enfermedad?

Diarrea. Sería la dolencia de contagio más común, ya que tragar solo una pequeña cantidad de agua contaminada de gérmenes provenientes de heces causaría diarrea, informan los CDC.

Problemas respiratorios. Los niños que asisten a clases de natación serían más propensos a contraer afecciones pulmonares o a desarrollar asma, debido a los gases que emanan los químicos usados para limpiar el agua, indica un estudio publicado en 2007 en la revista científica Pediatrics.

Problemas en la piel. Durante la infancia, la exposición al cloro que se utiliza para desinfectar las piscinas, aumentaría la probabilidad de sufrir de inconvenientes en la piel, como irritaciones o eczema, expone una investigación publicada en 2014 en la revista científica Respiratory Medicine.

Problemas en los ojos. A menudo, el cloro podría afectar la visión de tus hijos, causando enrojecimiento e irritación, explica la Clínica Mayo.

Cómo minimizar los riesgos

– Presta atención al olor que emana de la piscina. Si tiene un aroma intenso a cloro, probablemente hayan colocado demasiado y esto podría causar inconvenientes, indica la antropóloga especializada en biología Gwen Dewar, a través del portal Parenting Science. Siguen más consejos de la experta.

– Escoge una piscina con buena ventilación. Esto ayudará a que circule aire fresco.

– Elige un natatorio que sea riguroso con la limpieza. Y que solicite a todos los que ingresen que se duchen previamente.

– Verifica que se hayan hecho las inspecciones de limpieza correspondientes. Y que los drenajes funcionen correctamente. Recomienda otro artículo de los CDC. A continuación, otro consejo de este organismo.

– Habla con tus hijos. Instrúyelos para que no hagan pis, defequen o escupan en el agua, y para que tampoco la beban.

Si tienes dudas, consulta con un pediatra.

Y tus niños, ¿cuántas veces por semana practican natación?

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