Malú baja a la tierra durante su visita a ‘El Hormiguero’

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Por Mike Medianoche.- Durante años la imagen que tenemos públicamente de Malú ha sido un tanto fría. Es una artista como la copa de un pino, eso nadie lo puede poner en duda, pero le faltaba cierta cercanía; no con su público mas fiel, sino con el espectador, pues lleva una década ya convertida en un personaje televisivo gracias a programas como La Voz y Mask Singer. Sin embargo, el pasado martes en Antena 3 hizo un ejercicio de redención en El Hormiguero, donde se mostró muy llana, narrando sin tapujos sus rutinas más cotidianas. Ha bajado a la tierra y nos ha demostrado que detrás de la cantante y del personaje hay una mujer normal y corriente, lo que le ha permitido conectar con muchos que no terminábamos de cogerle el punto.

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Hay razones para pensar, hasta ahora, en Malú como una persona gélida. Podemos recordar, por ejemplo, cómo le contó hace unos años a María Teresa Campos durante una visita en ¡Qué tiempo tan feliz! que no le gusta atender a los fans ni antes ni después de los conciertos, sobre todo, si tiene varios recitales en una misma semana. “Te van a hacer una foto y tienes la cabeza en otro sitio, y te van a tocar y dices: Por favor no me toquéis más”, le contaba entonces a la madre de Carmen Borrego. Ella misma reconocía que más de uno se había enfadado por gestos de ese estilo, pero que no sabe gestionar la tensión que tiene encima.

Entre los compañeros de profesión Malú tampoco contaba con un gran respaldo. Por ejemplo, Paz Padilla explicó en Sálvame que la intérprete de ‘Aprendiz’ ha sido la única artista que le había dicho que no a un autógrafo para su hija. “En 23 años de profesión, Malú ha sido la única persona que, yendo yo con una personita, le he pedido un autógrafo, me ha mirado y se ha ido. Me gusta verla en televisión y me gusta ver cómo canta, pero hija, es lo que hay”, dijo entonces la comunicadora gaditana.

Incluso se comentó en su día un feo que Malú habría hecho a Almudena Martínez, más conocida como Chiqui. La gran hermana se casó con su ya exmarido Borja en el programa Las bodas de Sálvame, que se emitía los fines de semana en Telecinco. Primero aceptó acudir al programa a cantar, pero supuestamente al saber que la contrayente era la concursante de Gran Hermano 10 reculó en el último momento. Finalmente el programa contó con una actuación de Malena Gracia.

En otra ocasión también tuvo un desencuentro en Sálvame, programa al que iba a ir a cantar con fines promocionales, cuando estaba en La Voz de Telecinco. Sin embargo habría pedido un blindaje, y “ni Jorge ni colaboradores se podían acercar a ella”. Según el director David Valldeperas “se lio una muy gorda” y amenazó con irse, algo que se le puso en bandeja. Finalmente terminó cantando y charlando con el presentador, como si no hubiese pasado nada.

Sin olvidar que durante sus años como coach de La Voz también ha tenido desencuentros con otros cantantes, como David Bisbal.Yo no he llamado a los fans para que voten”, le dijo al de ‘Bulería’, en una frase que desató la ira de Bisbal, que le dijo que no pasa nada por cuidar a los fans. Tan agrio fue el choque que dejaron de seguirse en redes sociales, aunque con el tiempo acercaron posturas, y ahora trabajan codo a codo en la nueva temporada de Antena 3. En este mismo formato también tuvo desencuentros con la italiana Laura Pausini, algo que era tan evidente que hasta Alejandro Sanz bromeaba sobre ello en las grabaciones.

Esa Malú áspera quiere pasar a la historia, para dar paso a una más humilde y sencilla. No quiere que la veamos como una diva, sino como alguien con un problema de timidez extrema. “Me da vergüenza hasta pedir una botella de agua en un bar, hablar con la gente o las entrevistas con medios”, le dijo en El Hormiguero a Pablo Motos, que alucinó bastante con su testimonio.

En un ejercicio de vulnerabilidad incluso rompió su imagen más fría, mostrándose como una niña que dejó sueños por cumplir, y que reconoce que cuando se baja del escenario no es ese torrente de energía que todos hemos disfrutado, sino alguien que necesita la aprobación y el apoyo de la gente que le rodea.

No solo eso. Malú nos permitió entrar, metafóricamente, en su hogar, y conocer más sus rutinas con su pareja, el de sobra conocido expolítico Albert Rivera, con quien tiene una hija llamada igual que ella (y que su abuela), Lucía.

Así, la artista continuó hablando con Motos de algo tan cotidiano como ver series y películas, y confesó disfrutar de los maratones, como “ese momento cuando te pones una serie y te gusta tanto que te dan las siete de la mañana zampándote la temporada entera”. Nada que no le haya pasado a alguno de nosotros con alguno de los servicios de streaming que reinan en la actualidad. Incluso se mojó al hablar de Rivera, del que dijo que duerme “como un rey” y con el que decide por “democracia” qué serie toca ver.

Además de todo esto, Malú se mojó en la autocensura, cantó un tema de su nuevo trabajo, Mil batallas, pero lo importante es que nos demostró que, tras ese aire de divinidad que se le ha atribuido hay una persona de lo más normal y corriente, que pisa la tierra, que no levita como tantas veces se había proyectado.

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